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De vendedor ambulante a abogado

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Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

De vendedor ambulante a abogado

Jorge Andrés Cortés aspira a cursar dos especializaciones en derecho y a ser juez de la República.

A punta de sacrificios y de préstamos cumplió su sueño.

El armenio Jorge Andrés Cortés es uno de esos tantos ejemplos que demuestran que con esfuerzo y disciplina se pueden cumplir los sueños. Desde los 13 años se vio obligado a ganarse la vida con las ventas ambulantes. Quienes son asiduos visitantes del palacio de justicia de Armenia lo vieron ejercer como guarda de seguridad durante 8 años. Paralelo a esa labor se dio a la tarea de estudiar derecho. Hoy tiene su propia oficina de asesorías jurídicas en el cuarto piso del edificio de la Lotería del Quindío en la ‘Ciudad Milagro’. Su historia de vida es inspiradora y sobre ella dialogó con LA CRÓNICA. 


¿Cómo fue esa experiencia en la adolescencia de vender alimentos en la calle? 
Desde los 13 años mi abuelo nos levantaba a mí y mi tío a las 5:00 de la mañana, porque él trabajó muchos años en fincas, en Anserma y en San José de Caldas, zonas muy cercanas a Manizales. Teníamos que estar listos a las 5:40 a. m. para salir a vender buñuelos, empanadas y pandequesos, al tiempo que estudiaba la primaria. Cuando tenía 14 años me contrataron en un granero en la antigua galería de Armenia, porque en esa época a los abuelos se les dificultó darme el estudio.  Mi vida ha sido de un esfuerzo tras otro y criado siempre con los abuelos, porque mi papá nunca estuvo y mi mamá me dejó a los 9 meses con la abuela, quien trabajaba en casas de familia, hacía diligencias y cuidaba niños. 

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¿Por qué se decidió por el derecho? 
Cuando tuve la oportunidad de trabajar como guarda de seguridad en los juzgados administrativos, empecé a indagar sobre todas estas profesiones, como ahí en la rama Judicial trabajan personas de todos los gremios, abogados en su mayoría, administradores de empresas, sicólogos y contadores. Todos empezaron a explicarme de qué se trataba cada carrera, cuál era la más viable y en cuál tenía mayores oportunidades para ascender en ese mundo o para trabajar de cuenta mía, como lo hago ahora. En el derecho tiene uno varias opciones de ejercer, llegan casos penales, familiares, civiles, cualquier problema que la persona pueda tener que le competa a esta profesión se le puede colaborar. A raíz de eso me enamoré del derecho y creo que no me equivoqué. 


¿Cuándo empezó a cursar la carrera de derecho? 
Antes hice una carrera técnica como auxiliar de mantenimiento y equipos de cómputo, pero fue al año de estar trabajado como guarda de seguridad en el rama judicial que conseguí los recursos para pagar el primer semestre de derecho, ninguna entidad me prestaba en ese momento. Intenté cuatro veces conseguir recursos con el Icetex, pero no fue posible y tuve que aplazar en tres ocasiones mis estudios por falta de plata.


¿Cómo fueron esas dificultades para pagar los semestres? 
La mayoría de los compañeros de seguridad están cansados porque ahí los contratan a 9 meses o máximo a un año, ya que constantemente cambian de empresa. A uno le llega la liquidación y las vacaciones en plata porque no las descansa. En nueve años tomé vacaciones una sola vez en la vida, que fue en diciembre de 2018. Estuve siete años sin descansar.  Hay compañeros que llevan once o doce años sin tomar vacaciones. Es agotador trabajar así. Con esas liquidaciones pagué el primer semestre, luego saqué un crédito en un banco para el segundo semestre mientras buscaba con el Icetex. Después paré el estudio durante un año porque no tenía recursos y nadie me prestaba. 

Alguien del palacio de justicia me dijo que llevara los documentos al Fondo Nacional del Ahorro, porque el gobierno de ese momento prestaba para educación. Ahí me empecé a empapar más de las noticias, del entorno nacional, político, económico y social. Mientras dejé de estudiar recogí una plata y pagué el otro semestre y el fondo me prestó para ocho más. 

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¿Cómo distribuía su tiempo para rendir en el estudio y el trabajo? 
Trabajaba de 6:00 de la mañana a 6:00 de la tarde, lunes a sábado con descanso el domingo. Luego nos permitieron descansar sábados, domingos y festivos para hacer tareas, pero igual el tiempo no alcanzaba. Cuando pagaba el semestre completo cogía 7 materias todas en la noche. Había compañeros que no laboraban, entonces  veían materias en la mañana, descansaban, hacían tareas en la tarde y veían otras en la noche. Cursaban hasta 10 o 12 materias. A veces yo pagaba medio semestre y veía tres o cuatro materias. Era más suave para estudiar, pero me demoraba más para terminar la carrera. Me levantaba a las 4:30 de la mañana de lunes a domingo. No se valía dormir hasta tarde un fin de semana porque no alcanzaba el tiempo. A las 5:40 de la tarde salía para las clases, terminaba a las 10:00 de la noche y en ocasiones me quedaba estudiando hasta las 2:00 a. m. para volver a madrugar a cumplir el turno.  

¿Qué mensaje le quiere dar a las personas que buscan alcanzar sus sueños? 
Les digo que perseveren, que luchen por sus sueños, porque si algo nos ha enseñado la vida y la película En busca de la felicidad, con Will Smith, es que nada es gratis, pero al final del sacrificio se da uno cuenta de que valió la pena. 



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