Inicio / Región / OCT 07 2019 / 10 meses antes

Deshielo, uno de los efectos del cambio climático en los páramos

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Deshielo, uno de los efectos del cambio climático en los páramos

Los páramos son elementos de regulación del fenómeno hidroclimático, si pierden su ciclicidad climática, mueren.

El recurso hídrico es uno de los más afectados, Circasia y Filandia ya lo vivieron. Paramillo del Quindío, una montaña sin escarcha. 

A propósito de la cumbre de la ONU, en la que el tema principal fue el cambio climático, LA CRÓNICA preparó un informe sobre los efectos en los páramos del Quindío. La situación no es alentadora, pero la solución está en pequeñas acciones de los ciudadanos.  


Desajuste de operaciones 

El biólogo Hugo Mantilla Meluk, doctor en sistemática y evolución, coordinador general del Centro de Estudios de Alta Montaña, Ceam, explicó técnicamente el efecto del cambio climático en los páramos. Señaló que el resultado es un desajuste de la regularidad con que operan los ciclos en la naturaleza. “El páramo es el ecosistema que más vida contiene y estos cambios del sistema no solo perjudican a las personas, sino a las especies. Si alteramos el clima, se perturba la dinámica y lo primero que cambia es el viento”, aclaró. 

Describió que las nubes no van a llegar a donde llegaban antes, “lo que es un problema para el sostenimiento del páramo y el otro inconveniente es que llegan a unas velocidades mayores, que si bien van cargadas de agua, no es fácil para la vegetación captarla y cuando cae, es mayor a lo que las plantas —por su morfología y fisiología— pueden cargar”.

De dicha situación explicó que se presentan dos puntos, uno es la ausencia de agua, que seca, o el aumento, que inunda. Este último causa erosión y provoca los desastres como los deslizamientos. “Los páramos son elementos de regulación del fenómeno hidroclimático, si pierden su ciclicidad climática, mueren y los humanos comenzaríamos a sufrir los efectos de no tener el agua en la regulación que la teníamos, lo que es un problema para diferentes aspectos de la vida humana”. 

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¿Qué lo produce?

Juliana Acosta Jaramillo, directora de desarrollo rural sostenible de la gobernación del Quindío, quien actualmente hace la asesoría técnica del plan integral de gestión de cambio climático territorial Quindío, habló sobre los efectos del fenómeno y lo que desde la entidad gubernamental se gesta para la mitigación. “El cambio climático nos está llevando a temperaturas extremas. Cuando se agreden los ecosistemas, se quita a la tierra la capacidad de regenerarse y regularse”, acotó.

 Destacó que en el tema de aumentos de temperatura se han registrado los más altos niveles. “Temperatura a la alta y a la baja, al extremo. Desabastecimiento del recursos hídricos, evidenciado en Circasia y Filandia.  En diciembre se registraron lluvias de 200 milímetros en el sector de la vereda Travesías, donde murieron personas. Vientos huracanados, afectaciones en plantaciones. La afectación más importante es sobre el recurso hídrico”.

Confirmó la mención de Mantilla, “es importante destacar que los páramos son los que nos ayudan a fabricar agua. Son sumideros de carbono. Tienen gran vulnerabilidad con el cambio climático porque los puede desequilibrar”.  

La funcionaria hizo referencia a la ley 1930 del 27 de julio de 2018, que “tiene unas disposiciones importantes para el uso de estos ecosistemas, no se pueden tocar, pero hay que reconocer que ya hay poblaciones que están viviendo allí”. 

Luisa Fernanda Guevara, bióloga integrante de la dirección de desarrollo sostenible,  trajo a colación el tema del embalse en la región. Indicó que si no tenemos los páramos, de nada nos sirve.  También habló sobre las afectaciones, “una evidente es la ganadería, el terreno adecuado para tener las reses hace que se eliminen árboles y esto, cuando suben las temperaturas al estar descubierto el suelo provoca más afectación al recurso hídrico”.

Inquirió que con el cambio climático vienen también las enfermedades tropicales, causadas por insectos, principalmente, “con el intenso calor, el zancudo que no se reportaba en la parte alta como en Salento, ya se ha desplazado allí. Si llega una persona con algún virus transmitido por ese insecto, va a ser difícil darle un diagnóstico porque allí no se tenía reportada la presencia”. Resaltó que a través de una plataforma tecnológica que se tiene proyectada, a través de los frentes del comité de cambio climático, se podrán dar cuenta de la presencia del vector. 

Como dato extra expuso que Colombia es uno de los países con mayor número de páramos en el mundo, y el Quindío hace un aporte importante a esto. “Que desaparezca la glaciación, un efecto evidente, el retroceso ha sido muy marcado en los últimos años. El Paramillo del Quindío, que antes tenía nieve, hoy en día es una montaña sin escarcha”. 

Acosta Jaramillo hizo referencia a que la definición del tema puede ser traducida en estadísticas. “Cuánto llovía antes y cuánto ahora, las temporadas ya no se están cumpliendo y las temperaturas son extremas”.  Destacó que la forma en que consumimos, en que desechamos lo que usamos. La ganadería a gran escala y algunas formas indiscriminadas en labores de agricultura, son el resultado de un estilo de vida que afecta el ecosistema. “Vivimos en un consumismo en el que todo se desecha, todo se debe comprar nuevo”. 

 


La ganadería se lista como uno de los factores de amenaza.

 

Concluyó sobre cómo contrarrestar la amenaza: “Hay que volver a los estilos de vida de antes, donde se compraba solo lo necesario y muchas cosas se utilizaban de la naturaleza, no de productos que después no se pueden desechar de la tierra. Todo se debe traducir en un estilo de vida sostenible. Un desarrollo con menos uso de recursos naturales. Hay que ser conscientes de que es un hecho real, si no hacemos algo ya, tendremos ciertas afectaciones en un futuro cercano. Tomar acciones para adaptarnos y sobrellevar el tema”.


Comité de cambio climático

Sobre las acciones de la gobernación, indicó que se están estructurando estrategias para preservar, no solamente los páramos, sino diferentes servicios ecosistémicos.  De igual forma hizo referencia a las prácticas individuales que se pueden implementar para mitigar las emisiones de Co2 a la atmósfera. “Ahorrar el agua, desconectar electrodomésticos que no se estén usando, apagar luces que no necesito. Consumir productos locales, que ayuda a que no tenga que haber desplazamientos de camiones para traer alimentos”. 

Describió que el planeta está mal y en urgente necesidad de cambiar y este cambio no es solo responsabilidad del gobierno, sino de todos. “La gobernación tiene un comité interinstitucional de cambio climático, a través del cual adelanta los procesos para trabajar en la mitigación del problema. Hay 14 mil millones de pesos para implementar el plan, ya hay un reporte de avances que se publicará a final de año”. 

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Política pública

La importancia de la protección del ecosistema y la mitigación de los efectos del cambio climático hizo eco en la asamblea, donde se adelanta un proceso para convertir en política pública las disposiciones nacionales. “El gobierno colombiano hizo una política pública de cambio climático, entonces yo le sugerí a la secretaría de Agricultura que esto se convirtiera en una ordenanza para que quedara una política pública del Quindío adoptando la nacional”, describió el diputado Néstor Jaime Cárdenas Jiménez, líder de la propuesta. 

Explicó que durante ocho meses se tramitó jurídicamente, “allí se ingresaron otros asuntos, por ejemplo, denominar el árbol Molinillo como el departamental. Esto ya dio los resultados pertinentes y se espera que en el transcurso de esta semana se presente bien la ordenanza. De adoptarse la política pública, la región sería la primera en el país en hacerlo”.  

El diputado agregó que esta es una iniciativa de este gobierno y si no se alcanza a aprobar, podría perderse el esfuerzo. 


Trascendencia de la norma

Respecto a la ley 1930 de 2018, el representante a la Cámara por el Quindío, Luciano Grisales, quien ha sido un importante líder en el tema de protección de los páramos, explicó que aunque la norma no tiene explícitamente un parágrafo que trate el cambio climático, “no puede entenderse por fuera ese contexto y sin reconocer que en sus diferentes disposiciones intenta avanzar en acciones concretas para hacer frente al cambio climático y buscando formas esenciales de mitigar sus efectos. Esto lo advertíamos en la exposición de motivos del proyecto de ley, como una justificación para avanzar en ello y por supuesto que hizo parte de sus antecedentes”. 

Sobre la implementación de la ley, calificó que es complejo. “En principio implica un cambio de paradigma en la forma en que usualmente se ha protegido el ambiente en el país. La ley de Páramos busca que la protección de estos ecosistemas se haga con las personas que han vivido allí, en lugar de realizar procesos que desplacen a estos colombianos. Encontrar las vías adecuadas para tramitar los diferentes intereses en la práctica es complicado”.

Agregó que cree que al gobierno le ha faltado más voluntad y compromiso con el proceso mismo de materialización y operacionalización del la ley. “Le ha faltado más pedagogía y acciones concretas que permitan resolver los diferentes conflictos que se presentan en esos territorios. Sin embargo, ha habido avances en la delimitación, la expedición de algunos lineamientos y procedimientos y se han realizado algunas mesas de trabajo en ese sentido”.

Sobre el grado de protección que proporciona la ley, manifestó que ninguna norma garantiza una condición total de blindamiento. “Toda disposición normativa está sujeta a la revisión de la posteridad y eso es una característica de la democracia que nosotros creemos que es valiosa. Todos los días el conocimiento cambia, se amplía o se precisa y las leyes no son ajenas a ello.

Sin embargo, como expresión de los intereses sociales, la ley también precisa unos compromisos contraídos, no solo de nosotros como legisladores en particular y como funcionarios del Estado en general, sino de la ciudadanía con las nuevas generaciones. Para eso es necesario que exista vigilancia ciudadana. Eso es lo único que puede hacer que la motivación y el propósito de protección de la ley se mantenga en el tiempo”. 

El representante expresó que cree que en materia de protección y preservación de estos ecosistemas falta mucho por hacer. “Una mayor pedagogía, que se avance de modo decidido en la financiación, que los diferentes sectores se comprometan en cumplir las disposiciones contenidas en la ley, que la ciudadanía reconozca y fiscalice las acciones del Estado y se responsabilice de hacerle un seguimiento a estos ecosistemas. Este es un proceso que hasta ahora está comenzando”.

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Ley de páramos

La ley 1930 del 27 de julio del 2018, conocida como la ley de páramos, tiene objeto establecerlos como ecosistemas estratégicos, así como fijar directrices que propendan por su integralidad, preservación, restauración, uso sostenible y generación de conocimiento. Tiene dentro de sus prohibiciones el desarrollo de proyectos. Obras o actividades en páramos estarán sujetas a los planes de manejo ambiental correspondientes. 


Parques Nacionales

Desde Parques Nacionales destacaron la importancia de este tema —del cuál hablarán más ampliamente en otra entrega— y explicaron que en el Quindío se encuentran  dos complejos de páramos que abarcan todas las zonas altas de  cinco municipios de la cordillera. En el complejo de páramos Los Nevados, en Salento, se ubican 4.700 hectáreas y en el complejo de páramos Chilí-Barragán, que va desde Calarcá hasta Génova, se ubican 12.000 hectáreas.

“Estos complejos incluyen los páramos como tal y algunas zonas de bosque altoandinos y es donde se conforman los principales ríos del departamento: Quindío, Santo Domingo, Gris y Navarco. 

 

Lily Dayana Restrepo
LA CRÓNICA

 



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