Lunes, 17 Jun,2019
Salud / JUN 10 2019 / hace 5 días

Dejar de ser noctámbulo puede mejorar sus capacidades y estado emocional

La actividad cotidiana de una persona está determinada en gran medida por sus ciclos de sueño y vigilia, o cronotipo.

Dejar de ser noctámbulo puede mejorar sus capacidades y estado emocional

Gracias al cambio de horario y estilo de vida en un experimento que duró tres semanas, las personas que viven en ritmo de "búhos" lograron mejorar sus capacidades mentales y estado emocional. Según un artículo publicado en la revista Sleep Medicine, durante las pruebas los participantes que estaban acostumbrados a un estilo de vida más nocturno tenían que cambiar su régimen e irse a la cama dos horas más temprano. Además, respetaron un horario para comer y limitaron un consumo de café por las tardes. 

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La actividad cotidiana de una persona está determinada en gran medida por sus ciclos de sueño y vigilia, o cronotipo. Generalmente distinguen dos tipos de esos ciclos: a unos, que son madrugadores, les gusta trabajar por las mañanas y acostarse más temprano, mientras que los otros, también llamados "búhos", tienen hábitos nocturnos. Se considera que el primer cronotipo es más eficiente y se justifica biológicamente, ya que  corresponde más al cambio de día y noche. En segundo lugar, es más eficaz para la jornada laboral o el horario de estudios. Por ejemplo, hay estudios que muestran que los noctámbulos tienen un rendimiento inferior a los madrugadores debido a su horario.

Sin embargo, un equipo de investigadores se animó a verificar si era posible cambiar su cronotipo con la ayuda médica o terapéutica. Los científicos, dirigidos por Elise Facer-Childs de la Universidad de Birmingham, Reino Unido, decidieron probar si el cronotipo de una persona podría ser cambiado más ligeramente a través de modificación de su rutina.  

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Instrucción para la vida sana

Los científicos encontraron 22 voluntarios sin trastornos neurológicos y enfermedades asociadas con el sueño. Cada uno de participantes era un búho típico. Antes de comenzar el experimento, los científicos recopilaron información sobre los hábitos de los participantes y también recolectaron muestras de su saliva tres veces al día para medir el nivel de hormonas, como melatonina y cortisol. Luego dividieron los participantes en dos grupos, uno de los cuales recibió instrucciones para cambiar la rutina diaria y el estilo de vida durante tres semanas. El documento contenía los siguientes consejos:

  • Levantarse dos o tres horas antes de lo habitual y aumentar su presencia en la luz del sol por la mañana.
  • Acostarse dos o tres horas antes de lo habitual y limitar la interacción con cualquier tipo de iluminación por la noche.
  • Tener la misma duración de sueño durante la jornada laboral y fin de semana. La diferencia solo puede ser entre 15 y 30 minutos.
  • Comer regularmente, es decir, desayunar temprano, mejor inmediatamente después de levantarse, almorzar a la hora habitual y cenar no más tarde de las 19:00.
  • No tomar café después de las 15:00.
  • No tener la siesta después de las 16:00.
  • Reprogramar toda la actividad física regular a la mañana. 


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Los científicos controlaron el cumplimiento de todas esas instrucciones a través de seguidores de actividad y diarios personales que los participantes llevaban para controlar el horario de sueño y ejercicios, la nutrición y el consumo de cafeína. Además, antes de participar en el estudio y después de tres semanas, los participantes llenaron cuestionarios sobre estado emocional y participaron en varias pruebas de reacción y atención, así como de fuerza física. Mientras el primer grupo cumplió las instrucciones, el grupo de control mantuvo su estilo de vida habitual.


Un sueño saludable reduce el estrés y la depresión

Según los científicos, en el grupo experimental los participantes lograron despertarse 1,92 hora más temprano y acostarse 1,73 hora más temprano sin cambiar la duración del sueño. Además, las concentraciones máximas de melatonina y cortisol se movieron hacia atrás junto con el ritmo de vida. También, los participantes del primer grupo consiguieron ajustar su ciclo nutricional.  

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Después de tres semanas los científicos descubrieron que en el grupo experimental los marcadores de la depresión y los niveles de estrés se redujeron, mientras que los de ansiedad no cambiaron significativamente, según el cuestionario DASS —Depression Anxiety Stress Scale—. En cuanto a los otros indicadores, el grupo experimental mostró mejores resultados por la madrugada. Es decir, su somnolencia disminuyó, mientras que la fuerza física y las capacidades mentales mejoraron en comparación con los resultados anteriores. Al mismo tiempo, en el grupo control no había cambios significativos.

Los autores del estudio llegaron a la conclusión de que el ajuste de ciclos de sueño y vigilia tuvo un efecto positivo en la condición emocional y física de los participantes, así como en sus capacidades mentales. Sin embargo, los científicos no aclararon si los participantes pudieron mantener su nuevo estilo de vida después del fin de experimento. Para estudiar sus hábitos posteriores, hay que conducir una investigación a largo plazo. 

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Los ciclos de sueño son un campo de ciencia muy importante. En 2017, el Premio Nobel de Medicina fue otorgada a los científicos Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young, "por sus descubrimientos de los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano".

Otros investigadores también descubrieron que la irregularidad en los horarios de la comida afecta a los relojes biológicos. Es decir, un retraso de cinco horas en la hora de las comidas provoca un retraso de cinco horas en nuestros ritmos internos de azúcar en la sangre y nos impide acostarse al mismo tiempo cada día.


Yana Berman
Esta noticia ha sido publicada originalmente en N+1, ciencia que suma.


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