Jueves, 14 Nov,2019
Región / SEP 24 2018 / hace 1 año

“Estudios webcam, puerta de entrada a delitos sexuales”: fiscal Ángel Castro

El fiscal Ángel Fernando Castro Gutiérrez afirmó que los establecimientos no son ilegales, pero les falta regulación del Estado. 

“Estudios webcam, puerta  de entrada a delitos sexuales”:  fiscal Ángel Castro

La mayoría de las denuncias tienen que ver con extorsión o condiciones laborales. / Archivo particular.

El fiscal Octavo Especializado de la Delegada contra la Criminalidad, Ángel Fernando Castro Gutiérrez, en el conversatorio realizado la semana pasada con respecto a la explotación sexual y la trata de personas indicó que los estudios webcam "son la puerta de entrada para las víctimas de delitos sexuales".

“Es preocupante ver que en la mayoría de los registros que nosotros tenemos hay chicas violadas, extorsionadas o tratadas, quienes comentaban que sus inicios, donde se alejaron de la protección del Estado, tenían que ver con el ingreso a este tipo de industrias, como lo son los estudios webcam”, dijo el funcionario.

Manifestó que las denuncias más frecuentes con respecto a los negocios están relacionadas con delitos sexuales, extorsión y explotación laboral.

“Se registran condiciones laborales infrahumanas, casos donde les prometen algo y no les cumplen, les quitan los documentos, las someten a unas jornadas y condiciones inhumanas, e incluso pueden resultar enfermas. Otra constante es que son víctimas de violencia de género, violencia sexual y agresión sexual. Uno de los más comunes es que explotan las imágenes de ellas. Muchas de las denunciantes aseguraron que las fotos y vídeos se los pasaban a sus padres, familiares y amigos y era una forma de extorcionarlas para que se mantuvieran en el negocio”.

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Aunque el fiscal no entregó cifras exactas del Quindío, fue claro en expresar que la cantidad de denuncias interpuestas en la región son muy altas, llegando casi a ser la tercera parte de las que se registran en todo el país. 

Afirmó que el gobierno nacional debe empezar a visualizar este tipo de establecimientos para poder dar garantías a sus trabajadoras y regularlo.

“Colombia debe tocar el tema de la legalidad de los estudios. Somos un país que todavía toca este tipo de temas con tabú y el hecho de que tengamos ese relacionamiento con la libertad, la identidad sexual y la posibilidad de que las personas puedan vivir su sexualidad en el marco de lo que la Constitución Política les permite. Eso hace que la mayoría de casos aún sean vistos con una distancia. El Estado entiende que no es completamente ilegal, pero no presta la atención sobre lo que realmente está pasando allí”. 

Explicó que la ilegalidad de estos espacios no consiste en que una mujer se desnude frente a una cámara, sino en que este tipo de escenario se encuentre en desprotección.

“Pueden esclavizarla, abusarla, extorsionarla y hacerle daño. Ahí lo que interesa es salirnos del debate entre lo ético y lo moral y entender que pueden ejercer su libertad sexual como quieran. Lo que nos preocupa de este tipo de escenarios es la naturaleza clandestina a la que están asociados, como lo es la pornografía y, en muchos casos, la inducción a la prostitución. Esa clandestinidad hace que la criminalidad tenga un escenario fecundo para hacer sus cosas”. 

Agregó: “Esto se presta para captar chicos y chicas para narcotráfico, para temas de delincuencia organizada, trata de personas y tráfico de armas, entre muchas otras. Ahí es donde uno les pide a los jóvenes que, dentro de su libertad y la formulación de que son un fin en sí mismos, se cuiden y entiendan que algo que puede parecer un escenario muy atractivo, como los estudios webcam, puede ponerlos en riesgo”.

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Castro Gutiérrez expresó que es urgente la regulación del Estado. “Para evitar que este tipo de actividades sigan ejerciéndose de una forma clandestina, lo primero es la regulación. Que tengan una normatividad clara y que las personas que quieran hacer parte de este negocio tengan las reglas estipuladas. Que quienes quieran ingresar lo hagan con garantías, para que no se vean en riesgo de una cantidad de delitos, especialmente que sean captadas para tráfico de personas, con fin de esclavización sexual”. 

Finalizó: “Más que hacer un ejercicio de tipificación estricto de un delito, quiero llamar la atención sobre la existencia de un ejercicio de libertad sexual por parte de alguien que al final no termina siendo libre”. 

Por su parte, Elkin Darío Castaño Gómez, abogado de la fundación Renacer, la cual trabaja en la prevención, la atención y la investigación del flagelo de la explotación sexual de niños y adolescentes, dijo que hay un desconocimiento de la norma. 

“Desde el punto de vista jurídico hay un desconocimiento de la norma, pero a ello se le suma el tema cultural de la invisibilización de un problema. De los relatos que hemos podido leer, algunas mujeres son obligadas a tener relaciones sexuales frente a la cámara, y eso, a todas luces, es inducción a la prostitución y es para beneficiarse de una actividad sexual de una persona que no se dedica a eso. Hay dos situaciones por resolver, definir cuándo hay o no delito y empezar a visibilizar una problemática social, cuando esto pase vamos a denunciar y, por su puesto, entraríamos en procesos de formación para entender las dinámicas que se están presentando”.

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“Ponen en detrimento los derechos de la mujer”

Juliana Mejía Jiménez, coordinadora del programa Clubes Juveniles de la alcaldía de Medellín, expresó que este tipo de actividades tienen efectos nocivos en la lucha por los derechos de la mujer. 

“Hay una reproducción de valores negativos de la libertad y el uso del cuerpo, lo que incrementa la normalización de ciertas conductas sexuales, que también van poniendo en detrimento los derechos sexuales de la mujer. Este tipo de trabajos son nocivos en la lucha pro derechos de las ciudadanas”. 

Afirmó que si bien el fenómeno de los estudios webcam está en todo el mundo, en Colombia se incrementa por los estereotipos de belleza. 

“La validación de los estereotipos asociados a la libertad erótica de la mujer ha potencializado que industrias como esa empiecen a tener mayor fuerza. A pesar de que es mundial, creería que el asunto cultural, conforme al tema de la belleza y el estereotipo de las mujeres colombianas, influye en que en el país esté más fuerte y que ciudades como Medellín y Armenia, entre otras, tengan muchísimo más nivel de participación”. 

Manifestó que este tipo de establecimientos son un resultado de la diversificación que han tenido las empresas de entretenimiento para adultos con respecto a la tecnología. 

“Los negocios de chat online o la misma pornografía virtual han venido incrementando conforme a la implementación de la tecnología de la información y las comunicaciones, no obstante, digamos que también tiene que ver el aumento de la utilización de redes sociales y la legitimidad que estas han ido teniendo conforme a la exposición del cuerpo”.

Mejía Jiménez aseguró que la situación legal de estos establecimientos y el ofrecimiento de salarios base y bonos genera que haya un interés económico importante que está relacionado con el tema cultural.

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“Esto está muy alineado con asuntos socioculturales de nosotros, que también son provenientes del mismo narcotráfico y microtráfico. Lo que se conoce como dinero fácil, que permite que sea un modelo de negocio muy apetecido por los públicos femeninos sobre todo, en las mujeres jóvenes”.

La funcionaria de la alcaldía de Medellín puntualizó que el objeto de este negocio se basa en la idea de libertad. “Independiente de que la libertad sea una facultad que tenemos las personas de elegir, la realidad es que hay una responsabilidad frente a nuestra vida y a nuestra dignidad. Por ejemplo, hay cosas sobre las condiciones laborales que no se exponen en un primer momento en que una chica llega a trabajar, pero que una vez que ya empieza se va dando cuenta. Primero existe una normalización con respecto a ciertas prácticas. Inicialmente muchas mujeres llegan a estas industrias un poco como a exponer el cuerpo, a hacer bailes y cierto tipo de escenas, pero empiezan a haber peticiones que hacen los usuarios, entonces el primer riesgo es que se exponen a los chantajes sexuales”.

La profesional fue enfática en aclarar que las agresiones sexuales no solo tienen que ser físicas. 

“El hecho de que se pongan en una condición en donde pierden la dignidad en determinados asuntos, de antemano expone en una vulneración ante agresiones sexuales. Cuando se prestan para hacer shows y que ese material quede en la web también puede posibilitar a que sean sometidas al chantaje. Obviamente todo lo que se publica queda en servidores, los usuarios, independiente del tipo de plataforma que usen, pueden acceder al material, el cual podría ser usado como pornografía”.

Puntualizó que este tipo de industria está asociada con la trata de personas.

“Las mujeres pueden ser utilizadas para otro tipo de conducta delictiva, o que para cometer una ilegalidad por petición de los clientes. Se empieza a generar una subordinación conforme al dinero, porque si bien empiezan a ofrecerse salarios básicos entre $3 y $5 millones, a veces los bonos y bonificaciones pueden llegar a ser de $10 millones”. 

Finalmente, indicó que estas actividades tienen un efecto sobre las generaciones futuras, ya que las trabajadoras y la forma de producir dinero se convierten en modelos a seguir. 

“Los referentes femeninos a los que se comienzan a adherir los jóvenes van generando una proposición de forma de vida alrededor de este tipo de negocios, entonces creo que hay una ampliación y relativización alrededor de la libertad erótica. Es un asunto que se da mucho en ciertos momentos históricos, lo que sucedió por ejemplo con el tema de las cirugías plásticas o la oleada de las prepagos. Los referentes y los modelos que siguen los jóvenes son los que van marcando la pauta. Si ese es el modelo de mujer que van admirando y determinan que el éxito es ese, ser vistas y ser elogiadas por el cuerpo, eso se va extendiendo de manera cultural y ya la figura de la mujer trabajadora y pujante no es tan atractiva”.
 

No hay cifra exacta sobre estudios en el Quindío

María Margarita González Delgado, directora jurídica de la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, Ccaq, indicó que, a raíz de la manera en que se registran estos negocios, no es posible indicar de forma exacta cuántos  establecimientos hay dedicados a este tipo de actividad.

“Cuando las cámaras de comercio  matriculamos a un comerciante — persona natural o jurídica —, es el comerciante quien debe identificarnos cuál es el código de su actividad económica — código Ciiu que identifican a la empresa y los cuales son definidos por el Dane —”.

Agregó: “ Dentro de estos hay uno que se denomina ‘Otras actividades personales no clasificadas previamente’, que incluye, entre otros, los servicios sexuales, lo que nos indica que son actividades lícitas”.

González Delgado relató que muchas veces los usuarios les informan abiertamente que son modelos web cam, que tiene páginas web para transmitir contenidos de tipo sexual o que tienen estudios web cam, pero muchos otros se sienten incómodos de detallar su actividad al momento del trámite y usan códigos de actividades como: espectáculos en vivo, transmisión de videos por internet, hosting, entre otros.

“La diversidad de códigos usados hace muy complejo identificar claramente quienes se dedican actualmente a este negocio en el Quindío”. 

Enfatizó que, las cámaras tienen funciones específicas en cuanto al registro mercantil y que carecen de facultades de inspección, vigilancia y control sobre los comerciantes y los establecimientos que son matriculados, razón por la cual no pueden verificar si en efecto la actividad descrita por el comerciante ante el registro es en realidad la que ejercen en la práctica”.
 


Según las autoridades, a la industria le hace falta regulación  por parte del Estado.
 

Denuncias relacionadas con los estudios webcam

LA CRÓNICA conoció varias de las denuncias que se han interpuesto ante la Fiscalía General de la Nación, FGN, que relacionan diferentes delitos con el trabajo en estudios webcam. 

Este medio de comunicación aclara que los relatos expuestos son reales y, con el fin de no vulnerar los derechos de las víctimas, sus nombres y los lugares donde fueron interpuestos se suprimieron de la publicación. 
 

Caso 1

Encontré en el periódico un aviso que decía que necesitaban niñas o mujeres para video chat. Yo llamé y me dieron una cita y allí una muchacha me hizo una entrevista. Ella me explicó que era para adultos y que mi ganancia era lo que yo hiciera diario y que iba a trabajar con páginas que estaban bloqueadas para Colombia. Me llevó a una habitación en donde había una cama, una cámara y un computador.

Unos días después volví a trabajar. Ese día la administradora me tomó una foto con mi cédula en la mano y abrieron una cuenta a mi nombre. Tuve que trabajar una semana de manera gratuita, me dijeron que si no me hacía 100 dólares no recibía pago. Me dejaron en una habitación y allí, por indicación de los clientes, fue que aprendí lo que tenía que hacer. A la semana firmé un contrato de prestación de servicios por término de tres meses, donde no se especificaba el tipo de servicio. Nunca me dieron copia del contrato.

A  medida que fueron pasando los meses, empecé a darme cuenta que el señor del contrato cobraba una serie de multas inventadas para no pagar en su totalidad el dinero devengado por cada una de nosotras. Nos multaba por llegar tarde, hablar entre nosotras, tomarnos tiempo adicional en la hora de almuerzo y por no asistir al turno. En ocasiones dejaba mujeres sin sueldo. 

Las personas que están trabajando quedan encerradas bajo llave y él nos vigila mediante cámaras ubicadas en las habitaciones e ingresa a los shows privados. 
Ellos reciclan las cuentas, es decir, sustituye la identidad de las chicas que han dejado de trabajar y cuando llega una nueva le dan la cuenta con los datos de la persona que ya se ha retirado. 

Reemplazaron el contrato de prestación de servicios por un contrato de arrendamiento de una habitación. Nos han manifestado que si llevamos o referimos al estudio mujeres, nos dan plata. 

Dentro de las mujeres que han ingresado a este estudio hay unas que por su apariencia parecen menores de edad. Muchas se han ido sin dinero porque él se los quita y no denuncian por vergüenza, además amenaza todo el tiempo con que él tiene muy buen abogado y dinero, entonces si se atreven a denunciarlo perderían el tiempo. 
He escuchado que algunas niñas no se han ido porque este señor les dice que si se van les publica los vídeos desnudas en las redes sociales. 
 

Caso 2

Hace dos años trabajé como webcam y en esa fecha hice una transmisión teniendo relaciones sexuales con otra chica que trabaja en el mismo lugar. En esa época yo estaba bloqueada para Colombia y ellos aseguraron que mis transmisiones no serían grabadas ni las podrían ver en directo en este país. 

Cuando decidí dejar de laborar en ese lugar me dediqué a otras cosas. Un día me llamó un amigo y me dijo que él tenía unas fotografías mías donde estaba como modelo webcam. Me envío unas fotos mías en ropa interior. Al rato una amiga me dice que estas imágenes estaban circulando en las redes sociales.
 

Caso 3

Yo envíe unas fotos desnuda a una página en internet porque trabajaba en un estudio webcam. La página es privada y por ello pagaba por una protección para que mis imágenes no fueran grabadas ni subidas. Al parecer un usuario me grabó mientras yo hacia el show y está enviando el material a mis familiares y amigos. 
 

25.000 mujeres ejercen el modelaje webcam

Según una publicación de la revista Portafolio, en Colombia cerca de 25.000 mujeres ejercen el modelaje webcam y con una buena preparación, podrían ganar entre $6 a $8 millones al mes. “Lo máximo que se ha llegado a ganar una modelo en esta profesión es $40 millones mensuales”, dice la publicación. 

El artículo compara una persona con las mismas características básicas, como es tener una profesión, hablar un segundo idioma y trabajar el mismo tiempo, encontrando que, en promedio, gana entre $1.000.000 y $1.500.000 al mes, lo que viene siendo entre $30.000 y $50.000 diarios. Una webcam, por el contrario, gana de $200.000 a $300.000 diarios. 

“El pago a las modelos depende del contrato que hayan firmado con los estudios o plataformas en las que ofrecerán sus servicios. Por ejemplo, algunos de ellos les ofrecen repartirse las ganancias en porcentajes y otros según el número de ‘tokens’ que reciban”.
 

Tatiana Palacio Mejía
LA CRÓNICA 


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