Martes, 19 Nov,2019
Región / ENE 27 2018 / hace 1 año

Gracias a Nuestra Señora, Génova consolida la paz

Autor : Luis Fernando Franco Ceballos

El cuadro fue pintado por el artista Eduardo Hernández Duque, a petición del sacerdote Luis Horacio Gil Bermúdez, calificado como “el apóstol de la paz”.

Gracias a Nuestra Señora, Génova consolida la paz

El cuadro de Nuestra Señora de la Paz, con 55 años de entronización, es el mejor símbolo de la consolidación de la tranquilidad en Génova.

El pasado 24 de enero se conmemoraron 55 años de la entronización en el templo San José de la pintura de Nuestra Señora de la Paz de Génova, cuadro que se venera en el sureño municipio.

Debido a la problemática generada por la violencia partidista de las décadas de los 50 y 60, el sacerdote Luis Horacio Gil Bermúdez, calificado como “el apóstol de la paz”, y quien había arribado al poblado a mediados de 1962, se impuso como tarea la consecución de la paz.

Aparte de variadas reuniones con los jefes políticos, la confrontación de ideas e iniciativas con la dirigencia ciudadana, agregándose el caso de algunas conversaciones en sitios rurales con los sectores violentos, por igual surgió en su magín la idea de una muestra religiosa que representara el afán de consolidar la pacificación.

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El religioso contactó en Armenia al artista Eduardo Hernández Duque, quien acogió con agrado la iniciativa del prelado y colocó todo su empeño para plasmar en el lienzo la idea pacificadora. La iniciativa sacerdotal y la mano del pintor se complementaron para que surgiera la imagen virginal, quien con su hijo en brazos, y este portando en su mano una rama de olivo, símbolo de la paz, aparezca sobre una de las laderas, mientras a sus pies está Génova con la simbología de su iglesia, casas y calles. Frente a la sagrada aparición está la representación poblana, una familia campesina que aparece absorta ante la presencia de la madre de Dios.

El 24 de enero de 1963, una romería y cabalgata que partiera desde el sitio de Riorojo, llegó hasta el templo con el cuadro de Nuestra Señora de la Paz, que se transportó en altar elevado sobre la parte superior de la volqueta del municipio.

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La ceremonia religiosa y la bendición de la pintura fueron actos principales liderados por el padre Gil Bermúdez en la fecha, y uno de los pasos fundamentales para desarrollar un proceso que finalmente contribuyó a desarmar los espíritus y a la consolidación de la paz.

Gracias a la iniciativa del párroco Luis Horacio, al pincel de Eduardo Hernández Duque y a la integración de la dirigencia genovesa, el entonces municipio caldense, foco de muchos desafueros violentos, recibió una positiva transformación entrando al espacio pacífico con un cambio sustancial para vivir la paz y la tranquilidad artífices del progreso y desarrollo.

Hoy, el cuadro de Nuestra Señora de la Paz de Génova se encuentra exhibido en el despacho parroquial, donde puede ser observado por los visitantes, considerándose como un aporte importante a la gestión del párroco Luis Horacio Gil Bermúdez, y a la mención del propio artista, quien anunciaba la entrega de sus obras con milagro incluido.


Luis Fernando Franco Ceballos
LA CRÓNICA


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