Inicio / Región / JUN 04 2020 / 1 mes antes

Con cintas, cadenas y vitrinas se restringe paso de clientes en Calarcá

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Autor : Lily Dayana Restrepo

Con cintas, cadenas y vitrinas se restringe paso de clientes en Calarcá

Cumpliendo los protocolos de bioseguridad y buscando la manera de contrarrestar el coronavirus, comerciantes se reinventan.

En esta segunda fase del aislamiento preventivo, en municipios como Calarcá, la frase ‘por favor no tocar’ no había tomado tanto sentido como hasta ahora en el sector comercial, y es que ni para adquirir una prenda puede el cliente probársela, tocar la tela o verificar la calidad. Desde el andén, el posible comprador trata de alargar el cuello para observar la oferta, cuando encuentra algo que le interesa señala con el dedo para que el vendedor le exhiba el producto, que sin poder tocarlo deberá a ojo decidir si lo lleva o no. En otros almacenes se puede encontrar menos restricción, permitiendo al cliente tomar el producto en sus manos, así no lo vaya a llevar, en otros, mucho más laxos, permiten que la persona se puede medir la prenda para saber si le queda o no. Así, entre apuntadas con el dedo, entradas sin tumulto y la asepsia, se vive desde el pasado lunes el sistema de compras en los almacenes de la ‘Villa del Cacique’.

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​Incómodo pero necesario

Aunque los procesos han cambiado drásticamente, las personas han entendido que se viven tiempos diferentes y difíciles en los que es necesaria toda esta restricción. Valentina García Godoy, compradora, señaló: “Es un poco maluco por lo que uno no puede entrar, pero con tal de uno cuidarse, está bien”. Agregó que la gran mayoría de locales cumplen con las disposiciones de asepsia, pero hay algunos que no. Luis Javier Díaz Marín, que labora en un almacén de ropa, explicó que desde el 1 de junio, se sienten más seguros con los protocolos dispuestos. “No estamos autorizados para dejar ingresar a las personas, pero tomamos la temperatura y usamos la solución antibacterial para quienes se acercan a consultar. No se atiende a las personas si no llevan tapabocas”. Resumió el sistema de trabajo en que, “si necesitan alguna prenda se la facilitamos, y la gente ha entendido lo que hacemos, por la situación que pasamos”. En otra parte de la ciudad, conversando con los vendedores de perecederos en las afueras de la galería, se evidencia la gratitud de estos por volver a salir y la comprensión con las nuevas disposiciones para no sumar a la lista de contagiados. Allí, una cinta amarilla pone límite a la distancia entre el vendedor y comprador. “Si quieren pasar a tocar el producto, se les dice que no pueden, todo es desde la distancia y con tapabocas”, explicó uno de los vendedores del lugar.


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