Inicio / Economía / NOV 25 2019 / 8 meses antes

Desde Quindío gestan proyecto que le apunta a la producción orgánica

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Desde Quindío gestan proyecto que le apunta a la producción orgánica

Según la FAO, hacia el año 2050 el consumo de productos agrícolas aumentará en un 50%.

Expertos hablaron sobre la necesidad de volver al origen; autoridades locales y nacionales expusieron la actualidad del sector y la importancia de apostarle a una agricultura diferente.

La universidad del Quindío fue el epicentro del primer foro regional Por una agricultura limpia, donde se dio espacio al debate en torno a la producción agrícola con una óptica comunitaria y orgánica, todo con el objetivo del proceso que se adelanta para la gestación de un proyecto legislativo, que le apunta a convertirse en política pública de Colombia. 

Luciano Grisales, representante quindiano a la Cámara, es uno de los impulsores de la iniciativa y quien convocó a actores locales y nacionales al departamento para ponerlo como ejemplo del potencial que existe alrededor de la agricultura. 

“Dentro de todas las cosas que hemos venido observando, y dentro de nuestra preocupación, conexo al medio ambiente y la seguridad alimentaria, estamos planteando desde el Quindío una propuesta legislativa esperando que avance a una política pública que habla del fortalecimiento de la agricultura familiar y las producciones orgánicas, la agroecología y las producciones limpias”. 

Grisales agregó: “Este es un elemento fundamental del desarrollo ecológico de la región y en la preocupación que la gente tiene de una responsabilidad con el desarrollo sostenible, la mitigación del cambio climático, la adecuada alimentación y la salud pública. Por eso planteamos este debate en el Quindío”. 


La propuesta es apostarle a la reducción de agroquímicos en los cultivos. 
 

“Se debe volver al origen y ser sostenible”

Hernán Molina Osorio, representante del sector agrario en el consejo de desarrollo rural de Calarcá, habló sobre la importancia de volver a labrar la tierra como lo hacían anteriormente, particularmente en la producción de café. 

“La caficultura ancestral era en paz con la naturaleza, era sostenible, los abuelos sembraron guamos para prevenir el cambio climático y hoy ya se ven emergencias en las aguas cuando llega la temporada seca. Hicimos un daño al cambiar el modelo agroecológico, ahí nace nuestro desastre. La caficultura en el Quindío se nos está acabando, de 70.000 hectáreas que teníamos hoy tenemos 20.000 y bajando". 

Por esta razón, Molina Osorio propone volver al origen pues “la utilización de agroquímicos, insecticidas, plaguicidas es una de las causas de daño al ecosistema. Antes, el abono venía del sombrío del guamo, el principal control de la broca lo hace la sombra”. 

Acotó: “El modelo depredador de producir por cantidades grandes es el que hoy nos tiene en aprietos, porque para ese modelo hay que usar agroquímicos, si no es cantidad, queda la calidad a mejor precio. Es fácil hoy descubrir cómo hemos estado vendiendo café de muy buena calidad a valores exuberantes. Hay que entrar en los valores agregados en las cadenas productivas. Llegar a ello es la dificultad, pero romper ese esquema es la propuesta”.

El representante del sector destacó que hoy hay muchas oportunidades, pues cada vez hay más expertos sobre el café que evalúan la calidad y por ende le dan valor. Además, señaló la importancia de líneas como la economía naranja y fuentes de financiación como el Fondo Emprender para las nuevas ideas de negocio que pueden salir a vender al mundo el producto estrella de la región y así también incentivar el relevo generacional al darle rentabilidad al campo. 

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Por su parte, Óscar Gallego, coordinador de Asohofrucol en el Quindío, dijo que desde hace años vienen adelantando un trabajo sobre cómo hacer el cambio de la cultura convencional a una cultura limpia, una agricultura que no perjudique la salud de las personas. 

“Dentro de la investigación que se ha adelantado, hemos definido la agricultura limpia como un acto competitivo, rentable, sostenible, biosustentable y amigable con el medio ambiente”. 

Gallego precisó que la agricultura hasta 1959, que era la de los ancestros, era respetuosa con el medio ambiente, con poco uso de fertilizantes, agroquímicos, poco exigente en competitividad y calidad y con cultivos asociados, “pero se produjo la ‘revolución verde’ —1960 – 1980— con características que cambiaron la dinámica y tuvo consecuencias como la contaminación de agua y suelo, pérdida de hábitat y densidad genética de flora y fauna”. 

Por eso, desde Asohofrucol promueven una agricultura tropical —debido a las condiciones climáticas propias del territorio— que tiene como fundamentos el respeto por la naturaleza, el ser humano y generaciones futuras. 

 

Rentabilidad, prioridad para el relevo generacional

Rubén Darío Molano, presidente de la comisión quinta de la Cámara de Representantes, señaló que hoy los jóvenes no se quieren quedar en las fincas y que esto tiene que ver con múltiples aspectos, principalmente por un tema de competitividad y condiciones de vida. 

“Nadie querría quedarse en una actividad cuya tasa de rentabilidad puede ser negativa y no produce los ingresos necesarios para tener un proyecto de vida digno. Los hijos, que hoy están más informados que hace 20 años, ven el esfuerzo durante muchos tiempo de sus padres sin lograr mejorar la situación en calidad de vida y lo que hacen es irse a buscar alternativas a las zonas urbanas. Por eso, uno de los primeros requisitos es convertir la actividad en una empresa rentable, y no solamente de los grandes sino también para los pequeños y medianos”. 

Molano advirtió que se debe hacer una gran revolución en materia de vías terciarias, vivienda, aeropuertos, y convertir y convencerse de que en el sector agropecuario hay una oportunidad enorme para el progreso del país, no solo económico sino para su desarrollo sostenible y ambiental.

El representante quindiano, Luciano Grisales se refirió al proyecto de ley que busca la dignificación del trabajo agropecuario, en el que el Estado focalice a los campesinos trabajadores para darles el reconocimiento en la responsabilidad que tienen de la producción de los alimentos y el cuidado del medio ambiente. “El proyecto va avanzando en el Congreso y se espera que en 2020 se de el debate”. 
 

Comercialización, uno de los principales problemas

El presidente de la comisión quinta de la Cámara de Representantes, advirtió que uno de los principales problemas de la agricultura es la comercialización. “Un campesino hace un esfuerzo grande por producir tomate y le mete 2 o 3 hectáreas a su finca, le pone todas las condiciones tecnológicas y produce 100 kilos y logra en un momento determinado sacarla cuando el precio es bueno, se emociona el campesino y a la segunda dice, tengo 2 hectáreas más y ahora voy a sacar 200 kilos, pero llega al mercado y el precio ha caído. Entonces esa incertidumbre frente a la volatilidad de los precios es quizá el factor que más afecta la rentabilidad de las plantaciones en Colombia”. 

Tras este ejemplo planteó la necesidad de avanzar en mecanismos de comercialización que protejan los ingresos de los productores como los seguros de cosecha, las operaciones y coberturas para eludir los riesgos de cambio los precios de los productores. 

“Dependiendo el tipo de cultivo hay que crear sistemas de almacenamiento, estimular los procesos de agregación de valor en el campo para que no vendamos solamente materias primas y no dependamos exclusivamente de eso”. 

Asimismo, Molano destacó que ya están funcionando aplicaciones para la venta de productos agropecuario para evitar los intermediarios y conectar más rápido a los productores con los consumidores. “Ya está en la mesa esta inquietud, ojalá que una universidad la tome y empiecen a desarrollar aplicaciones para eliminar los intermediarios”. 

Roberto Mario Esmeral Berrío, viceministro de Ordenamiento Ambiental del Territorio, destacó que según la FAO para el 2050 serán aproximadamente 10 mil millones de personas y la demanda de productos agrícolas va a crecer cerca del 50%, por lo que es importante el tema de agricultura sostenible y orgánica, pues la comercialización será vital. 

Dijo que desde el ministerio de Agricultura se viene trabajando en el programa de Agricultura por Contrato para que los agricultores puedan mantener precios fijos para las cosechas que están sembrando y que sean rentables y con ingresos que no sean tan variables para que puedan planificar y obtener ganancias. 

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Mercados empiezan a premiar las prácticas sostenibles

El viceministro de Ordenamiento Ambiental del Territorio, Roberto Mario Esmeral Berrío, relató que en mercados como los europeos se están premiando todos aquellos productos que son sostenibles con el medio ambiente. 

“Cuando uno va a un mercado en Europa tienen en cuenta el tema de huella hídrica, huella de carbono y entre más agricultura orgánica utilicemos y menos fertilizantes, nos volveremos un nicho de mercado para esos compradores que están dispuestos a pagar un valor adicional para tener ese tipo de productos, pero para poder llegar allá tenemos que certificarnos y trabajar en ese tipo de prácticas”. 

Este año, en Bioexpo se eligieron a los mejores productos y se hizo una rueda internacional a la que llegaron compradores de otros países y otra rueda para compradores de Colombia que están buscando valor agregado y productos diferenciados. 

“La idea es aprovechar ese tipo de mercados y a la vez recordar que la población está creciendo y el uso del sueño está cambiando, cada vez las ciudades están presionando ese suelo rural para generar nuevas viviendas, pero también estamos ejerciendo una mayor presión sobre los recursos naturales”, dijo el viceministro. 

Ante este panorama el gobierno nacional está impulsando la generación de este tipo de mercados y la educación a los consumidores, quienes con cada una de las decisiones que toma vuelven viable o no los sectores. “Si empezamos a premiar el consumo de este tipo de productos, pues podrá ser cada vez más rentable y generarse diferentes tipos de mercado y a ejercer una menor presión sobre los recursos naturales”.

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1.500 negocios sostenibles en Colombia

Desde el gobierno nacional informaron que alrededor 1.500 negocios verdes y sostenibles se encuentran registrados en el ministerio de Ambiente y las Corporaciones Ambientales y Regionales son hoy la ventana para estos productos. 

“Todavía el mercado orgánico en Colombia es muy bajo y el que se produce muchas veces va a mercados internacionales, porque el consumidor local todavía no asume este tipo de costos”.


Redacción
LA CRÓNICA



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