Jueves, 02 Abr,2020
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En la institución educativa Boquía le apuestan a lo agroturístico

Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

En la institución educativa Boquía le apuestan a lo agroturístico

Isabel Cristina López Cañas, rectora de la institución educativa Boquía.

Isabel Cristina López Cañas, rectora del plantel, implementó el proyecto.

 

Isabel Cristina Cañas López lleva apenas 7 meses como rectora de las 14 sedes de la institución educativa Boquía en Salento y en tan poco tiempo le ha imprimido a su dirección un enfoque novedoso y ejemplar, al implementar una cátedra de emprendimiento agroturístico.

“La idea es que cada sede se convierta en un recorrido propio para promocionar el turismo”, proyecta la directora, quien es maestra desde hace 35 años y también quiere terminar su vida cultivando en su finca, porque según ella, debemos entender que el campo es una opción.

La mujer, que lleva las riendas del proyecto, le contó a LA CRÓNICA detalles de lo que está haciendo.

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¿En qué consiste el enfoque agroturístico que le está imprimiendo al colegio?

El colegio tiene muchos antecedentes de cosas bonitas en torno a lo ambiental, lo patrimonial y lo ancestral. En La Nubia, que es una sede que tiene hasta el grado noveno, los maestros han promovido un ejercicio de trueque con los padres de familia, entonces el uno lleva plátanos y los cambia por naranjas y se hacen bazares de ropa usada. Cosas muy costumbristas y tradicionales. En Boquía, que es la sede principal y hay desde preescolar hasta once, tenemos una articulación con el Sena para un programa que se llama Sistemas Agropecuarios Ecológicos. Los muchachos siembran con unas costumbres muy orgánicas y sanas. Ahora tenemos los lotes listos para cultivar cuando pase la contingencia.

¿Qué pretenden sembrar ahí?

Los niños de primero y segundo de primaria siembran cilantro, espinaca y acelga. Los de tercero, cuarto y quinto cultivan maíz y fríjol. Es un ejercicio con de todo un poco, pero ya con el Sena, el asunto es más tecnificado. Los de décimo se encargan de plantaciones y los de once tienen animales a su cuidado. El año pasado, por ejemplo, sacaron pollos. Además, para poderse graduar tienen que presentar un proyecto productivo. Ellos tratan de innovar en sus propuestas. Tienen ejercicios como sistemas de riego y de abonos orgánicos.

¿Cuál es la finalidad con este tipo de proyectos agropecuarios?

Que los estudiantes entiendan que el campo es una opción, que allí hay que quedarse. La misión ahora es que eso lo articulen con el turismo, porque nosotros tenemos, no solo 14 sedes, sino 14 fincas, todas las escuelas son finquitas, en donde los maestros han hecho huertas. En una escuela que se llama República de Colombia, la profesora es bióloga y cultiva orquídeas. Ahorita en La Palmera, que tiene un lote más grande, el profesor hizo un diseño para trabajar el sembrado de mora y la cría de gallinas ponedoras, todo en articulación con la alcaldía.

¿Cómo pretenden implementar la parte turística?

Como somos maestros y la parte de emprendimiento nos ha dado dificultad, tenemos dos tareas. En la primera hicimos la cátedra de emprendimiento en el colegio como área optativa, los muchachos tienen una hora para ver emprendimiento, que tiene relación con lo agropecuario y lo turístico. Este último tiene un abanico grande de posibilidades: los recorridos, las guianzas, el alojamiento y una cantidad de cosas más. Lo que buscamos ahora es que cada uno con su comunidad monte una propuesta. El profesor de Llano Grande, que se llama Édier Galvis, ha promovido toda la cultura de Salento. Nos hizo un software en el que nos cuenta la historia, las costumbres, las tradiciones, absolutamente todo lo relacionado con el municipio, que fue el primero que se fundó en el Quindío, la primera muestra de pueblo se dio en Boquía. Luego, lo trasladaron al lugar donde ahora lo conocemos.

¿Su idea también es aprovechar ese potencial de lo rural?

Sí, ahora estamos apuntándole a la cultura de lo ambiental, que tiene que ser la base del proyecto educativo, siempre lo ha sido, pero ahora pretendemos darle un horizonte más claro hacia la parte agroturística.

¿Cuál es para usted la importancia de fortalecer el sector rural?

La tierra está haciendo ese llamado a mirar hacía el campo, la comida sana y la conservación de los recursos. Nosotros tenemos esa población focalizada: los niños y los padres de familia son supremamente valiosos y nos invitan a trabajar con ellos. Hay un equipo bien representativo de maestros que no se queda quieto. Los ejercicios que estamos haciendo llegaron como una posibilidad de oxigenarnos, de retroalimentarnos, de resignificarnos y de aterrizar un montón de cosas, porque es un colegio que apenas el pasado 10 de marzo cumplió 10 años de creación. Se ha logrado una sincronía en el trabajo muy bonita.

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¿Qué puede decir de su trayectoria como docente?

Hace 35 años que soy maestra. Laboré muchos años en colegios privados y en los del sector rural de Filandia. Luego, en lo urbano y me vinculé mucho con la parte de unidades educativas especiales. En Filandia participé en la fundación de Abriendo Caminos, que es la asociación que atiende a los niños discapacitados. Después me dio por concursar para rectora y estuve en periodo de prueba en el Baudilio Montoya en Calarcá. Ahí hice una muy buena escuela, no solo en lo organizacional, sino en lo agropecuario, porque es un colegio que tiene una gran muestra en esa parte. Después laboré en Quimbaya, 12 años en la Simón Bolívar. Y ahora Dios me puso en Boquía.

 



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