Viernes, 22 Nov,2019
Historietas del más acá / AGO 25 2019 / hace 2 meses

En situación

Ya son varios los exprotagonistas de la televisión nacional que han llegado al Quindío para quedarse.

Hace unos días, durante la grabación de una escena para una producción que próximamente emitirá Telecafé, tenía que terminar acostado en el piso y lo hizo sin renegar ni poner raras exigencias. Fueron siete tomas seguidas en las que quedó, pese a la evidente limitación de movimiento que tiene y el bastón que usa para caminar, tendido en el suelo. Cuando el director por fin dijo: ¡¡¡Queeeeda!!!, se retiró lentamente para cambiarse de ropa, en el camino, dos señoras que curioseaba en el lugar vencieron la pena para pedirle una foto, él aceptó también con un poco de timidez, o tal vez modestia o tal vez haciendo gala de esa admirable humildad que solo conocen quienes saben que la fama es una efímera escena, que raras veces se repite, en esa larga película que es la vida. 


​Mapa del departamento del Quindío (Ver en otra pestaña)


La amabilidad de Raúl Santa es tan grande como su sabiduría e historia sobre las tablas y delante de las cámaras con las que se graba o se filma. Ha sido actor, director, guionista, maestro de actores y hasta asistente de sonido, y pese a sus múltiples apariciones en la pantalla grande y en la pantalla chica, todavía lo recuerdan por su aparición en la novela Yo soy Betty, la fea, emitida hace veinte años y que por estos días se está quedando nuevamente con una buena porción de ese apetecido pastel llamado rating.

Raúl llegó a vivir a Armenia hace cuatro años, junto con su hermano gemelo Saúl, que también ha sido actor, guionista y director, ambos esperan que muy pronto se les una Jairo, el otro hermano. Su arribo a la capital quindiana fue acatando una recomendación médica, él buscaba un clima más cálido y seco que el de la fría Bogotá en donde llegó a la cima de su calidad actoral, y en esta ciudad encontró eso y el cariño de un pueblo que siempre tiene palabras cálidas para saludar al que llega.




Martha Silva encontró en la ciudad de Armenia a una tierra de segundas oportunidades, aquí ha gestado varios proyectos artísticos y culturales.


Antes de Raúl y Saúl, acá llegó, con planes de turista, la bella Martha Silva, otro de esos rostros que sigue vigente en la memoria colectiva. Luego de dos años disfrutando en plan de vacaciones esta ciudad, Marta confirmó que Armenia es una tierra de segundas oportunidades, por eso se animó a escribir y proponer montajes teatrales, también ha hecho empresa y ha sido madrina de causas sociales a través de los Pregoneros de la Música del Quindío, un colectivo de artistas y profesionales que gestionan lo necesario para cumplir los sueños de talentos locales. Los pregoneros tiene tres programas admirables: Acordes mayores, para que los artistas de avanzada edad tengan de nuevo un público que les recuerde que son poseedores de un sinigual talento; Fiambre montañero, con el que le dan tarima y alimentación a un grupo de artistas callejeros y además les pagan por la presentación, y Canto, parranda y cuerdas, en donde los artistas son los profesionales de la salud.
 

 
Carlos Serrato, otro rostro reconocido de la televisión colombiana, tiene en el departamento una parte de sus raíces. 
 

Y como Marta, Raúl y Saúl, ya son varios los exprotagonistas de la televisión nacional que han llegado al Quindío para quedarse, todavía se recuerda la carismática figura del gran Alfredo González, que se despidió de su vida en la tierra desde esta parcela de la geografía nacional, en donde también actuó, luchó por el arte y enseñó, hasta las horas finales de su existencia.

El último y bienvenido nuevo inquilino de esta comarca es Carlos Humberto Juan Serrato Azaath, que ya acumula miles de horas actuando en teatro y dando vida a personajes de todos los estilos en cine y televisión. La charla con Carlos Serrato es tan variada como su repertorio a la hora de interpretar papeles, ha hecho de bueno, de malo, de noble, de agresivo, de avispado y de pendejo, de campesino y de abogado y de traqueto. Su segundo apellido se explica por su abuelo materno, un sirio que se enamoró en Pijao del paisaje y de una mujer que viviría sus últimos años cerca al parque Sucre de Armenia.


Escuche la entrevista realizada a Marta Silva (Ver en otra pestaña)

 

Además de actuar, Carlos es un buen músico empírico, con su banda viaja por el país presentando un ameno show de jazz, en el que además narra episodios de su vida. Es optimista por naturaleza, ríe poco, pero de forma espontánea y es un gran conversador, muy hábil e inteligente, cuando se le escucha hablar pareciera como si usara a sus interlocutores como un improvisado auditorio para pulir su monólogo, el que sueña llevar en poco tiempo a las grandes salas con la ilusión de agotar las entradas… lo va a lograr.


Ernesto Acero Martínez
@hdelmasaca​
Especial para LA CRÓNICA


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