Inicio / Historietas del más acá / FEB 29 2020 / 4 meses antes

Hawaii, Quindío

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Autor : Ernesto Acero Martínez

Solo aquellos que en los años setenta y ochenta usaron pantaloneta de baño, tipo narizona, y mandaban  saludes o a pedir el cuadre a una mujer, saben qué era Hawaii, La Albania, Isla de Capri, Gualdacanal y La María.

Para miles de quindianos, los que fueron jóvenes y rumberos en las décadas de los años setenta y ochenta, Hawaii no es un archipiélago de islas en el mar Pacífico cuya capital Honolulu es famosa por su playa en forma de media luna bordeada de palmas. Para ellos, Hawaii fue romance, conquista, noviazgo, música tropical y piscina. También fue montada en bus, fiambre, un par de cervezas, chitos, papitas, trocillos, picada, las primeras cosquillas en el estómago por amor, una escapadita de fin de semana y el plan perfecto en pareja o familiar. Hawaii para los quindianos es La Tebaida, el edén tropical del Quindío.

Fueron años maravillosos. Fue una época en la que tener los bolsillos llenos de dinero no era una condición para ser feliz con aquella mujer destinataria de las ya desaparecidas esquelas y credenciales. Se podía ser feliz, muy feliz con tener lo del bus que cubría la ruta Armenia – La Tebaida, lo de la entrada al balneario más famoso que tuvo el Quindío, y lo de dos cervezas para rematar, azotando baldosa, una calurosa tarde de clavados. La comida para pasar le día, la mayoría de las veces, se traía en la mochila de lana junto a la toalla, las chanclas y la bolsa para empacar la ropa mojada.

Hawaii, el que conocimos los quindianos sin necesidad de visa ni montar en avión, estaba ubicado a dos kilómetros después del casco urbano de La Tebaida y en la vía más caliente del departamento, la que lleva al Valle del Cauca. Por eso fue tan exitoso el lugar, por el clima, por la amabilidad de la familia Tovar Giraldo que lo creó y administró hasta que dejó de funcionar en 1999.

El departamento del Quindío siempre ha sido tierra de oportunidades, tierra próspera para todo el que venga a trabajar con honestidad y amor. Por eso Oliverio Tovar Otálora, venido de Boyacá, y casado con Elvia Rosa Giraldo de Tovar, nacida en Riosucio, echaron raíces en una casa sobre la carretera que después de La Tebaida, bajando en bus, a mano izquierda. Enseguida de la casa, de paredes azules y de dos pisos, comunicada por una pequeña puerta blanca con la piscina pequeña, estaba el balneario. 

Hawaii, el sitio en donde muchas parejas quindianas se juraron amor eterno, fue abierto al público el 8 de diciembre de 1973, famoso por su piscina semiolímpica y una discoteca con capacidad para 500 personas. También había piscina para niños, bar y restaurante. Era, sin duda, un referente turístico del Eje Cafetero, allí se celebraban reuniones familiares y empresariales, era el parche estudiantil de la época. Los graves daños ocasionados en la piscina y casa de los propietarios, por el terremoto del 99, obligó el cierre de lugar.

A comienzos de los años ochenta, en Hawwaii se abrió la primera escuela de natación que tuvo La Tebaida, la piscina de adultos se convirtió en el escenario de múltiples torneos regionales. Fue tal la acogida de la escuela de natación que se conformó el Club Deportivo Hawaii, afiliado a la Liga de Natación del Quindío. Jaime Cano fue uno de los tres instructores, los otros dos eran los hermanos Oliverio y Gildardo, hijos de Oliverio y Elvia Rosa y hermanos de Humberto, Rubinel, Rocío, Luz Dary y Elvia María.


Aquí quedaba el balneario Hawaii (Ver en otra pestaña)

 


La Isla de Capri

La mayoría de los comensales que disfrutan del menú típico que ofrece Don Fríjoles, en la vía Armenia – aeropuerto, ignora que las mesas del restaurante están ubicadas justo encima del terreno en donde funcionó, hasta 1999, el balneario La Isla de Capri. Su fundadora, María Inés Lozano de Tamayo, hija de una comerciante tolimense que bajaba a lomo de bestia por la vía a Salento a vender cobijas y ruanas, abrió el balneario el 11 de agosto de 1973. María Inés con sus dos hijas, una biológica y otra de crianza, hicieron del balneario un próspero negocio hasta que el terremoto del Eje Cafetero sacudió las aguas de la piscina de 2.2 metros de profundidad, cuarteó los baldosines y dejó sin pretendientes la pista de baile.
 

Escuche aquí la voz de la fundadora de La Isla de Capri (Ver en otra pestaña)


Aquí quedaba La Isla de Capri (Ver en otra pestaña)

 

 

La Albania

Antes de que se abriera Hawaii y La Isla de Capri, los quindianos, especialmente los calarqueños, llegaban hasta la vereda La Albania para tirar piscina y paso en el balneario llamado de idéntica forma. La piscina fue inaugurada el 4 de mayo de 1960 y su primer propietario fue un afamado carnicero y comerciante calarqueño llamado Ómar Sossa. El negocio fue heredado por su hijo y luego paso por varias administraciones, fue rebautizado como La Nueva Albania y hace cinco años es administrado por una sociedad que mantiene el sitio abierto al público bajo la razón social Centro Recreacional La Nueva Albania. Las piscinas, los toboganes y la pista de baile siguen recibiendo visitantes todos los fines de semana.


Escuche aquí la voz de uno de los propietarios de La Nueva Albania (Ver en otra pestaña)


Aquí se encuentra La Nueva Alabania (Ver en otra pestaña)
 

 
Los balnearios fueron testigos de innumerables historias de amor, en sus piscinas y pistas de baile miles de personas dejaron los años más felices de su juventud. Ir a piscina o al río eran considerados los mejores planes, los más divertidos, emocionantes y románticos. Pocas fotos hay de aquellos sitios, había pocas cámaras y eran de rollo, pero no importaba, porque las mejores fotografías fueron tomadas por los ojos enamorados de todo aquel que algún día vivió un amor de balneario.  Otro día hablaremos de Guadalcanal y La María.
 

Gildardo Tovar y su padre Oliverio, fundador del balneario Hawaii.


El balneario Hawaii, ubicado en La Tebaida, funcionó hasta 1999.
 

 En el lugar donde estuvo la piscina y la discoteca de Hawaii se construyeron unas bodegas que hoy están desocupadas. Google maps.
 

María Inés Lozano de Tamayo, fundadora del balneario La Isla de Capri.
 


 Balneario La Isla de Capri, abierto en 1973 y cerrado en 1999.
 

 Balneario La Albania, inaugurado en mayo de 1960.

 

 


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