Inicio / Fauna / AGO 03 2020 / 2 semanas antes

El rapto de cachorros amenaza al yaguarundí

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Autor : Carlos Wílmar López Rodríguez

El rapto de cachorros amenaza al yaguarundí

Cuando se encuentra un ejemplar no se debe interactuar con él, ya que el olor humano provocaría el rechazo de la madre. Foto : Cortesía.

A pesar de las buenas intenciones, algunas personas afectan la especie al separar a las crías de sus madres.

El gato moro es uno de los tantos nombres con que en el continente americano se le conoce al puma yaguarundí, un felino de talla pequeña que habita desde el norte de México hasta el sur de Argentina. En Colombia se le ha avistado por las 3 cordilleras, y en Quindío en varios municipios: en relictos boscosos de La Tebaida, Circasia,   Montenegro, Filandia   y Armenia.   

A pesar de que en el ámbito local se carece de información sobre sus hábitos y costumbres, en las últimas semanas se han conocido casos de crías encontradas aparentemente abandonadas en zonas rurales o en áreas cercanas a algunas construcciones urbanas, y aunque la gente —pensando que está haciendo lo correcto en pro del bienestar del animal— se lo lleva para ‘rescatarlo’, en realidad está afectando a la especie.      

“Es un comportamiento natural de estos felinos que las madres dejen a las crías en su nido para ir a cazar y luego llevarles el alimento. Las personas cuando ven esto piensan que la madre ha abandonado a su cría y se la llevan, muchas veces para dejarlas como mascotas, otras para entregarlas a las corporaciones. Lo que la gente no cae en cuenta es que están haciendo un gran daño, un cachorro sin su madre va a tener dificultades al momento de volver a la vida silvestre porque se ignora que tan desarrollados puedan estar sus instintos al momento del rapto”, explicó el licenciado en biología Pablo Andrés Zanabria Gil, que también es magíster en manejo de fauna silvestre y acuática e integrante del grupo de estudio y conservación de carnívoros del programa de biología de la universidad del Quindío, que trabaja, entre otras cosas, en dar a conocer a esta clase de animales.      

“La responsabilidad es simplemente dejar la cría en el lugar donde estaba, tal cual, no tocarla, no mirarla, ni alimentarla. Porque solo con tocarla el olor de la persona se va a quedar impregnado en esa cría y la madre la rechazará. Tampoco se debe mirar a los ojos, porque el animal va a terminar por seguir a la persona. Si en algún momento se tiene contacto con esta especie se deben tomar los datos del lugar, la fecha, la hora y esa información hacerla llegar al grupo de estudio, ya que estamos haciendo un trabajo de recopilación de información sobre estos animales”, acotó el profesor.      

Aunque las crías pueden  ser muy similares a las de un gato común, el rostro tiende a ser mucho más achatado y muy similar a un puma, pero en versión miniatura.      

Al gato moro se le conoce como onza o gatopardo, dependiendo del lugar de América dónde se encuentre. Es una especie emblemática que ha tenido algunos inconvenientes de clasificación porque en algún momento era   Herpailurus   yagouaroundi, pero   pasó a ser puma   yagouaroundi   porque, al parecer, tiene alguna cercanía genética con los pumas —los segundos felinos más grandes de América—, no obstante, está catalogada como independiente al puma.   

“Es un gato de talla pequeña, su cuerpo es alargado, su cola es casi igual al largo de su cuerpo   —puede llegar a medir 70 centímetros de largo y pesar aproximadamente 9 kilos—.   Tiene una impresionante variación en su color, pues hay individuos de pelaje castaño claro, pasando por un pardo rojizo hasta un color oscuro casi negro y por eso la gente cree que son especies diferentes, porque puede ver el   morfotipo   rojo o   morfotipo   más oscuro”.   

Como la mayoría de felinos son  seres solitarios, generalmente nocturnos, aunque también se ven en el día y en horas de la tarde buscando alimento o pareja.      

Es un animal carnívoro, se alimenta de roedores, aunque también se atreve a cazar aves y reptiles que lo igualan en tamaño. “Entre lo poco que se conoce está que su ciclo de reproducción es anual, suele tener una cría, máximo 2 y sus nidos suelen estar asociados a zonas cafeteras”.      

Como mucha de la fauna local, el tamaño poblacional tiende a decrecer por la intervención del ser humano: la deforestación, el crecimiento de las zonas urbanas, la invasión de sus espacios naturales han limitado un poco la distribución, a pesar de que es una especie muy resistente al cambio, a la transformación, a la degradación de los ecosistemas, ya que todavía se puede encontrar en relictos boscosos, en guaduales e incluso ha sido vista cerca de conjuntos residenciales de Armenia.      

El yaguarundí también es afectado por la caza por retaliación, ya que algunos productores del campo lo consideran una especie oportunista que, en ocasiones, encuentra en los lugares de crianza de gallinas   una fuente   de alimentación de fácil acceso.   

“Se han encontrado pequeños conflictos en algunos lugares, por el consumo de aves de corral. Muchos productores los han matado por retaliación, consideran que así se evita que se coman las gallinas, pero en algunos casos se han equivocado, porque luego se percatan de que el depredador era una zarigüeya o una marteja”.   

Así las cosas, el puma yaguarundí o gato moro es amenazado en Quindío por la deforestación, la pérdida de hábitat, la cacería por retaliación y la captura para ser mascota, una triste realidad que está dando a conocer el grupo uniquindiano de profesores y estudiantes que investiga a los carnívoros. 

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Animales olvidados   

El grupo de estudio y conservación de carnívoros silvestres del programa de biología de la universidad del Quindío surgió como iniciativa de unos estudiantes, con la necesidad de conocer y estudiar esas especies que habitan en el Eje Cafetero, ya que es un grupo realmente olvidado, poco estudiado. Ellos buscan trabajar sobre el conflicto humano-carnívoro porque en muchas zonas rurales se ve el problema de cacería de la fauna doméstica. 

El grupo está organizando, junto con una entidad llamada  Procat   y la organización Panthera, para el mes de noviembre, la Semana del Jaguar, una serie de actividades en homenaje al felino más grande de América, pero además se realizará el lanzamiento de infografías alusivas a las especies de carnívoros y habrá charlas con profesionales especializados.



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