Sabado, 19 Oct,2019
En profundidad / SEP 15 2019 / hace 1 mes

Flor Montalvo Albarracín y su poesía para todas las generaciones

Fue muy especial un recital de poesía en Salento, en su biblioteca municipal, el jueves 5 de septiembre de 2019.

Flor Montalvo Albarracín y su poesía para todas  las generaciones

Flor Montalvo Albarracín seguirá destacándose en la poesía porque sus intervenciones son de alto contenido humano.

A dicho recital asistieron una poeta joven y sensible, Lucía Estrada, con su poema Mare Nostrum, que es una faceta de la migración en el Mediterráneo, ese “desierto líquido”, como ella llama a la inmensidad que separa a las naciones.  

El nadaista Jota Mario Arbeláez, la otra generación, la de su movimiento de la reivindicación de aquel Gonzalo Arango que comenzó la rebeldía en la poesía; pero es también Jota Mario de sus poemas, que pregonan hacer “el amor con amor un día después de la guerra.”

Frente a ellos estuvimos dos grupos bien definidos, escuchando la “pluralidad de sentidos” que es la poesía.  Los estudiantes jóvenes del Liceo Quindío.  Los adultos mayores del hogar Niño Jesús de Praga. Una osada declamadora, María Airet Narváez, de 85 años de edad, con su poema Estudia, que nos regaló con sentimiento.  Y quien esto escribe, pues sin ser poeta o escritor de poemas, me emociono con ese ancho y largo horizonte de la palabra

Vea también: La piedra, material olvidado y despreciado en el panorama cultural y turístico del Quindío

El Quindío tiene en cada municipio uno o varios poetas y escritores de la llamada “tercera edad”.  

En Circasia, con 90 años cumplidos, una lozana mujer todavía irradia poesía.  Se llama Flor Montalvo Albarracín.  Vive cerca a uno de esos monumentos históricos de bahareque que son, en su estructura centenaria de materiales originarios, provocadores de poesía.  El Museo Histórico Cipriano Echeverri es aquella casa antigua que también puede testificar la presencia agradable de esta quindiana que incursiona aún en esa escritura del espíritu.

Llegó muy pequeña a Circasia, desde las tierras del Tolima, la región que es canción y que la vio nacer. En el Quindío, el campo fue su inspiración, en contacto con el ambiente agrario de la vereda, donde su mamá era la encargada de las labores campesinas.  En los últimos años, sus intervenciones en recitales y encuentros de su amada Circasia y en municipios vecinos, han mostrado la sensibilidad de sus creaciones literarias, rebosadas de sentido terrígeno y de sencillez prosística.

Su primera obra Poesías de la abuela fue publicada el 13 de febrero de 2010, gracias a la ayuda de su nieto César, radicado en España.  Su segunda publicación de poemas se compendió bajo el título Los pensamientos vagan en el recuerdo, con el apoyo de la escritora Noemí Pinto. La presentación se hizo en solemne acto en el colegio San José de Circasia, el 30 de julio de 2016, cuando el gestor cultural circasiano Helio Fabio Henao Quintero organizó un homenaje a los cincuenta años del departamento del Quindío.  En esa ocasión brilló el contenido de la poesía popular de doña Flor y se recordaron a otros poetas, hijos adoptivos del ‘Municipio Libre’  ya fallecidos, como son Carmelina Soto Valencia, Noel Estrada Roldán, Emilio Gómez  Zuluaga y Antonio Sánchez García

Lea también: Me encontré en la vida con… Emilia Jaramillo de Jaramillo

Flor Montalvo Albarracín seguirá destacándose en la poesía porque sus intervenciones son de alto contenido humano, como se escuchó de sus labios el 6 de marzo de 2019, en el primer aniversario de la muerte de Helio Fabio Henao Quintero, palabras de recuerdo y agradecimiento que a todos nos impactó. Esa es la poesía, sobre todo la que viene de una madre y abuela de todos sus hijos y nietos carnales y de la familia de la más sublime escritura, a la que pertenecemos los demás.  El siguiente es el poema de aquella noche memorable: Este adiós que dan los muertos.

“Ya tu barco  está anclado, lo has arribado al puerto, ya zarpas  por recónditos lugares,  pero están en el mar tus anhelos y despliegas tu vela para así navegar derecho al cielo.

Has anclado tu barco en esa orilla,  mientras las olas lamen tus rodillas, ya tu  barco está anclado, ya el timón de tu  barco  se ha parado,  pero tú estás ahí ya en tierra firme, y yo te digo adiós, tengo que irme,  pero yo sé que un día volverás a cruzar por la  bahía.

Y entonarás el himno marinero, adiós pues compañero, yo no te digo adiós sino hasta  luego, y volveremos a encontrar  un día el barco que dejaste abandonado, el barco que dejaste en la bahía.

Hace cuánto que partiste para ignotas lontananzas y yo aquí con  la esperanza, de estar muy pronto contigo...  y poder estar con vos allá muy cerca de Dios donde la dicha se alcanza.

Este vacío que dejaste, esta soledad atroz, este no volver a verte nos parte este corazón.

Vamos  viendo  cómo  llegan,  cómo  se nos  llega el tiempo de reunirnos con ellos, con nuestros queridos muertos.

Hace tiempo se nos fueron,  se nos fueron en silencio, se nos quedaron dormidos en un apacible sueño.                                                                                                  

Dicen que no saben donde,  a donde llega el que se ha muerto, pero todo eso es mentira porque lo digo de cierto,  que  los  muertos siempre  quedan  en un hermoso recuerdo, y que siempre los llevamos aquí en nuestro pensamiento. Cómo  es de triste este adiós, este adiós que dan los muertos”.


Roberto Restrepo Ramírez


COMENTA ESTE ARTÍCULO

En cronicadelquindio.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc. Lo que no está permitido es insultar o escribir palabras ofensivas o soeces, si lo hace, su comentario será rechazado por el sistema o será eliminado por el administrador.

logo-copy-cronica
© todos los derechos reservados
Powered by: rhiss.net