Miércoles, 22 Ene,2020
En profundidad / NOV 24 2019 / hace 1 mes

El día universal de la niñez pasó desapercibido

El día universal de la niñez pasó desapercibido

El gobierno no puede pasar de ‘agache’ el apoyo a la escuela rural, donde la enseñanza de la producción agrícola debe acompañar todo el pensum escolar.

El Nobel de Economía 2000, James Heckman, estima que un peso invertido en un niño en la primera infancia le ahorra entre $7 y $21 a la sociedad en el futuro.

La protesta del jueves pasado que fue todo un éxito a pesar de pequeños nubarrones que aparecieron en algunas ciudades, no ocultó el malestar de la población con este gobierno -y los anteriores-, pero sí opacó la conmemoración de la fecha del 20 de noviembre, ‘Día Mundial del Niño’. 

Las dos fechas están íntimamente relacionadas, porque quién puede negar que, en parte, muchos de los problemas actuales que se plantearon en el paro, tienen que ver por la formación que han tenido esas generaciones que en las últimas décadas han dirigido los destinos del país.

Ya en los períodos de los 80 y los 90, había niños que pensaban, y algunos se lo decían a sus padres, que no tenía sentido estudiar porque había formas de conseguir dinero fácil sin preparación académica. Qué pensarán ahora cuando se enteren que tener un cargo importante con el gobierno o llegar al poder legislativo o judicial, no es un asunto de tener una excelente formación académica, sino de obtener títulos académicos fraudulentamente.

Así que, pensar en dar respuestas con soluciones adecuadas a las peticiones del paro, movimiento liderado por estudiantes, docentes, trabajadores, líderes sociales y artistas, debe pasar, obligatoriamente, por la forma como son criados en los hogares, educados tanto por los padres de familia, como por la escuela –desde el preescolar hasta la universidad- y la misma sociedad. Solo así se puede esperar un futuro, en el caso colombiano, sin tanta corrupción, inequidad y con una niñez tan desprotegida


Se siembra futuro con educación de calidad 

Se sabe que un gobierno que invierte en la educación está sembrando futuro de bienestar. Esa idea se ha afianzado en este siglo cuando James Heckman, Nobel de Economía 2000, adquirió fama con la propuesta de la importancia de invertir en la primera infancia. Sus cálculos indican que un peso invertido en un niño al inicio de su vida, implica ahorrar entre $7 y $21 a la sociedad en el futuro.

Varias investigaciones lideradas por él, demuestran que invertir en la educación inicial y en las etapas tempranas de los niños, genera beneficios que exceden ampliamente los costos que se deben asumir en el futuro en términos de los logros educativos posteriores, la generación de ingresos, la productividad y la reducción del crimen, etc.

Asimismo, hay evidencias de neurocientíficos que enseñan la importancia que es para un país invertir en los primeros años del desarrollo de la niñez, por el gran retorno económico y social. La neurociencia señala que el 90 % del cerebro se desarrolla en los primeros 5 años de vida y que este periodo determina las oportunidades de aprender más adelante. Obvio que la nutrición también es clave para este avance.

También se ha comprobado que la manera como los padres les hablan a sus hijos, les lean o el número de palabras que usen y el afecto, tienen un impacto enorme sobre el desarrollo cognitivo y emocional de los infantes. De allí la importancia de los padres en la crianza de sus hijos, e indica que son los progenitores, en buena parte, los que determinan el nivel de escolaridad que alcanzará sus herederos y el crecimiento económico de la familia. 


En América Latina, la pobreza infantil no es un juego

Estos planteamientos son importantes en América Latina, donde la mitad de los niños menores de cinco años vive en la pobreza. Aunque hay políticas gubernamentales que buscan asegurar una atención integral, los presupuestos públicos son bajos y la efectividad de sus programas depende de su calidad, la que varía mucho entre las regiones, como se observa en Colombia, al comparar Antioquia con la Guajira o Chocó, por ejemplo. 

El Gobierno, en vez de pensar en construir más cárceles para amontonar a criminales - donde afinan la forma de delinquir - debería pensar en hacer de la educación, desde que se nace hasta la primaria, el objetivo central de su mandato, porque los estudios de Heckman indican, además, que la excelente educación infantil es la mejor estrategia contra el crimen

Los economistas vinculados con el Gobierno deberían saber que no es con más impuestos como van a hacer “crecer la economía”. El Nobel también señala que invertir en la primera infancia es una estrategia eficaz para el crecimiento económico. Sus cálculos indican que el retorno financiero de cada dólar invertido en educación es de los más altos.


El pos paro debe llevar a pensar en la niñez

​Ojalá gobernantes, políticos, dirigentes y empresarios, calcen, al menos mentalmente, los zapatos que se ponen unos y no usan otros; esa inmensa mayoría que está en la franja de la miseria, la pobreza y el abandono, sobre todo los del campo, los más abandonados. Así también, que esos proyectos de inversión no sean demagogia y focos de corrupción. 


Diego Arias Serna
Profesor-investigador universidad del Quindío
[email protected] 
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