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En profundidad / NOV 10 2019 / hace 1 mes

El culto a la ignorancia afecta la sociedad

El culto a la ignorancia afecta la sociedad

Los niños son atrapados por los experimentos, por eso la cultura investigativa debe empezar desde la escuela primaria.

“La ciencia se compone de errores, que, a su vez, son los pasos hacia la verdad”: Julio Verne.

“Sin educación científica la humanidad no duraría más allá del siglo XXI”. La frase es de Harold Walter Kroto —1939-2016—, Nobel de Química 1996 – compartido con Robert F. Curl y Richard E. Smalley, por el descubrimiento de los fullerenos, un sistema con forma de balón de futbol que tiene 20 hexágonos y 12 pentágonos y que en sus vértices va un átomo de carbono, teniendo en total 60, por eso dicha molécula llamada fullereno, se conoce como C60.

Este breve preámbulo es para ubicar el enfoque de este artículo en el contexto del Día Internacional de la Ciencia y la Paz y el Desarrollo, 10 de noviembre. Celebración que se extiende toda la semana, de acuerdo a la declaratoria de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco. El objetivo, según la página de la ONU, es promover la utilización responsable de la ciencia en beneficio de las sociedades con el objetivo de erradicar la pobreza y fomentar la paz en el mundo. 

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El llamado de la ONU es la de que se haga llegar a la sociedad el mensaje de que la ciencia y la tecnología pueden contribuir a reducir la pobreza, proteger el medioambiente y mejorar la calidad de vida de todos. La actividad es pertinente porque mucha gente cree en falacias que circulan por todos los medios. Además, la posverdad, es increíble, le hace competencia al conocimiento construido por la comunidad científica. La posverdad se entienda como verdad que ha dejado de ser prioritaria, o es una afirmación falsa o mentira emotiva, como las que se manejan en campañas electorales.

Así que es pertinente recordar la afirmación de Isaac Asimov (1920-1992): “Existe un culto a la ignorancia; la presión del anti-intelectualismo ha ido abriéndose paso a través de nuestra vida política y cultural, alimentando la falsa noción de que la democracia significa que mi ignorancia es tan válida como tu conocimiento”. Él fue un profesor de bioquímica de la universidad de Boston que complementaba su actividad académica con la divulgación científica. 


La ciencia está apantallada por la pseudociencia

Pero no solo la sociedad le rinde culto a la ignorancia, la ciencia está apantallada por la pseudociencia, dos fenómenos que se han vigorizado en siglo XXI, denominado como el del conocimiento. Por eso es conveniente evocar lo que al respecto afirmó otro científico y divulgador de la ciencia, Carl Sagan (1934-1996) en su libro: “El mundo y sus demonios”, texto en el que hace la tarea de explicar el método científico al ciudadano que no ‘navega’ en el mundo de las ciencias; también anima a los lectores a utilizar el pensamiento crítico o escéptico. 

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Veamos la distinción que él plantea entre ciencia y pseudociencia: “La ciencia (…) plantea hipótesis de modo que puedan refutarse. Se confronta una sucesión de hipótesis alternativas mediante experimentos y observaciones. (…) Desde luego, cuando se descarta una hipótesis científica se ven afectados los sentimientos de propiedad, pero se reconoce que este tipo de refutación es el elemento central de la empresa científica”. 

Por otra parte, sobre pseudociencia nos enseña Sagan: “Es justamente lo contrario. Las hipótesis suelen formularse precisamente de modo que sean invulnerables a cualquier (…) posibilidad de refutación, por lo que en principio no pueden ser invalidadas. Los practicantes se muestran cautos y a la defensiva. Se oponen al escrutinio escéptico. Cuando la hipótesis de los pseudocientíficos no consigue cuajar entre los científicos, se alegan conspiraciones para suprimirla”.  

Son muchos los ejemplos de pseudociencia. Entre ellos está la astrología, que pretende establecer una analogía entre la posición de los planetas, estrellas, satélites, etc. y la personalidad de los seres humanos. Estos personajes se presentan en la TV y la radio, y lo peor es que tienen audiencia. 

Igualmente, la ufología, que defiende la existencia de seres extraterrestre en otros planetas, lo cual no ha podido ser verificado científicamente, es decir, llevando a cabo una investigación al objeto de estudio, como podrían ser los ovnis. En este caso, se dan noticias falsas como la de hace 30 años, muy difundida por la prensa cuando se informó de la supuesta aparición de extraterrestres en Voronezh, Rusia.  

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Se requiere de una ciencia para todos

La Unesco, del mismo modo, hace hincapié en la idea de “ciencia abierta”, es decir, la apertura que esta debe tener a toda la comunidad investigadora, y que sea accesible a la sociedad. Plantea, además, que se deben superar las diferencias que hay en cuanto al avance científico entre las regiones de un país, así como las que hay entre naciones. 

La proclama para este 2019 es: “¡Hagamos que la ciencia abierta sea una realidad, que se convierta en la herramienta que haga que la ciencia sea más accesible, el proceso científico más inclusivo y los resultados científicos más cercanos y disponibles para todos!”.


Diego Arias Serna
Profesor-investigador universidad del Quindío
[email protected]
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