Domingo, 20 Oct,2019
Medio ambiente / ABR 04 2019 / hace 6 meses

Calentamiento global afectó gravemente crecimiento de la Gran Barrera de Coral

Según algunas estimaciones, el 30% de los corales someros murieron; y el 40% de aquellos presentes a una profundidad de 40 metros, también se vieron afectados. 

Calentamiento global afectó gravemente crecimiento de la Gran Barrera de Coral

Foto : Pixabay

Según un artículo publicado en la revista Nature, el blanqueo masivo de los corales de la Gran Barrera de Coral, Australia, durante el 2016 y 2017 desencadenó una disminución del 89% en el crecimiento de nuevos corales de larvas, y modificó significativamente la composición de las especies de corales jóvenes.

La decoloración coralina sucede cuando éstos pierden sus algas simbióticas, las zooxantelas del género Symbiodinium, dado a cambios bruscos de temperatura ambiental; cambios en la salinidad; o contaminantes que ingresan en el agua. Si el estrés provocado por dichas condiciones es breve, el arrecife puede recuperarse. De lo contrario, los efectos negativos pueden durar décadas.

Sin embargo, el reciente blanqueo masivo acaecido en 2016 y 2017 afectó enormemente no sólo la Gran Barrera de Coral, sino también el sector norte del mismo, donde la temperatura del agua alcanzó los 32 grados centígrados, como consecuencia del record histórico en la Tierra del calentamiento global.

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Según algunas estimaciones, el 30% de los corales someros murieron; y el 40% de aquellos presentes a una profundidad de 40 metros, también se vieron afectados. En las profundidades, las aguas frías proporcionan una protección temporal frente al choque térmico. Sin embargo, el 60 - 70% de los corales de pocas profundidades sufrieron severas consecuencias.


Un futuro sombrío

De acuerdo a las investigaciones encabezadas por Terry Hughes de la Universidad de James Cook en Australia, los científicos registraron 4 episodios de decoloración masiva para la Gran Barrera de Coral durante los últimos 20 años: 1998, 2002, 2016 y 2017. Los modelos climáticos muestran que si la carga antropogénica en el clima no se reduce, desde 2035, dichos eventos pueden duplicarse por década; y después de 2044, sucederán de manera anual.

Para comprender cómo el arrecife enfrentará un daño extremo, los científicos decidieron verificar cómo se multiplicaron éstos invertebrados marinos antes y después del blanqueamiento. Para ello, utilizaron datos sobre la cantidad de corales adultos que sobrevivieron a la decoloración y la cantidad de larvas que se asentaron y formaron nuevos corales en 2018.

La reproducción coralina se da de dos maneras: al crecer, cuando el coral adulto libera larvas que se asientan el fondo durante el día; y sexualmente, mediante esperma y huevos. En éste caso, las larvas de los huevos fertilizados se depositan en el fondo marino de entre 4 a 7 días.

En particular, los científicos encontraron que después de las decoloraciones masivas, hubo un sesgo a favor de las especies que se multiplican por crecimiento. Por otra parte, la "fertilidad" total de los corales luego del blanqueo disminuyó en un 89% en comparación con el período hasta 2016.

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El género Acropora —especie clave para la construcción y mantenimiento ecosistémico de arrecifes— fue el coral más severamente afectado: en un 93%. Asimismo, la disminución en el número de corales nuevos fue correlacionada espacialmente con la mortalidad de organismos adultos.


Proceso reversible 

Afortunadamente, la decoloración es un proceso reversible, y las zooxantelas pueden regresar a la acción como ya ocurrió en una proporción significativa de víctimas de blanqueamiento. Los científicos estiman que el crecimiento coralino se recuperará en los próximos 5 a 10 años; a menos que, por supuesto, haya otro efecto de blanqueo masivo, situación que los propios investigadores auguran bastante probable en función del galopante calentamiento global.

La relación simbiótica de las algas y los corales es un claro recordatorio del funcionamiento equilibrado de los ecosistemas. Y la conciencia humana es el mejor simbionte para resguardar nuestro planeta.
 

Sofia Dottori Fontanarrosa 
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.


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