Lunes, 23 Sep,2019
En profundidad / AGO 18 2019 / hace 1 mes

Fallece defensor del medio ambiente y crítico del capitalismo

“La economía neoliberal mata más gente que todos los ejércitos del mundo juntos, y no hay ningún acusado, no hay ningún preso”: Manfred Max-Neef.

Fallece defensor del medio ambiente y crítico del capitalismo

Artur Manfred Max-Neef (centro) dialoga con asistentes a una de sus conferencias en las que planteaba la relación del medio ambiente y la economía.

“Mi verdadero terror es que se haga realidad la ficción, donde, en una sociedad de bárbaros polarizada, los ricos se parapetan detrás de alambre de púa, rejas de alta tensión, muros con astillas de vidrio y vigilantes armados, mientras que alrededor, en medio de paisajes pesadillescos, los marginados vagabundean y roban”. La expresión es de Artur Manfred Max-Neef —26 octubre 1932 - 8 agosto 2019—.

Fue un economista, ambientalista y político chileno, quien criticó a una sociedad tremendamente desigual y al sistema capitalista, que además de generar injusticias, su desarrollo sigue incrementado la polarización entre ricos y pobres, evidenciándose la pirámide humana con una base que se sigue ampliando, mientras que la cúspide se vuelve más estrecha.

La situación se ha tornado peor con la aplicación de una política económica inventada por quienes gobiernan el mundo y sus ideólogos, llamada neoliberalismo, que ha pauperizado aun más la sociedad. Por eso Max-Neef fue, hasta su muerte, un ferviente crítico de ese disfraz que en las últimas décadas ha venido usando el capitalismo. 

Su pensamiento económico lo llevó a recibir en 1983 el reconocimiento Right Livehood Award, considerado como el premio Nobel Alternativo de Economía. Su tesis central es la del desarrollo a escala humana.

Además, porque convirtió su vida en una potente voz de los ambientalistas y desafió los paradigmas del modelo económico actual con sus teorías y promovió una nueva forma de pensar nuestra relación con el medio ambiente. 

“Con profundo pesar la universidad Austral de Chile comunica el fallecimiento del Doctor Manfred Max-Neef, rector, profesor titular catedrático y profesor emérito de la facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de nuestra institución”, publicó la universidad en su cuenta oficial de Twitter”. En esa institución fue rector entre 1994 y 2001.

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El neoliberalismo sigue asesinado mucha gente

En entrevista concedida el 28 diciembre 2015 a “El Mostrador” manifestó: “La economía neoliberal mata más gente que todos los ejércitos del mundo juntos, y no hay ningún acusado, no hay ningún preso”. 

Asimismo, manifestó: “Seguir forzando el crecimiento para consumir más y seguir produciendo una infinita cantidad de cosas innecesarias, generando una de las instituciones más poderosas del mundo como lo es la publicidad, cuya función es una y muy clara: hacerte comprar aquello que no necesitas, con plata que no tienes, para impresionar a quienes no conoces. Eso evidentemente no puede ser sustentable”. Es ese consumismo enfermizo uno de elementos que contribuyen a la contaminación.

Peter Hartmann, coordinador de Coalición Ciudadana, en la publicación “Aisén Reserva de Vida”, escribió el 14 de agosto pasado: “Se nos fue otro gran amigo, dejándonos un tremendo legado que esperamos podamos aprender, comprender y aplicar”. Iniciando los 90 del siglo XX, Max-Neef fue candidato a la presidencia de Chile, y Hartmann, en su artículo, recordó parte de su pensamiento económico y su posición frente al neoliberalismo. 

Entre otras cosas, Hartmann narró: “Nos hemos dedicado como sociedad sistemáticamente a destruir culturas con el objeto de construir economías, que teníamos que tener cuidado con el lenguaje economicista catecúmeno —catecismo de mercado— y que más que creer teníamos que constatar”. 

Agregó: “La diferencia entre crecimiento y desarrollo —crecimiento no es más que una agregación cuantitativa de magnitud, desarrollo es liberación de potenciales cualitativos—, y que una economía puede crecer en base a empobrecer al país cuando sobreexplota recursos o solo aumenta su cuenta bancaria en base a vender lo que hay en casa”.  

Resaltó otra idea de Max-Neef: “Otro ejemplo de catecismo económico es la globalización del poder económico sin contrapeso de poder político, compitiendo los gobiernos por acoger inversiones transnacionales, en lo cual gana quien pone menos condiciones, menores salarios, menores costos, menores controles ambientales, y hasta se dedican a endeudarse para ponerles infraestructura. Y todo esto se justifica bajo la suposición de generación de empleos”. ¿Acaso no es eso lo que ha sucedido en Colombia en las últimas décadas del siglo XX y lo que llevamos de este XXII? 

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¿Estamos frente a un suicidio colectivo?

 Recordó Hartmann acerca de Max-Neef: “Todo proyecto debiera pasar tres atributos: completitud, consistencia y decibilidad. Completitud es cuando un proyecto en Aisén es capaz de satisfacer necesidades de esta región, utilizando satisfactores de esta región, eso es, lograr una meta a través de un proceso que no sea autodestructivo. Consistencia significa lograr metas de una manera que sea sostenida. Decibilidad se trata de generar un medio en que exista la posibilidad de aprender de las experiencias, donde exista retroalimentación y donde todo proyecto sea objeto de la mayor transparencia, conocimiento, debate y confrontación”. 

Afirmaba Max-Neef: “Estas condiciones estimulan los potenciales internos de la región. La completitud disminuye la dependencia externa y permite más control sobre el proceso, la consistencia permite que sea sustentable y la decibilidad asegura un proceso democrático”. 

Otro aspecto de la economía y el desarrollo que él formuló, tiene que ver con un planteamiento que en Colombia lo formuló Orlando Fals Borda el siglo pasado y según el cual el país estaba constituido de regiones y como tal debía desarrollarse.  Aunque políticos y gobernantes han hecho eco de ese mensaje, de allí no ha pasado.

Sobre esa fórmula, Hartmann revivió lo expresado por Max-Neef: “(…) debemos ocuparnos de la microeconomía, que exportar no implica empleo, que la regionalización debiera incluir una reforma estructural al sistema bancario y financiero para que los excedentes que se generen en las regiones circulen ahí para su beneficio”. 

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Ante todo, el ser humano

Sobre este aspecto, Max-Neef plantea que la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, que las denominó como: subsistencia, protección, creación, afecto, comprensión, ocio, participación, identidad y la libertad, se pueden evaluar según cómo afecta a esas necesidades y armar una matriz para definir si un proyecto tiene una matriz positiva o negativa. 

Asimismo, argumentó que en toda sociedad parece haber un periodo en el cual el crecimiento económico, convencionalmente entendido, genera un mejoramiento de la calidad de vida, pero solo hasta un punto umbral, que una vez cruzado, el crecimiento económico genera un deterioro de la forma como vive una persona. Idea que la complementa con la naturaleza de todo sistema vivo, el cual crece hasta cierto punto en el que detiene su crecimiento, pero no detiene su desarrollo. El desarrollo puede seguir infinito, pero el crecimiento no, expresó el ambientalista y economista. 

Para Latinoamérica legó el siguiente mensaje: “Buscar una alianza entre todos, en lugar de buscar acuerdos subregionales. En las condiciones actuales se debe establecer un acuerdo de toda la región. Es trágico decirlo, pero nosotros no tomamos las cosas en serio, por eso cualquiera más grande quiere imponernos una solución”. 

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Dejó claro que crecimiento, medioambiente, sociedad y bienestar, son participantes de un sistema vivo orgánico y no son separables. Pero cuando se plantea una disyuntiva, el supuesto es que el crecimiento me va a echar a perder el medio ambiente, pero sucede que también ello puede destruir la economía. Una zona agrícola, que por razones climáticas se transforma en un desierto, quiere decir que el medio ambiente impide que haya crecimiento.

Entre sus obras se destacan los libros La economía descalza: Señales desde el mundo invisible —1982—; Desarrollo a escala humana: Conceptos, aplicaciones y reflexiones —1986—; La dimensión perdida: La inmensidad de la medida humana —2007— y La economía desenmascarada: Del poder y la codicia a la compasión y el bien común —2014—.

 

Diego Arias Serna ([email protected] / [email protected])
Profesor-investigador universidad del Quindío
Especial para LA CRÓNICA

 


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