Viernes, 21 Sep,2018

La Salida / ENE 24 2018 / Hace 7 Meses

Ana Patricia Collazos, poetisa y cantante

Su vida fluye entre la cultura y la comunicación.

Ana Patricia Collazos, poetisa y cantante

Ana Patricia Collazos está convencida de que la sociedad necesita del arte pra vivir.

Ana Patricia Collazos, productora radial y gestora cultural, integra el colectivo de mujeres que en Colombia participa en eventos de poesía. Vinculada culturalmente al Quindío, dirige la fundación editorial Tierra de Palabras.

¿Infancia, en dónde?

Mi infancia se da en un ambiente muy similar al del tango pero en Neiva, Huila, en un barrio obrero, donde los desplazados, esta vez del campo y por la violencia de los años 50, llegaron a poblar el sur de la ciudad. El taller de carpintería de mi padre y la cocina de mi madre ambientaban una infancia llena de amor.

¿Qué es la familia?

La base de mi vida, mi equilibrio.

¿ Y cuál es su concepto de amor?

Como dice el final de mi poema Apuesta: “El amor es solo la certeza de creer en el destino sin que el azaroso final nos muerda con sus dientes de sable”.

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¿Ha pensado en un lugar soñado para conocer y descansar?

Italia, la campiña del sur o las costas del Mediterráneo. En Colombia, un viaje desde el nacimiento del río Magdalena hasta su desembocadura en el mar Caribe.

¿Tiene mascotas? 

Vivo en un sector rural llamado El Juncal, cerca de Neiva, pero al lado de una bella laguna. En la casa materna hay muchos animales, pero desde que murió mi perro labrador no he querido tener una mascota que acompañe mi cotidianidad.

¿Con quién comparte su vida?

Con mi hija Sofía Marulanda, de 11 años y quien nació en Calarcá. Pero mi corazón sigue palpitando con la brújula hacia el Eje Cafetero, pues mi actual esposo y cómplice vital se llama Jhon Jairo Valencia y es de Pereira.

¿Cuál es el vínculo con el Quindío?

Nací en el Huila, por motivos de la vida y el amor llegué al Quindío en plenitud de mis 20 años. Allí viví, amé, trabajé y volé durante diez años. Luego regresé al Huila.

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¿Por qué razones artista?

Primero me descubrí poeta, en la secundaria, mientras sentía que con las palabras  podía descifrar mis primeras y sencillas angustias de adolescente. La lectura de poesía abrió esa puerta a un universo que me permitía desconectarme de esa realidad a veces complicada. Luego llega la radio y sentí que mi voz podría transmitir sensaciones muy mías. Y cuando llega la música a mi vida, descubro que más que poeta, locutora o cantante, lo que yo tenía por misión en la vida era ser artista. La razón, transformar desde la palabra. Soy artista para tocar el alma de muchos otros desde mi palabra. Pero también, como dice uno de mis versos: “Para salvar mi canto, del silencio”.

¿A raíz de qué surge la poesía?

Cuando mi padre nos decía que escucháramos lo que decía la letra de sus canciones favoritas, empecé a entender la metáfora de la vida puesta en letras de canciones, allí inició el contacto con la poesía. Luego Neruda, Benedetti, Gabriela Mistral y Alfonsina Storni.

¿Y la pasión por el tango?

Mi padre en su taller de ebanistería escuchaba muchos tangos. Gardel era conocido en nuestras tardes. Pero el verdadero culpable fue el maestro Libaniel Marulanda, quien fuera mi esposo y compañero de viaje por la vida durante diez años, quien me enseñó a entender el tango de otra manera, a hacer del tango mi pasión vital y a cantar con la agrupación Los Muchachos de Antes.

¿Cómo confluyen poesía y música?

Con recitales, consolidé un espectáculo llamado Poetango, que consta de poemas clásicos, modernos y nuevos de la mano de poemas de mi autoría, el cual tuvo gran acogida en Armenia. He realizado una producción discográfica, donde fusiono la poesía y el tango, y es en este espacio donde fructifica mi pasión literaria con la música, como cantora de tango de perfil vanguardista. La segunda producción es con un poema de Horacio Ferrer llamado Credo de amor en tango.

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¿Cuáles premios ha ganado como poeta?

Los primeros fueron premios locales, un premio juvenil en el Huila y luego el concurso departamental José Eustasio Rivera, cuando estaba estudiando en la universidad Surcolombiana. Más tarde, un nacional y otros regionales que me dieron impulso para seguir y para comprar los libros y pagar mis estudios. Hace mucho que no concurso.

¿En el ámbito escrito, qué destaca?

Mi producción como poeta, soy autora de cinco libros publicados, ganadora de varios premios literarios y reseñada en antologías colombianas y latinoamericanas. El primer libro, La voz de la poesía es una antología de mi obra con versión en audiolibro y con una temática muy intimista y amorosa. Luego, Cantos de tierra caliente ofrece una antología donde el hilo conductor es el paisaje huilense, acompañada de fotografías del maestro Bernardo Solano. Después viene la antología Mujeres al verso, con otras poetas del Huila. El cuarto es un libro llamado Dulce rehén, antología publicada en Perú. Y el quinto, Alma de tango, donde convergen los caminos del tango y la poesía.

¿Hable de su faceta en los medios?

Soy comunicadora social y periodista. Especialista en creatividad y comunicación para la docencia de la universidad Surcolombiana. Mis producciones radiales han sido emitidas en medios nacionales y emisoras de España, al igual que mis trabajos de investigación fueron publicados en periódicos nacionales como El Espectador y El Colombiano. Realizo para el canal de televisión Nación TV la sección de recomendados literarios.

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¿Y en la academia ha incursionado?

Soy catedrática universitaria, dirigí el programa de Comunicación Social y Periodismo de la universidad CUN regional Huila y fui instructora del Sena, donde dirigí la estrategia de promoción de lectura SenaLee. En 2016 coordiné el proyecto regional Huila lee y escribe, para la gobernación. También soy tallerista ocasional de promoción de lectura y creación literaria del Banco de la República. 

¿Se puede vivir del arte?

Sí, requiere disciplina y valoración por parte del artista. Para dignificar nuestro trabajo debemos ofrecer un producto de calidad.


Adriana Patricia Matiz Ramírez
LA CRÓNICA

 


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