Jueves, 12 Dic,2019
La Salida / NOV 13 2019 / hace 4 semanas

“Buscamos que los niños aprendan a valorar el campo como fuente para todos”

“Buscamos que los niños aprendan a valorar el campo como fuente para todos”

El docente Carlos Alberto Carmona es el líder del proyecto ambiental en la escuela La Cabaña de Buenavista.

Carlos Alberto Carmona, docente y líder de la escuela La Cabaña de Buenavista, que aplica el modelo Escuela nueva, un proyecto de cuidado medioambiental.

Carlos Alberto Carmona, docente de la escuela La Cabaña de Buenavista, es líder del proyecto Escuela nueva, una iniciativa del gobierno nacional que busca que las escuelas rurales del país fomenten el cuidado, fortalecimiento y apropiación del medio ambiente en sus estudiantes. Desde la institución educativa se están realizando actividades como la fabricación de ladrillos con botellas de plástico, purificación del agua lluvia y huertas ecológicas.

¿Cómo se inicia en las labores de cuidado del medio ambiente?

Bueno, lo primero es que soy campesino. Fui estudiante de escuela rural y desde que inicié mi trabajo en La Cabaña, me encomendaron trabajar en el Proyecto Ambiental Escolar, Prae. Allí nos ha correspondido impulsar algunas acciones en favor del medio ambiente.

¿En qué consiste el modelo pedagógico Escuela nueva?

El modelo pedagógico Escuela nueva es patrimonio de la educación nacional, fue creado por la doctora Vicky Colbert en la década de los 80 y tuvo como precursores los pensadores de la Escuela activa de los siglos XlX y XX. Es un modelo que tiene cuatro componentes fundamentales, que son curricular, gestión, formación y comunitario, se caracteriza por ser inclusivo y su principio fundamental es el afecto. 

¿Cómo se articula este modelo al cuidado del medio ambiente?

Dentro del Prae, la institución contempla unos recursos, por ejemplo, para semillas en el caso de la huerta y los elementos que se necesitan; este proyecto está planeado desde principio de año, pero hay otros que cada escuela indistintamente realiza, en el caso de La Cabaña, tenemos avistamiento de aves y su propósito es la clasificación de  especies, otras escuelas tienen lombricultivos y otras actividades. Queremos motivar a la gente a que visite el observatorio.  

¿Qué tipo de proyectos ambientales realizan con los estudiantes?

En la escuela siempre hemos desarrollado proyectos ambientales como control biológico de la hormiga arriera, purificación del agua lluvia, hemos trabajado el botiquín vivo —son las plantas medicinales—, elaboración de pomadas, ladrillos ecológicos y algo muy importante es que hemos trabajado la huerta escolar como base para que los niños aprendan a valorar el campo como fuente principal para todos. 

¿Cómo se articulan los padres a este programa?

Todo lo que se hace en la escuela involucra a la comunidad y a las familias, nosotros hacemos reuniones y escuelas de padres. Hacemos jornadas de trabajo para cada actividad que se programe, para la huerta,  siempre están invitados los padres de familia, la gente del campo es muy voluntariosa cuando se trata de hacer estas actividades en favor de la escuela. 

¿De dónde están sacando las botellas plásticas?

El proyecto de ladrillos ecológicos lo hemos impulsado desde el Prae, pero la escuela La Cabaña es quien lidera el programa en el departamento. Procuramos que los niños recojan todo el plástico que resulta en sus casas, conseguimos las botellas y empezamos el confinamiento, que consiste en meter el plástico que debe tener unas condiciones especiales, por ejemplo, estar limpio y seco, entonces vamos formando esos ladrillos. La meta es hacer las eras para la huerta escolar con esos ladrillos, ya tenemos un trabajo adelantado. En eso consiste este proyecto, en tratar de descontaminar el medio ambiente del plástico. Los ladrillos ya los están utilizando hasta para hacer casas, tienen una resistencia muy grande, incluso con concreto están haciendo muros, hay una finca cerca a la escuela donde todos los jardines los rodean con esas botellas.

¿Con qué se rellenan para dar solidez?

La patente de los ladrillos ecológicos la tienen los argentinos, ellos ya probaron científicamente su resistencia, como el plástico va bien apretado y demora de 500 a 1.000 años para descomponerse, está comprobado que tiene la resistencia como para hacer un muro. 

¿Qué poblaciones de la institución se han involucrado?

La secretaría de la parte agrícola, Odama, de la alcaldía municipal, tiene un programa para recoger los plásticos, lo que nosotros no utilizamos, ellos se lo llevan, prácticamente todas las personas del municipio estamos involucradas.

¿Qué otras instituciones están participando del mismo modelo?

En el caso de nuestra institución, Río Verde Bajo, tenemos nueve sedes anexas y en todas aplicamos el Prae, yo soy el coordinador de esta área en la escuela y desde allí orientamos todas esas actividades con metas e indicadores donde se involucra a la comunidad, los docentes, estudiantes y administrativos. Entonces en todas las sedes estamos hablando el mismo lenguaje, haciendo las mismas actividades ambientales y sociales, con un seguimiento del desarrollo de las mismas, dos veces al año para evaluar resultados.


Daniela Garzón Zuluaga
Estudiante comunicación social - periodismo
Universidad del Quindío


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