Martes, 22 Oct,2019
En profundidad / SEP 01 2019 / hace 1 mes

Con Bolsonaro, menos controles a la Amazonía

Resolviendo las injusticias sociales, saldría más económico para resolver el conflicto armado del país, que seguir disparando.

Con Bolsonaro, menos controles a la Amazonía

Un hombre se inclina impotente intentando detener el avance de las llamas que arrasa bosques, destruye la biodiversidad y acelera el cambio climático.

Los medios de comunicación cumpliendo su misión, difunden a diario un voluminoso número de noticias que no se sabe si ‘aturden´ o ‘ahogan’ a la población. Cuando se conoce un suceso este no se alcanza a asimilar y hay que reemplazarlo, en varios casos, por otro más preocupante. En las últimas semanas, por ejemplo, la sociedad ha sido bombardeada acerca de la destrucción del Amazonas, la cumbre de los siete países más poderosos del planeta y el retroceso que ha dado el proceso de paz en Colombia.    

Si se agrega a los periódicos y revistas los espacios de las páginas web que toman posición sobre ese caudal de información, es apenas lógico que quienes ven, escuchan y leen lo que pasa en nuestro país y el mundo, queden desinformados y sin darse cuenta qué hay detrás de ese mar de información.  Si se añade la escasa formación analítica que se adquiere en los diferentes ciclos escolares, la confusión aumenta. 

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Que el Amazonas se quema, ha sido una noticia que sigue ocupando los primeros lugares en los medios, lo cual es obvio que así fuera, por la importancia que tiene esa zona geográfica, no solo para los países que comparten ese territorio, sino también para todo el planeta. Igualmente, el encuentro del Grupo de los Siete,G7, que se realiza en Francia, ha estado en las primeras planas de todos los medios. 

Otro hecho que desde la madrugada del jueves ha resonado por los canales de información, fue la declaración de una disidencia de las Farc que volvía a tomar las armas y le declararon nuevamente la guerra al gobierno, lo que es usado por los enemigos de los Acuerdos de La Habana, para atizar el fuego de la guerra.


Una voz autorizada, la del Nobel Ambiental

Mucha gente sabe que está perdiendo la humanidad con el incendio de vastos territorios del Amazonas. Un aspecto del que más se dice es la pérdida de biodiversidad, también la afectación de uno de los pulmones más importantes del mundo. Sobre responsables, la situación es más confusa porque hay señalamientos en diferentes direcciones. Una voz que se ha hecho escuchar y que tiene peso, es la exministra de Ambiente de Brasil, Marina Silva, MS, y galardonada con el Premio Goldman, más conocido como Nobel Ambiental en 1996, por su compromiso en defensa de ese territorio.

En entrevista concedida a Helena Calle, HC, reportera de la sección “Medio Ambiente” y divulgada por El Espectador el 24 de agosto pasado, Silva expuso ideas que aclaran sobre los responsables de ese desastre. Hasta el título del reportaje es insinuante: “Tanto la izquierda como la derecha irrespetan la Amazonía”.

En la entrevista Calle expresó: “Fue en Acre, su estado natal, donde militó junto a Chico Mendes, el legendario activista ambiental brasileño, asesinado en 1988 por su oposición a la extracción de madera en la Amazonía. Tras el asesinato de Mendes, Silva se dedicó a la política. Fue elegida senadora en 1994 por el estado de Acre”. 

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Agregó: “En 2003, cuando la deforestación de la Amazonía brasileña alcanzaba las cifras más altas desde los noventa, fue nombrada ministra de Ambiente por el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y logró reducir la tasa de deforestación amazónica en un 60%. Tres veces fue candidata para ser “la primera presidenta negra y pobre de Brasil” y tres veces se quemó, la última vez frente al presidente Jair Bolsonaro, quien está en el ojo del huracán por cuenta de los más de 70.000 incendios en Brasil”.

En la entrevista MS expresó entre otras cosas lo siguiente: HC: “¿A qué responde la dinámica de los incendios en la Amazonia?” MS: “Son varias razones combinadas. La primera son las quemas ilegales practicadas por una gran cantidad de personas durante la temporada seca para hacer praderización. También tiene que ver con la negligencia para fiscalizar la deforestación, porque desde que Jair Bolsonaro era candidato, y ahora como presidente, ha impulsado la idea de que los fiscales agroambientales no van a “molestar” a los agricultores con multas, así que la idea de que se estaban liberando tierras en la Amazonia se esparció”. 


Bolsonaro debilitó los órganos de control

Continuó MS: “La tercera razón es el debilitamiento de los órganos de control ambiental, que en Brasil son tres: el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales (Ibama), una especie de Fiscalía ambiental; el Instituto Chico Méndes, que gestiona los bosques exclusivos para conservación, y el Servicio Forestal Brasileño. A este último, Bolsonaro lo retiró del Ministerio de Ambiente y lo puso en el Ministerio de Agricultura, donde se manejan intereses que conflictúan con la conservación”.

HC: “Pero más allá del discurso hay una serie de políticas concretas y cuestionables”. MS: “Claro. El hijo del presidente y senador, Eduardo Bolsonaro, presentó junto con otro diputado un proyecto de ley para modificar el Código Forestal y acabar con las zonas de reserva. Cada pedazo de la Amazonía que pertenezca a un particular tiene una moratoria: solo se puede usar el 20%, el resto debe permanecer siendo bosque. La propuesta del hijo del presidente es acabar con esa restricción, lo que haría que se liberen unos 15 millones de hectáreas de bosque amazónico para producción agrícola, y la deforestación aumentaría más del 40%”. 

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HC: “¿Hay alguna diferencia entre la deforestación de hace diez años, que también era dramática, y lo que ha sucedido en las últimas dos semanas en la Amazonía?” MS: “En aquel momento había una gestión ambiental comprometida con revertir ese proceso criminal. En este momento hay un liderazgo casi paradójico del Ministerio de Ambiente, que opera en contra del medio ambiente. Cuando tienes un liderazgo ambiental que va en la dirección equivocada es una mezcla letal. Y eso es lo que pasa en Brasil”.

Más adelante HC, preguntó; “¿Cuáles son las consecuencias de lo que está sucediendo?” MS: Bueno, esta es la desgracia del mundo. Con la Amazonía destruida se corta el ciclo del agua, y sin lluvias no hay agricultura, ni comida, nada. Las lluvias de gran parte del continente son producidas por la Amazonía, de la cual Brasil tiene la mayor parte. O sea que es un país sumamente responsable. Sin árboles sería un desierto. Esto es… no sé, no tengo palabras”.


Las grandes potencias están reunidas en Francia

El Grupo de los siete, G7: EE.UU. Alemania, Japón, Reino Unido, Canadá, Italia y Francia, considerados por su peso político, económico y militar, están realizando la 45ª cumbre desde el 24 de agosto y culmina el 2 de septiembre. Encuentro anual con el propósito de buscar soluciones a temas del planeta relacionados con seguridad, políticas energéticas, medio ambiente y la lucha contra enfermedades. Estando en Biarritz, ciudad costera en el sur de Francia, están sintiendo el fuego que arde en el Amazonas.  

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¿Acaso se han preguntado sobre la responsabilidad que tienen en esa destrucción? ¿El negocio de la carne será asunto de los pobres del Brasil? ¿El negocio de la madera y la explotación de los recursos naturales la llevan a cabo los más desfavorecidos económicamente? No son suficiente apoyos económicos, porque la destrucción de ese pulmón afectará también a la población del G7.  La otra gran pregunta tiene que ver con la guerra comercial que enfrentan a EE.UU. y China, que afecta no solo a los que integran el G7 sino también al resto de países. Y si la reunión se enfocó sobre “La lucha contra la inequidad”, qué han hecho esas potencias sabiendo que la desigualdad sigue creciendo. Joseph E. Stiglitz Premio Nobel de Economía 2001, enseña en su libro “El precio de la desigualdad”, que el 1% de la población tiene lo que el 99% necesita.

Sabiendo que China y Rusia se mueven como ruedas sueltas y tienen poder económico y militar, ¿por qué no han sido integrados y se habla del G9? Da la impresión de que esa reunión aporta poco a la solución de los problemas de la humanidad. ¿Acaso el negocio de los psicoactivos no es un problema tanto de los países productores como de los consumidores? Son muchas preguntas más por hacer sobre los males que afectan a la humanidad, incluyendo la democracia.


Diego Arias Serna
Profesor-investigador universidad del Quindío
[email protected]
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