Lunes, 09 Dic,2019
Historietas del más acá / SEP 22 2019 / hace 3 semanas

Barriendo para entregar

Generalmente los contratan para bienvenidas, cumpleaños, aniversarios o despedidas, pero en más de 40 años de trayectoria han vivenciado de todo.

“El amor y el romanticismo ya no se expresan como antes, la gente dejó de lado los detalles cursis como la música de cuerda y ya muy pocas personas llevan serenatas para conquistar un amor, solo los viejos disfrutan de los boleros, los valses y los pasillos en vivo”, en esta sentencia coinciden varios de los integrantes de Adecol Quindío, la otrora gran asociación de músicos, que hoy se reduce a un grupo de 8 amigos, que conforman dos tríos y un dueto.
 

Ubicación de Adecol (Ver en otra pestaña)


 

“Nuestro trabajo está en decadencia, porque los jóvenes se inclinan por otros ritmos, otros prefieren los mariachis y a nosotros solo nos contratan por petición de los abuelos o de los papás más viejos”, afirma Pompilio Gutiérrez Baho ‘Pompy’, que ha formado parte de Adecol desde 1967 y que hoy integra Motivos su trío, junto a Fernando Loaiza y Julio César Ocampo.
 


Adecol nació hace más de 50 años como un espacio para dignificar al artista, antes debían buscar los clientes en bares y cantinas. 
 

“Eran otras épocas, cuando yo llegué no dábamos abasto, salía mucho trabajo y éramos casi 40 personas, entre ellas, Jorge Eliécer Orozco y José Ramírez, dos de los fundadores. En ese entonces, la sede quedaba en la carrera 13, entre calles 17 y 18, y hasta allá llegaban personajes ilustres como gobernadores, alcaldes y candidatos a la presidencia”, recuerda hoy desde un establecimiento más pequeño, localizado en la calle 11, entre carreras 13 y 14, y el cual conserva algo de la nostalgia de aquella época dorada, a través de fotos de grupos que ya desaparecieron. 
 


Ríete ahora, composición del quindiano José Rubén Márquez y que hizo famosa la voz de Felipe Pirela es uno de los boleros con los que se sienten identificados.
 

Cuando don Pompilio ingresó a Adecol, una serenata, de entre 8 y 9 canciones, costaba $80, hoy está alrededor de $200.000, sin embargo, ya no hay consistencia en el negocio, un lunes cualquiera pueden llegar a contratarlos para dar cuatro o cinco serenatas en una sola noche; mientras que en el día del Amor y la Amistad puede no resultar nada. Para poder librar la semana dignamente deben realizar por lo menos 5 presentaciones, y como muchos ni son pensionados, ni tienen otras fuentes de ingreso, sobreviven gracias al apoyo de los hijos. 
 

Pompilio 'Pompy' Gutiérrez (Ver en otra pestaña)


 

Generalmente los contratan para bienvenidas, cumpleaños, aniversarios o despedidas, pero en más de 40 años de trayectoria han vivenciado de todo, desde la persona que no les brinda ni agua para refrescar la garganta hasta el que los quiere emborrachar. “Eso sí, tenemos una regla y es que jamás pedimos trago, si nos brindan una copa la bebemos, pero no queremos que quede una mala imagen del artista”, afirma Javier Citelli Rodríguez, que con 25 años en la asociación es el integrante más nuevo de Adecol con el dueto Los Divos de Colombia. 
 

Javier Citelli Rodríguez (Ver en otra pestaña)


 

También los han contratado para llevar serenatas por los cementerios, para celebrar el amor entre parejas del mismo género e, incluso, para dar pie a una separación. “A veces, el cliente no quiere nada con la novia y no desea decírselo directamente, entonces nos pide que le cantemos canciones que sean de despedida”, cuenta con algo de picardía en su mirada don José Efrén Largo, del trío Épocas, el cual formó junto a sus hermanos Ómar y Albeiro. 

Aquella imagen de un suegro celoso ahuyentando a los pretendientes de las hijas con baldados de agua fría que tanto ha vendido la televisión, jamás les pasó, porque suelen ser recibidos con las puertas abiertas y a nadie le incomoda su trabajo.
 


Adecol ya no funciona como asociación, es solo un grupo de amigos.
 

“Con nuestras canciones arreglamos matrimonios, pero también nos han contratado —sin saberlo— para dañarlos, porque no falta el personaje que quiere llevar serenata a una mujer casada”, agrega don José, quien antes de ingresar al mundo de la música se dedicaba a la agricultura

La canción que más interpretan es El Camino de la Vida, del maestro antioqueño Héctor Ochoa Cárdenas, esa hermosa pieza que retrata el paso por este mundo, siempre provoca en la audiencia una que otra lágrima. 
 


La canción ‘El gringo’, del dúo Los Divos, es una composición propia, inspirada en una experiencia conocida en Estados Unidos.


A sus 78 años, Ulises Parra Buitrago, el otro cantante de Los Divos de Colombia, reconoce que vivir de las serenatas es muy difícil, pero que la música nació con ellos y va a morir con ellos.

“Si uno cuelga el instrumento se enferma, se enfría el espíritu, a pesar de que aún tenemos fuerza no vemos posibilidades de hacer otras cosas. Muchos colegas se han muerto, otros están retirados y nosotros, como dice el dicho, estamos barriendo para entregar”.


​Carlos Wílmar López Rodríguez
@hdelmasaca
Especial para LA CRÓNICA

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