Miércoles, 13 Nov,2019
Historietas del más acá / OCT 20 2019 / hace 3 semanas

Detrás de la calle de los poetas

En la calle 41 de Calarcá, las paredes no solo tienen oídos, sino que también cuentan historias. Algunas están escritas en verso, acompañando a sus autores, once grandes poetas del municipio, cuyos rostros quedaron plasmados para la posteridad en las fachadas de las casas y edificios con los que alguna vez tuvieron relación. Otras están en prosa, aunque no han sido escritas. 


Ubicación de la calle de los poetas (Ver en ota pestaña)


Baudilio Montoya, recordado por su trabajo cívico y cultural, se encuentra en lo más alto del Club Quindío; Humberto Jaramillo Ángel espía por entre las rejas del gran antejardín de la casa en la que vivió alguna vez; Segundo Henao, el fundador de la Villa del Cacique, vigila con seriedad en la vieja propiedad que habitó y que hoy hace parte del patrimonio arquitectónico e histórico del municipio. 

Por esos parajes estrechos que van desde la carrera 24 a la 31, en los que durante las mañanas el silencio casi se puede tocar, cuentan los abuelos que muchos más escritores se inspiraron para dejarle a la literatura una obra cargada de belleza y ratificar que el pueblo localizado a un flanco de la Cordillera Central es cuna de poetas.
 


La calle de los poetas, calle 41 entre carreras 24 y 31.


Sin embargo, también está la historia de las artistas que hicieron posibles los murales, las hermanas Muriel: Vanessa y Mónica; Mónica y Vanessa, los pinceles gemelos, un solo artista dividido en dos. Desde muy niñas comparten una habilidad extraordinaria al dibujar al mismo tiempo en el mismo lienzo, sin sobrepasar las proporciones, todo fluye como una danza de color que puede llegar a hipnotizar a cualquier espectador desprevenido. 
 


Las hermanas Muriel, autoras de los murales. 

“Es algo que se nace con ello, es una conexión que nosotras no programamos, sino que va saliendo”, dicen Vanessa al recordar que muchos pintores expertos no encuentran explicación alguna a esa rara sincronía.
 

Audio de Vanessa Muriel (Ver en otra pestaña)

En diciembre 2016, las hermanas Muriel entregaron los once murales a la comunidad calarqueña: Luis Vidales, Baudilio Montoya, Rodolfo y Humberto Jaramillo Ángel, Nelson Osorio, Javier Huérfano, Evelio Arbeláez, Consuelo Rivera, Dora Tobón, Álvaro Hincapié y Segundo Henao; todos cuidadosamente seleccionados por el gremio de escritores de la localidad. 

“Este trabajo es importante porque ayuda a preservar la tradición literaria del municipio. Desconocíamos a algunos de los personajes y ahora reconocemos su legado”, afirma Mónica quien se conmovió, mientras pintaba, cuando una mujer se soltó en llanto frente a uno de los retratos, era una familiar de uno de los homenajeados que se dejó llevar por la nostalgia.
 


Mural en homenaje a Luis Vidales.


Cuentan que los murales en homenaje a Consuelo Rivera y a Baudilio Montoya fueron pintados dos veces, el primero porque la única foto que encontraron de la poetisa era muy antigua y el resultado no las dejó satisfechas, entonces se inclinaron por dibujar en reemplazo una libélula, como el título de uno de sus poemas. En el caso de Baudilio debido a la remodelación del club Quindío que se efectuó el año pasado.

Aunque no reciba el reconocimiento que se merece y algunas de los murales ya luzcan deteriorados, la tradición poética del municipio se mantiene intacta y vive en los descendientes de los grandes escritores. Mateo Hennessy, el bisnieto de Baudilio, es psicólogo, pero asegura que fue la obra de su bisabuelo la que lo ayudó a lidiar con la soledad.

“Cuando yo estaba estudiando psicología en la ciudad de Cali, para sortear con la soledad me ayudó mucho la poesía de mi bisabuelo. La expresión en voz alta de sus versos me tranquilizaba, me calmaba, me hacía bien, como si estuviese cantando, le soltaba dopamina a mi cuerpo”.

 

Audio de Vanessa Muriel sobre la calle de los poetas (Ver en otra pestaña)

Mateo es hoy uno de los mejores declamadores del país, tiene el alma de poeta y, según sus abuelos, es la misma imagen y voz de Baudilio. “Para mí es un honor y tengo que representarlo con la cabeza en alto. En el Museo Gráfico y Audiovisual del Quindío pude apreciar una grabación de él y me erizó la piel, me dieron escalofríos porque sí hay un tono muy similar”.
 


Mateo Hennessy, bisnieto de Baudilio Montoya.
 

La calle de los poetas vio declamar a Mateo durante la inauguración de los murales: esa noche la pintura y la literatura se juntaron como en una bella poesía. 


Carlos Wílmar López Rodríguez
@hdelmasaca
Especial para LA CRÓNICA


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