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La Salida / MAY 21 2019 / hace 5 meses

“El arte tiene muchas potencialidades como agente de cambio y transformaciones”: Xavier Andrade

El antropólogo mexicano sostuvo una charla con estudiantes del Quindío.

“El arte tiene muchas potencialidades como agente de cambio y transformaciones”: Xavier Andrade

Andrade fue parte de las conferencias por el día internacional de los Museos.

El mexicano Xavier Andrade, especialista en antropología de las imágenes y profesor de la universidad de Los Andes, estuvo en el Quindío por invitación del Banco de la República con motivo del día internacional de los Museos para discutir el papel de los mismos en la época contemporánea.

¿A qué se debe su visita al Quindío?

Vine por invitación del Banco de la República en la conmemoración del día internacional de los Museos para discutir el papel de los mismos en la época contemporánea, los desafíos que tiene la institución museal y las contribuciones de la antropología a las discusiones de arte contemporáneo. Para mí, esta visita al Quindío —para hablar de temas de arte con estudiantes— fue superinteresante, porque conozco un poco más sobre el potencial del arte en este país y la necesidad de fortalecer instituciones como universidades y museos. En la última parte del conversatorio estuvimos discutiendo la condición de precariedad que tiene el Maqui, la problemática social que atraviesa y los desafíos que un museo de esa naturaleza plantea para ser articulado a la sociedad.

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¿Cómo describe la antropología visual?

Es básicamente el estudio de la vida social de las imágenes, la gran tradición de la antropología visual ha sido el documental etnográfico, pero en la última década y media ha habido un giro más hacia entender cómo las imágenes son parte de las relaciones sociales, cada vez estamos dependiendo más de la tecnología y cada vez producimos más imágenes, como por ejemplo, colgamos algunas nuestras en internet, que pasan de ser íntimas a públicas y eso genera un montón de problemas contemporáneos sobre la imagen en sentido negativo pero también positivo. Como antropólogo, lo que interesa, al menos una investigación que estoy llevando ahora con colegas de la universidad, es trazar como lo narco tiene un impacto sobre las industrias y consumos culturales en Colombia, el proyecto se llama Narcolombia y es un estudio sobre las narcoestéticas en Colombia a nivel de religión, moda, espacio público, mercancías desde ese legado que es tan problemático para este país que se encuentra en una tensión entre el culto y el glamour y también entre el rechazo y la censura. 

¿Qué imagen tiene el Quindío afuera, teniendo en cuenta el tema de Carlos Lehder y la década de los 80?

Conocía la fama del Quindío más vinculada a la producción cafetera, los Willys pero en la investigación que estamos haciendo apareció una imagen de un periódico donde se ve en primera plana a Lehder repartiendo dinero en esta ciudad y entonces evidentemente asumo que acá hubo un impacto muy marcado durante la economía del narcotráfico y muy seguramente todavía hay dimensiones de eso que están presentes aquí. Es un legado trágico para Colombia, pero a la vez ha sido casi que olvidado por las ciencias sociales, es decir que no hay estudios serios de los impactos culturales que ha tenido el narcotráfico, algo se ha escrito sobre las narconovelas, uno de mis colegas, Ómar Rincón, trabaja ese tipo de temas, pero no en la proliferación de la imagen de Pablo Escobar, que sigue estando más viva que nunca, más que en los mismo años 80, gracias a la industria de Hollywood, a Netflix y gracias a estas formas de producción de mercancía que son más domésticas como las camisetas, las calcomanías y todos esos objetos que están con mucha vida en estos momentos.

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¿Considera que el tema del narcotráfico ha beneficiado al arte en Colombia?

Hay un proyecto muy interesante de un curador que se llama Santiago Rueda, que ha centrado su investigación y su libro en trazar la huella del narcotráfico en el arte contemporáneo colombiano y aunque tardíamente el arte colombiano empezó a discutir el tema de lo narco y a hacer obras en torno a eso. De hecho, la próxima semana en Medellín se inaugura una muestra en el hotel Nutibara como parte de una colectiva, curada por Santiago y se incluye un proyecto mío, porque yo tengo como una doble vida entre antropología y arte contemporáneo, entonces exhibí recientemente en la galería Valenzuela Klenner en Bogotá una primera instancia de las investigaciones que hemos venido realizando. Es un proyecto de creación, en el que producimos artículos, pero también exhibiciones, instalaciones y videos, y lo que quiero rescatar en esa muestra es justamente la capacidad crítica, es cómo poner en el tapete cosas que otras disciplinas o que la sociedad no quiere discutir y prefiere hipócritamente silenciar o censurar y es en el campo del arte donde uno puede discutir lo que quiera y bajo los medios que quiera, por lo que esperamos que tenga algún tipo de eco en la sociedad.

¿Cómo está la condición de los museos en Colombia a comparación de México?

Los mundos del arte en México son bastante más estructurados que en Colombia y un gran componente de esa escena son las galerías privadas y los espacios independientes, pero también los museos públicos. El mercado del arte contemporáneo en México es el mercado más boyante de todo Latinoamérica, en el caso de Colombia, las distancias son bastante marcadas, incluso en Medellín y Bogotá donde están las escenas más prósperas hay mucha distancia al respecto. De todas maneras, me parece muy importante usar formas contemporáneas de hacer arte que prescindan de oficios tradicionales y que toman directamente el diálogo con la sociedad, hay muchas potencialidades del arte como agente de cambio y transformaciones y si no se llega a eso, al menos a crear espacios de debate y ya con eso se avanza un montón. En Colombia el arte tiene mucho que decir, incluso desde el punto de la violencia, donde hay una generación de artistas que han venido trabajando alrededor de ese tema y visibilizando esos puntos de los que nadie quiere hablar.

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¿Alcanzó a conocer más sobre el arte quindiano y los espacios artísticos de la región?

Tuve la oportunidad de ir al museo de Memo Vélez en Filandia, no conocía la obra de él y surgió como una coincidencia en una de mis charlas, sobre la filosofía patafísica, que es un movimiento muy interesante, también logré ir al Maqui.

¿Cuál es la imagen con la que se queda de este departamento?

La gente superamable, y muy interesada en el taller, sinceramente esperaba menos personas, se mantuvieron muy activos y participativos con ideas que son importantes para ellos, necesidades que tienen las nuevas generaciones en el campo del arte. Me encantó además el concepto de panaderías que manejan.


Carolina Marín
LA CRÓNICA


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