Viernes, 21 Sep,2018

Región / ABR 07 2018 / Hace 5 Meses

En Génova no desaparecen las carretillas

En la actualidad dos hombres y sus equinos son los encargados de prestar servicios de carga y acarreos.

En Génova no desaparecen las carretillas

Las carretillas, tiradas por caballos, siguen siendo uno de los medios de acarreo y a la vez un atractivo en el municipio de Génova, se niegan a desaparecer mientras generan el sustento para sus propietarios.

Aunque en diversas localidades del país, de manera especial en las grandes ciudades, el uso de vehículos de tracción animal ha desaparecido de manera paulatina con especiales programas de variables para los propietarios, en la municipalidad de Génova este servicio mantiene su vigencia.

En la actualidad dos hombres y sus equinos son los encargados de prestar servicios de carga y acarreos, de los que derivan el sustento para sus familias, y a diario se les ve recorrer las calles poblanas atendiendo los requerimientos de sus clientes.

Juan de Dios Valencia Arboleda, conocido entre la comunidad como Mirla, es un veterano de 78 años, quien después del terremoto de 1999, adquirió el equino y desde entonces se ha dedicado a prestar el servicio de acarreo, y para quien esta tarea, a pesar de las dificultades económicas le ha servido para el normal vivir personal y de la familia.

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De igual manera José Jesús Franco Gómez, a quien las gentes conocen tradicionalmente como J, es el otro veterano carretillero, quien durante la mayor parte de su vida ha desempeñado esta tarea, y donde se evocan otros nombres como el de Julio Nieto y su hijo Heriberto, quienes años atrás fueron los pioneros en esta clase de actividad laboral.

Estos hombres, conocidos y reconocidos por la comunidad, mantienen una tradición que se implementó en los años de la colonización, cuando los arrieros se encargaron del llevar y traer de variados elementos, y que abrieron el camino para que los carretilleros se posesionaran en el poblado, y mantener ese pasado de trabajo, acarreo y servicio.

Mientras el tiempo transcurre apacible en el poblado, Mirla y J, siguen recorriendo las calles de Génova con sus equinos, cuyo valor incluyendo el del aparato transportador calculan entre los 2 y 3 millones de pesos, como el patrimonio, del cual viven atendiendo las necesidades de la comunidad.


Luis Fernando Franco Ceballos
LA CRÓNICA


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