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La Salida / OCT 09 2019 / hace 1 mes

“Escribir implica ética y estética y eso es ser coherente con lo que se hace y se dice”

El gran poeta del Quindío, Gustavo Rubio, ha sido galardonado con premios de talla nacional como el de Casa de Poesía Silva y ahora recibirá el Cafeto de Oro.

“Escribir implica ética y estética y eso es ser coherente con lo que se hace y se dice”

Gustavo Rubio ha sido merecedor de varios premios de poesía nacionales.

El quindiano Gustavo Rubio, ganador del premio de poesía Descanse en paz la guerra, de la Casa de Poesía Silva en 2003, del premio nacional de cuento de El Tiempo y cuyo nombre ha figurado en la colección 50 poetas colombianos y una antología —2010—, de la editorial Caza de Libros, recibirá ahora el Cafeto de Oro en la modalidad de literatura. LA CRÓNICA habló con el escritor previo a la premiación, donde contó un poco sobre su inconformismo con el gobierno municipal, algunas de sus obras y premios y algunos comentarios frente a las próximas elecciones.

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¿Cómo se siente al ser elegido para recibir el Cafeto de Oro?

No era lo que esperaba, fue gracias a Samaria Márquez, ella me motivó a enviar mi hoja de vida y después de pensarlo un poco, me decidí.

¿Por qué se sentía dudoso para enviar su hoja de vida?

Porque escribir implica, además de una estética, una ética, y esta última incluye un pensamiento político y una manera de ver las cosas frente a lo que sucede social, económica, política y culturalmente, y aceptar un Cafeto de Oro, que es de la alcaldía, de alguna manera implicaba políticamente una incoherencia desde el punto de vista de lo que se piensa y lo que se hace. Aceptar esa nominación, es políticamente raro para mí, aunque le doy gracias a Samaria por motivarme, pero quiero que quede claro que esa indecisión que tenía antes era por cuestiones de ideologías y una manera de cuestionar lo que ha sucedido con la corrupción en la administración local en los últimos años. De igual manera, agradezco porque se me está reconociendo mi labor y trayectoria como escritor durante tantos años, y que se ha logrado visibilizar mi obra en la región y también por fuera, porque yo  tengo premio nacional de poesía de la Casa de Poesía Silva. 

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¿Con qué poema se hizo merecedor del gran premio de la Casa de Poesía Silva?

Para ese entonces, año 2003, envié un poema que se llama Abuso de domicilio y salió premiado entre casi 8.000 participantes, así que puedo decir que es un mérito mayor, cuando uno logra ver que se reconoce la labor, incluso cuando no dependo económicamente de la literatura.

¿Por qué es tan difícil vivir de la literatura en Colombia?

En primer lugar, porque la literatura siempre ha tenido un estatus, el que cuestiona la realidad, si no lo hace, deja de ser literatura y se embellece la parte estética para que sea arte, y la parte ética —ya lo dije anteriormente— se debe ser consecuente con lo que se piensa y lo que se hace. Uno como escritor tiene una visión de mundo y debe defenderlo así sea muy imaginario y en el mismo hablamos de cómo nos gustaría que fuéramos tratados en esta época. La dificultad más grande de ganarse la vida con la literatura es porque el oficio y la formación toman años, y es complicado lograr desarrollar esos dos puntos sin contar con los recursos. Se vive en un país pobre desde el punto de vista de los componentes que no son culturales, y las instituciones, que deberían trabajar por nosotros los artistas, no lo hacen y nos contradicen, porque es el arte que cuestiona la realidad. 

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¿Cómo fueron sus inicios en la poesía?

Comencé leyendo por culpa de una profesora de primaria que nos hacía memorizar textos del antiguo testamento y teníamos que recitarlos en la clase, si no perdíamos la materia y eso influyó mucho en los años posteriores a mi proceso de lectura e igualmente en la memoria. Pero hay que tomar decisión de escribir y ahí más o menos empieza uno a ser escritor.

¿Cuál fue su primer libro publicado?

Jamás pensé que iba a publicar un libro de poemas, pero desde los 17 años empecé a escribir canciones, porque quería ser cantautor, pero ese sueño se frustró y empecé a escribir poesía, ya que me sentía insatisfecho con mi estadía en este mundo y tenía una cantidad de vacíos emocionales y fue la misma literatura la que me ayudó a formarme como hombre, pensador y artista de manera autodidacta, porque yo no he utilizado la academia para aprender, me la di yo mismo. Empecé publicando cuentos en varios periódicos de acá y luego, por una discusión con un amigo sobre lo que pensaba de la poesía del Quindío, tomé la iniciativa de hacer mi libro de poemas en el año 96 y lo publiqué en el 97, se llama Los muros y las rosas, pero lo mío al principio siempre fue más la narrativa. 

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¿Qué otras obras ha publicado?

En 2003 publiqué El amor: esa bestia un tanto sola, en 2005 Poemas del cuarto I parte, en 2007 la segunda parte, un libro de cuentos en 2008 titulado Te das cuenta que no hay nada qué amar y en 2014, El callejón de la cigarra. Me encuentro trabajando en otro libro más crítico, una obra teñida de la ciudad.

¿Por qué línea se ha inclinado?

Mis poemas manejan la línea histórico-política y centrado mucho en lo que sucede en mi ciudad, siempre he escrito de lo que más odio y lo que más detesto.


Carolina Marín
LA CRÓNICA


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