Lunes, 19 Nov,2018

En profundidad / MAR 11 2018 / Hace 8 Meses

¿Decadencia de la democracia y de la sociedad?

“El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros”: Ambrose Bierce, escritor estadounidense (1842-1914).

¿Decadencia de la democracia y de la sociedad?

No podemos agachar la cabeza frente a la clase política corrupta que hace socavar los cimientos de una frágil democracia como la nuestra. Votar a conciencia.

Este primer semestre del año es de fervor político en Colombia. En particular este 11 de marzo pareciera que se fuera a decidir el futuro de la patria. Un río de promesas ha estado fluyendo en las campañas políticas y quienes han estado o aspiran llegar al Senado o a la Cámara, han contaminado el ambiente con un número ganador, según el deseo de los aspirantes a desembocar al Capitolio Nacional.

El escenario que estamos presenciando no es nuevo, cada cuatro años se repite y casi siempre, desde décadas atrás, con casi los mismos protagonistas o sus herederos, quienes después de haber tenido la oportunidad de resolver los problemas del país, no lo han hecho, y peor aún, lo han agudizado. ¿Acaso la salud no está en cuidados intensivos -por nombrar solo uno de los males que aquejan a la sociedad - sobre todo a los más pobres?

Ese grupo de políticos que lleva un buen tiempo ‘secuestrando’ las posibilidades de cambio, manipulan la palabra democracia, siendo responsables - tal vez - del peor mal que es la corrupción. Nuevamente plantean que “ahora sí” hay que atacarla, pero por sentido común se sabe que nadie se agrede así mismo. 

Esa posibilidad de cambio que formulan los aspirantes a ocupar las sillas de la Rama Legislativa, se torna más imposible porque algunos candidatos, y no pocos, personifican o son respaldados por otras organizaciones criminales, siendo la peor de ellas el narcotráfico. ¿O acaso no está en el escenario el Negro Martínez, quien convirtió a Buenaventura en su puerto de operaciones y hace algunos años manifestó que una alcaldía deja más que un alijo de la droga maldita?
 

Desde la antigua Grecia se pervirtió la democracia 

Desde que en la lejana Grecia, hace más de dos milenios (507- 322 a. C) tuvo vida la democracia, ese tipo de administración de los países inició su decadencia, simbolizada en los templos, columnas, estelas y coliseos - todo en ruinas - que todavía se pueden visitar; y ese gobierno del pueblo por el pueblo ha dado gobernantes de todo tipo: tiranos, demagogos, criminales, “vende patrias”, corruptos, etc.

Pero no es solo por el tipo de personajes que están secuestrando la política, que esté infectada y contaminada la democracia, la cual también se ha degradado por la aberrante desigualdad social, el control de la justicia por los corruptos y criminales de todos los pelambres –allí hay más de uno ‘Malo’- y por el control de los medios de comunicación, manipulados por poderes económicos. Y cierra el círculo de esa degradación, una sociedad poco crítica, también decadente y dispuesta a inclinarse ante un corrupto o criminal. 

Infortunadamente ya no son ciertas las enseñanzas del escritor español Antonio Gala, quien ha recibido varios premios, entre ellos el Premio Planeta 1990, quien expresó: “Gran parte de lo que nos pasa lo evitaríamos leyendo. Desde la corrupción hasta los malos empresarios, desde los políticos de tercera hasta los ambiciosos de cuarta; desde nuestras personales desazones hasta nuestra extrema vanidad. Leyendo disminuimos nuestra ignorancia y aumentaríamos nuestra imaginación”.

Sí, es cierto que leyendo nos cultivamos, pero ¿por qué una sociedad creadora de cultura como la italiana decae nombrando gobernantes que generan tanta vergüenza como Berlusconi?  ¿Por qué en otros países europeos, donde su población tiene un nivel de lectura muy superior a la nuestra, se deja dividir con ideologías nacionalistas insulsas? ¿Por qué la sociedad Europa - con su Unión - no usó su imaginación para refinar ese proceso y está permitiendo su desmoronamiento?
 

Los pobres eligen sus verdugos

No solo en el viejo mundo hay decadencia de la democracia; en los países jóvenes como los del continente americano también se manifiesta. ¿Acaso no hay degradación en EE.UU. cuando nombra como presidente a Donald Trump? En esa nación, a diferencia de Italia, no hay una población mayoritariamente culta y unas pocas personas concentran la riqueza, pero fueron los pobres quienes auparon en el poder a alguien que llama “países de mierda” a El Salvador y Haití.

¿Qué le pasa a la humanidad que no es capaz de unirse quienes tienen los mismos intereses? ¿Si el 99% de la población posee el 1% de la riqueza de la Tierra, porqué se deja imponer la ‘democracia’ y el poder del 1% que controla el 99% de la riqueza del planeta? ¿Si la sociedad es fácilmente fraccionada, y peor aun enfrentada, será imposible darle un nuevo soplo de vitalidad a la democracia?

¿Por qué, si en ese 99% de la población hay un sector de clase media con formación académica en varias profesiones, no contribuye a la formación de un bloque amplio con un proyecto político que rescate el poder de quienes lo han tenido secuestrado? ¿Por qué, en vez de seguir al servicio de esa minoría, ocupando cargos públicos y contribuyendo a la corrupción, no adopta una actitud solidaria con los más desvalidos y apoyan o formulan propuestas políticas que de verdad permita superar los múltiples problemas de la sociedad?

 

Hay que reivindicar la utopía

Por soñar no cobran y, además, es pertinente reivindicar hoy la utopía, que mañana puede ser realidad si se trabaja para darle vida. La Tierra y en particular Colombia, necesita con urgencia que brote la solidaridad y la cooperación, en vez de la competencia y los conflictos sociales, la sostenibilidad ambiental, en lugar de la destrucción del planeta, la justicia social, a cambio de tanta desigualdad y explotación de los trabajadores.   

Como manifiesta Mario Bunge en su libro: Filosofía Política, Solidaridad, Cooperación y Democracia Integral, “Por desgracia, la mayoría de los líderes políticos han carecido de imaginación y el coraje cívico necesario para advertir que debe haber progreso social y que este no se puede lograr sin una economía inclusiva, una democracia vital y una cultura ampliamente accesible”.

Así que, se frena la decadencia de la democracia en el país si la sociedad vota en conciencia, lo cual no es fácil porque está bombardeada por mentiras, porque hay desempleo y fácilmente es engañada con promesas falsas, porque al tener hambre vende su voto. Se debe superar la indiferencia, porque eso favorece el advenimiento de dictaduras peores que aquella que encarnan los que tienen el poder económico y/o los grupos criminales que han estado entronados en los gobiernos que han ejercido el poder en Colombia en las últimas décadas. 


Diego Arias Serna (*)
Profesor-investigador universidad del Quindío
[email protected]
[email protected]

Especial para LA CRÓNICA 


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