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General / FEB 24 2013 / 7 years before

Antonio Morales, la creatividad detrás del inmolado Jaime Garzón

Antonio Morales, la creatividad detrás del inmolado Jaime Garzón

Lo invitaron a hablar de ética, y lo hizo. Pero casi nadie, en el escenario del centro de convenciones de Armenia se acordó que Antonio Morales fue el creador de los programas de humor, el cerebro detrás del telón, que hicieron grande a Jaime Garzón.
Sobre esa época grandiosa del humor periodístico en los años noventa y sus militancias políticas como periodista, hablamos con Morales Riveira.


Usted fue el creador del noticiero Quac, que hizo famoso el humorista Jaime Garzón. Además de crearlo, ¿cuál era su papel en este noticiero de humor?
El noticiero Quac nace un día que nos encontramos con Jaime Garzón, y mamando gallo, nos dimos cuenta que teníamos afinidades. Yo le dije: ‘Usted sabe mamar gallo y yo sé hacer noticieros de televisión, hagamos un noticiero mamando gallo’, y ahí nació Quac. Yo era el director periodístico, libretista y creador de la mayoría de personajes de Jaime. Consolidamos muy bien un programa de humor político y de opinión que se convirtió en un referente semanal, en la actividad política, judicial etc., influimos mucho en la opinión pública. Luego nos separamos y llegaron las consecuencias trágicas.


¿Es difícil hacer periodismo de humor, o es normal como cualquier tipo de periodismo?
Yo pienso que es difícil, hay que tener chispa natural, para destorcer o torcer la realidad por medio de la caricatura. Hay que tener madera, eso se va consolidando con la experienia pero no es fácil. Por ejemplo, el humor de Sábados Felices lo hace cualquiera, pero el humor político necesita tener toda la información, se trabaja con el rigor de un noticiero de televisión, se manejar la sátira, pero en serio.


¿Cómo compara esa época de Jaime Garzón y la suya en Quac y la del humor que se hace hoy?
Respeto mucho a los humoristas de los programas de hoy, pero Quac le daba palo a todo el mundo, no quedaba títere con cabeza, mamabamos gallo a la guerrilla, al presidente Samper, al Ejército, a todo el mundo. En la Luciérnaga y el Tren de la tarde, por ejemplo, lo hacen, pero sin la libertad que teníamos nosotros. Ellos se cuidan, no porque los censuren ni nada, pero así es. El humor político de fondo es punzante, hoy en día no existe un programa como era el de nosotros. Yo trate de hacer libretos en un programa de humor como los reencauchados y NPI, pero no me dejaron porque hay un manejo político de las directivas del canal. Sin libertad no salen obras importantes. Suso el paspi es una vulgaridad, baja el nivel de opinión a la gente, es de muy baja calidad.


¿Hay posibilidad de volver a hacer algo parecido a lo que alguna vez hicieron?
Sí, hay pasos concretos para tratar de volver a armar un programa de humor político. Estamos trabajando con Hollman Morris en el canal Capital. Hemos hablado con Pirry, que es un mamador de gallo, y todo va bien, es muy posible.


¿Usted es un periodista de izquierda, Jaime Garzón fue de izquierda?
Jaime fue de izquierda alguna vez en su vida, en su juventud. Cuando murió era más de centro. El podía un día hacer de derecha y otro día de izquierda. Era comprometido con el tema social, la ampliación de la democracia, con la Constitución del 91. En cuanto a mí, a lo largo de mi vida personal, tengo una relación estrecha y fraterna con la izquierda colombiana. No le temo de ninguna manera a ese señalamiento comtemporáneo de que se acabó la ideologización. No. Es claro que hay en nuestra sociedad posiciones encontradas, hay antagonismos enormes, hay luchas de clases, no creo en la dictaduras del proletariado, pero sí creo en la izquierda democrática.


¿En ese orden de ideas, usted cree que ser periodista de izquierda forma una talanquera para acceder al los medios?
En algunos sí, en otros no. En mi caso, a pesar de mis posiciones yo he trabajado en los grandes medios, he dirigido un noticiero de Tv, uno de izquierda y de centro, como el Noticiero de las 7, que lo llamaban de izquierda de esa época, pero por la gente que trabajábamos ahí y porque Felipe López, el propietario, entendía que debíamos tener un abanico amplísimo de sentido de la información. Si uno mira la prensa escrita colombiana hay gente de todos los sectores, y los medios se han encargado un poco de guardar ese equilibrio. Fernando Londoño (derecha) y León Valencia (izquierda) están juntos en la revista Semana. No quiere decir que los medios sean neutrales, algunos bordean la extrema derecha, pero al mismo tiempo se mantienen periodistas críticos de izquierda.


¿Cómo ve la prensa bogotana frente a la alcaldía de Petro?
Me parece sucia la campaña de los medios de prensa y radio, visceral y destructiva contra Gustavo Petro. Lo hacen simplemente porque el alcalde es de izquierda. Esta es la primera vez que hay una propuesta de izquierda democrática e Bogotá.


¿Es posible que en Colombia se pueda lograr un cese del conflicto armado, como está planteado hoy por el gobierno?
Si el proyecto de paz que Santos ha construido, traicionando lo horrores de la guerra uribista, se consolida, el camino a una hipermodernización en Colombia queda abierto. Si se firma la paz, se dejan atrás los horrores del siglo XIX y tendríamos opciones distintas, y habría una opción de profundizar las reformas que necesita la sociedad colombiana, para consolidar el post conflicto.


¿La izquierda podría resurgir en Colombia durante la terminación del conflicto armado?
Las Farc, a pesar de las barbaridades cometidas contra la población civil, tienen un trabajo político de 40 y 50 años de historia. Trabajo de bases, que se reflejan en la Marcha Patriótica. 200.000 personas marchando son una fuerza política. La definición este año, es que si hay una opción de paz, y los candidatos son Santos (Juan Manuel) y Santos (Francisco), gana Santos. Si no hay firma de la paz y los candidatos son Vargas Lleras, Pacho Santos y un candidato de unidad como Antonio Navarro, se tiene el riesgo de caer en un régimen de Uribe 3. La opción de la izquierda sigue siendo importante, a pesar de momentos tan estúpidos y difíciles como el fraccionamiento del Polo Democrático, Progresistas por un lado y partido Comunista por el otro.


¿Pero la terminación del conflicto no significa la paz?
No, para nada, la terminación del conflicto es la cuota inicial de la verdadera pacificación del país. Hay cosas delicadas, si se analizan los procesos históricos, las semillas de un conflicto se sembraron en el anterior. Se solucionó el de la violencia liberal-conservadora, pero este generó la violencia de clases, donde nacieron los grupos guerrilleros. Lo grave del postconflicto es que se dejen sembrar las semillas de una nueva confrontación que puede venir en 5 o 10 años, un nuevo conflicto de clase social y narcotráfico. El desplazamiento forzado es una semilla que estamos sembrando. Por eso, la paz social se tiene que construir con generosidad, y que tenga el criterio de un beneficio colectivo.


El problema grave es el narcotráfico
Sí, lo comparto, y jurídicamente parece que no pudiera dársele una solución negociada. El narcotráfico y el microtráfico son alentadores grandes del conflicto, son el motorcito que siempre ha estado ahí. Mientras haya perico habrá guerra.


La corrupción es otro alentador de la violencia, y no de poca monta.
Claro, estamos de acuerdo. El otro hilo conductor de la violencia es la corrupción de los políticos, los ladrones de cuello blanco. Y esa es mucho más grande y grave que las otras juntas.


Por Miguel Ángel Rojas Arias


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