Miércoles, 13 Nov,2019
Región / OCT 15 2019 / hace 4 semanas

Exceso de peso: Quindío supera la media nacional

En el marco del día mundial de la alimentación, que se celebra mañana, LA CRÓNICA consultó sobre la situación nutricional de la región.

Exceso de peso: Quindío supera la media nacional

De acuerdo con el más reciente reporte del Ensin, las cifras del Quindío son superiores en índices de sobrepeso.

La cifra de exceso de peso de la población en el Quindío es de 8%, con la que supera la media nacional, que es de 6,3%. Los datos son tomados de la última Encuesta Nacional de Situación Nutricional, Ensin —2015—, publicados en el año 2017. 

Dichos porcentajes ponen al departamento en otra posición lamentable, las tasas de mortalidad por enfermedades crónicas no transmisibles también son superiores al promedio del país. 


Situación nutricional 

De acuerdo con el informe, en la categoría niñez de 0 a 4 años, el departamento tiene niveles inferiores al promedio nacional en retraso en talla 6,5%. Disminuyó los niveles de desnutrición crónica con respecto a la Ensin 2010. 

Niñez de 5 a 17 años, niveles superiores al resto del país en el indicador de exceso de peso: en niños de 5 a 12 años, 29,2%, y de 5 a 17 años, 25,9%. El indicador de retraso en talla disminuyó con respecto a la Ensin 2010. El indicador de exceso de peso aumentó de 18,4% en 2010 a 25,9% en 2015. 

Adultos de 18 a 64 años, en este grupo el nivel de exceso de peso se encuentra muy similar a la media nacional. La obesidad abdominal en hombres es de 34,46% y en mujeres de 59%, lo cual representa una disminución significativa respecto a 2010. 

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Respecto al tema de mortalidad a causa de enfermedades crónicas no transmisibles relacionadas con la dieta, los resultados señalan: que el departamento es superior en las cinco enfermedades señaladas. LA CRÓNICA consultó sobre la situación actual de la región, con el secretario de Salud, César Augusto Rincón Zuluaga, quien remitió a la doctora Ana Cecilia López Vidal, del área de vigilancia y salud pública, ella expresó que en su espacio no maneja dichos datos. 


Ley de obesidad

La ley 1355 del 14 de octubre de 2009 es la que define la obesidad y las enfermedades crónicas no transmisibles asociadas a esta como una prioridad de salud pública y se adoptan medidas para su control, atención y prevención.

El Congreso de la República decreta: artículo 4. Estrategias para promover una alimentación balanceada y saludable. Los diferentes sectores de la sociedad impulsarán una alimentación balanceada y saludable en la población colombiana, a través de las siguientes acciones: los establecimientos educativos públicos y privados del país en donde se ofrezcan alimentos para el consumo de los estudiantes deberán garantizar la disponibilidad de frutas y verduras. 

Los centros educativos públicos y privados del país deberán adoptar un programa de educación alimentaria siguiendo los lineamientos y guías que desarrollen el ministerio de la Protección Social y el Icbf, para promover una alimentación balanceada y saludable, de acuerdo con las características culturales de las diferentes regiones de Colombia. 


Las calorías no son iguales

Rubén Ernesto Orjuela Agudelo, nutricionista y especialista en seguridad alimentaria y nutrición, indicó que el Quindío hay un grave problema de inseguridad alimentaria derivado del tema de los monocultivos, ya que casi todo se importa. “Es un  problema que impide tener una adecuada alimentación. Otro de los problemas que afecta mucho al departamento es el consumo de productos ultraprocesados”.

Explicó que la alimentación local tiene altos aditivos alimentarios y esta combinación de factores hace que la población sea realmente más vulnerable a enfermedades no transmisibles “y es difícil de cambiar, esto se debe a la cultura”. 

Sobre este último aspecto y de acuerdo con la información aportada por María Inés Amézquita, investigadora de cocinas tradicionales del Sena, “el desayuno está bien, el único inconveniente es que el pan o la arepa lleguen a ser de paquete. Lo importante es que los alimentos sean frescos y naturales”.

Orjuela Agudelo explicó que cada alimento tiene su versión ultraprocesada y aunque la natural es más difícil de conseguir, es la mejor, y aclaró este hecho con un ejemplo: “En un estudio que se publicó este año se hizo un experimento con dos grupos de personas, ambos consumían la misma cantidad de calorías, uno se alimentó con productos procesados y el otro con naturales. Después de un mes, el primer grupo había subido un kilo de peso y el otro lo había bajado. Esto demostró que no todas las calorías son iguales, si vienen de productos procesados traerán un riesgo para la salud, los otros traen beneficios”. 


Alimentación de los quindianos

La investigadora de cocinas tradicionales del Sena, María Inés Amézquita, indicó, sobre el estilo alimenticio de los quindianos, que hay una diferencia que vale destacar entre dos aspectos puntuales: la comida en el campo y la ciudad y el hecho de que la mujer hoy en día trabaje. Dichos puntos han marcado un cambio en la mesa de los locales. 

En el primer caso, porque en el campo se mantiene la tradición, mientras que en la ciudad los productos procesados han invadido los platos, este último asunto se repite para el segundo caso, ya que como la mujer no está en el hogar hay una inclinación por la comida ligera, procesada. “No hay tiempo para cocinar ni elegir productos naturales”, aseveró Amézquita. 

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Sobre el menú que se consume generalmente en la región, expuso que al desayuno la arepa es muy importante, chocolate y calentado. Al almuerzo, muchas personas no comen en la casa, compran. A la cena preparan algo muy rápido. “Se ha cambiado mucho la tradición. Donde se cocina y se deja lo del almuerzo para la comida”.

Dentro de otras pérdidas en la costumbre, la investigadora expresó que, la entrada del turismo la ha tergiversado un poco, ya que “en muchas partes donde sirven la arepa, ya no es la arepa tradicional. Las condiciones actuales de la población ha llevado a la familia a que resuelva de la manera más fácil la situación alimentaria, sacrificando la diversidad y riqueza que tenemos dadas las condiciones de clima y territorio, lo que nos da unos alimentos de excelente calidad que no se están aprovechando. Hay una industrialización que está poniendo en riesgo la alimentación tradicional y la salud de las personas”.


Pan Rebelde

La industrialización de la alimentación es un tema que hace parte del debate de Pan Rebelde, un ejercicio local de reexistencia alimentaria que se activó en el año 2014 y lo que busca es reunirse alrededor de la alimentación. Hacen encuentros en donde las personas llevan una preparación con productos de la región, en los cuales se use la menor cantidad de harina refinada y azúcares, y que incorpore frutos criollos o nativos.

Alejandra María Torres Ciro, trabajadora social e integrante del grupo, explicó un poco la dinámica y la situación actual del departamento en cuanto a nutrición. Cidra, mafafa o chachafruto, algunos de los productos con los que preparan sus recetas. “Hay muchos productos en la región, por ejemplo, el sagú, un tubérculo que se usaba anteriormente para hacer colada. Comercialmente no es muy usado”.

 La quinua, pringamosa, bore, yacón y el amaranto, otros alimentos poco conocidos, que aunque no sean propiamente del Quindío, se pueden encontrar en el territorio y el aporte nutricional es mucho mayor. “Lo que sucede es que la industria alimentaria los ha desplazado, así que es más fácil ir y comprar una colada en paquete procesada, que ir, tomar el tubérculo y mezclarlo con la fruta. Como se tiene el concepto de que lo más práctico es lo mejor, desplaza nuestros patrones de alimentación”, indicó Torres Ciro.

Agregó que “desde Pan Rebelde pensamos que es necesario tener una ley del etiquetado. Entendemos primero que los índices de malnutrición en el Quindío no son solo por la falta de acceso a los alimentos. Es un cambio en la cultura donde nos imponen los que no necesariamente nos aportan o lo que el cuerpo requiere”. 

Explicó que la ley del etiquetado no significa que el alimento se vaya a dejar de consumir, sino que es hacer un alto al consumidor y que sepa qué es lo que va a comer y considere que hay una alerta. “En los países donde se ha implementado se ha visto la disminución de la obesidad. En el Quindío no se produce ni el 30% de los productos que consumimos”.

 Demostrando que es posible la integración de alimentos poco comunes en la preparación de recetas, Alejandra habló de Quisqua, un emprendimiento familiar inspirado en Pan Rebelde, con una oferta gastronómica en productos de la región. “Estamos en el proceso de que las personas lo conozcan. Le apostamos a lo natural, de origen agroecológico, disminuimos la huella de carbono, porque no se importan alimentos. No se usan desechables, sino productos biodegradables”. 


Tiendas saludables

En la apuesta por salir de la lista del sobrepeso, la gobernación del Quindío, a través del programa de Hábitos de vida saludable, adelanta la estrategia denominada Tiendas escolares saludables en las instituciones educativas. 

Karen Bolívar Ríos, sicóloga de la secretaría de Salud departamental, explicó: “El programa se trabaja basados en la ley 1355 de 2009 artículo 4, donde señala que todas las instituciones educativas que ofrecen productos para sus estudiantes, tienen que garantizar la disponibilidad de frutas y alimentos que promuevan una adecuada alimentación”.

Añadió que visitan los colegios de competencia del departamento verificando que se dé el cumplimiento de la ley, identificando que primen los productos sanos y que de manera visual se esté induciendo al consumo de estos. 

“Se han capacitado las colaboradoras en diseñar estrategias para incentivar el consumo de frutas. Esto se ha hecho en 17 instituciones. En este momento se acaban de incorporar dos tiendas escolares saludables”, expuso.

Mencionó que además, dentro de los entornos escolares promueven la actividad física, el no consumo de alcohol ni de cigarrillo.  “Hablar de una alimentación saludable a partir de tempranas edades es muy importante, ya que así se previenen las enfermedades crónicas no transmisibles”, puntualizó. 


Otros trabajos en el Quindío

Entre otros trabajos ejecutados en la región, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, trabaja en la nutrición como un derecho de todos los niños y adolescentes. Así lo señaló Adriana Echeverri González, directora regional de la entidad, quien manifestó que “ante todo sé que la atención que brinda el Icbf en sus diversas áreas urbanas y rurales en los municipios quindianos garantiza el acceso y consumo diario de alimentos en cantidad adecuada, de calidad e inocuidad en las unidades de servicio, donde en los diversos programas se llevan a cabo diferentes actividades que promocionan hábitos y prácticas de vida saludables, gestiones para el acceso a los servicios de salud y seguimiento del estado nutricional de los niños”.

Explicó que actualmente en los programas de primera infancia, etapa esencial para el desarrollo integral de los menores, se llega a 1.032 bebés de seis meses, a 692 gestantes y a 10.731 niños entre 0 y 5 años.


Sin ley de comida chatarra

Esperanza Cerón, directora de Educar Consumidores, organización que lideró el proyecto de ley de etiquetados, que se hundió en el Congreso, relató que continúan comprometidos con el proceso. “Acatamos las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, OMS, en el plan regional de prevención de la obesidad de niños y adolescentes, entre las cuales están el tema del etiquetado, la prohibición de publicidad dirigida a niños, el cuidado en los entornos escolares para facilitar alimentos de calidad y nunca procesados, el tema de impuestos y actividad física, entre otros”. 

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Reiteró que continuarán promoviendo la alimentación saludable. “La entidad, en asocio con otras organizaciones no gubernamentales del país, viene promoviendo estas iniciativas. Porque tenemos un compromiso con la salud pública”. Indicó que el impuestos a las bebidas azucaradas es una medida que se viene imponiendo en varios países del mundo. “Para nosotros es muy novedosa, ubicada en el contexto de impuestos saludables, lo que provoca un desestímulo en el consumo de productos que afectan la salud, es el caso del tabaco, plástico, asbesto, comida chatarra y bebidas azucaradas”. 


Comité de seguridad alimentaria 

Hoy, en el marco del comité de seguridad alimentaria de la FAO, la primera dama, María Juliana Ruiz, presentará sus iniciativas por la nutrición de los menores en el país.  La participación se realizará en el panel ‘Aprovechando la innovación tecnológica para abordar la desnutrición’, en el que se analizarán mecanismos para lograr uno de los objetivos de desarrollo sostenible, que es hambre cero. Ruiz ha posicionado la nutrición como una causa nacional, con dos objetivos estratégicos: combatir y erradicar progresivamente la desnutrición y las muertes de niños asociadas a esta, y fortalecer la seguridad alimentaria en el hogar. 


Lily Dayana Restrepo
LA CRÓNICA

 


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