Inicio / Historietas del más acá / ABR 26 2020 / 2 meses antes

Fiesta para tres

Favorito

Autor : Ernesto Acero Martínez

No hay cuarentena que encierre las ganas de hacer feliz a una hija.

El 19 de abril de 2005, mientras los corazones de millones de católicos latían a mil esperando el humo blanco que habría de anunciar al sucesor de Juan Pablo II, el corazón de Sofía Alejandra latía a millón de amor al ver por primera vez la cara de María José, su hija. Mientras el planeta giraba en torno a la decisión de los purpurados, el mundo de Sofía Alejandra empezaba a girar alrededor de María José. Hace 15 años, el 19 de abril, desde la Santa Sede anunciaron al nuevo inquilino del Palacio Apostólico y ese mismo día, desde la clínica del Seguro Social, se anunciaba la llegada a este mundo de la nueva inquilina de la casa de Sofía Alejandra y Luis Alfonso, la más importante, la que le daría la bendición que le faltaba a ese hogar para sellar el amor que había nacido dos años atrás en un salón de clases de la universidad del Quindío.

El pasado domingo María José despertó de un largo sueño, justo antes del mediodía. Sus padres le llevaron el desayuno a la cama y pusieron a sonar en un celular Las Mañanitas. María José sonrío, los abrazó, se emocionó mucho y les agradeció por la vida que le han dado. El desayuno se alargó porque las videollamadas de felicitación no se hicieron esperar.

Mamá y papá llevaron la cumpleañera hasta el balcón de la casa, el lugar elegido para la primera parte de la celebración. La alegría aumentaba, María José pensó, antes de dormir, que el día de su cumpleaños sería un día normal. Estaba muy equivocada, fue todo lo contrario. Pidieron pollo para almorzar, la comida favorita de la niña, siempre será una niña, para los padres los hijos nunca crecen. Luego vino el postre, hecho en casa con ingredientes comprados el día de pico y cédula. No hubo torta, no había dónde ordenarla. Entrada la noche la adolescente se puso el vestido y unos tacones, sonó el vals en un celular y el único parejo fue Luis, gran alivio para un padre amoroso que siente celos hasta de compartir una pieza de baile de la ya casi mujer que está educando. 

Lo mejor, dijo la quinceañera, vino después. Hubo hora loca y la disfrutaron hasta más no poder. En este caso no es exagerado asegurar que los invitados a la fiesta se contaron en los dedos de una mano: María José, Luis Alfonso, Sofía Alejandra y Moli, la gata criolla de orejas y lomo gris, pecho y patas blancas. Fue un día inolvidable. Afirma el papá que no se gastó más de cincuenta mil pesos. La decoración incluyó luces, las de navidad, que volvieron a sacar dos meses después de haberlas tenido colgadas; una improvisada luz strober con la lámpara de la bicicleta que monta el padre. Bombas, que no faltan en todas las casas; cortinas, tablas, guirnaldas, peluches y recordatorios de la primera comunión de la homenajeada, sirvieron para convertir un balcón en un salón de eventos.

Mientras para la mayoría de los vecinos del barrio La Isabela, el pasado domingo 19 de abril fue un día corriente, largo y tedioso por el obligado encierro, para Luis y Sofía fue un día que los unió más como pareja, ese día no podía ser más de lo mismo que habían vivido los últimos treinta días de sus vidas y menos para la hermosa quinceañera. Por eso, con la recursividad, creatividad, esmero y amor que brota en unos padres enamorados y amorosos, lograron lo necesario para que el confinamiento nos les aguara la fiesta. 

Antes del aislamiento social decretado a nivel nacional, Luis había gestionado lo necesario para celebrar los quince de María José en un reconocido lugar de Armenia, la lista de invitados no era muy larga y la gran sorpresa era un viaje. Todo quedó aplazado, menos la celebración que fue mucho mejor de lo que habían planeado. Cada detalle fue meticulosamente preparado para que la niña no sospechara nada. En la noche del sábado, Luis violó la cuarentena, se escabulló entre la oscuridad unos metros y por unos minutos hasta un jardín vecino para tomar prestadas, sin anunciarlo previamente, unas flores.

Cuando sonó la canción Quinceañera del grupo Timbiriche, el orgulloso papá calzó los pies de su niña con zapatillas brillantes. Cuando la mujercita se puso de pie quedó casi de la misma estatura del papá. Él la miró con amor, como lo ha hecho cada día durante los últimos quince años y la abrazó como cuando se despide a alguien que se ama profundamente. El abrazo duró casi un minuto, luego ella partió, se fue camino a la adultez, mientras tanto la mamá grababa con el celular el inolvidable momento. 

 


Luis, María José y Sofía celebraron desde que se levantaron y remataron con la hora loca.


María José es tan casera que asegura que llevaba 15 años preparándose para la cuarentena.



Solo con elementos que tenían en casa, los padres de la quinceañera convirtieron un balcón en un salón de eventos.



Hace 15 años, un 19 de abril, llegó María José al hogar de Sofía Alejandra y Luis Alfonso.



En la fiesta de María José no faltó el baile del vals ni el cambio de zapatillas.

 

Barrio La Isabela de Armenia

 

 


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net