Lunes, 23 Sep,2019
La Salida / AGO 15 2019 / hace 1 mes

Helbert Cruz, ganador del Turpial Cafetero con su obra inédita

Con la canción ‘Riquezas que empobrecen el alma’ obtuvo un primer lugar dentro del concurso.

Helbert Cruz, ganador del Turpial Cafetero con su obra inédita

Helbert es un artista integral que compone desde su sentir y sus experiencias de vida.

Helbert Cruz García, compositor, cantante y productor, quien vive en el Quindío desde hace 30 años, se destacó con una canción de su autoría en el Festival Nacional de Música Andina Colombiana El Turpial Cafetero. En entrevista con LA CRÓNICA, habló sobre su experiencia.

¿Quién es Helbert?
 Nací en el Líbano, Tolima, pero soy hijo adoptivo del Quindío desde hace 30 años. Me considero una persona alegre, comprometida con mi trabajo, doy lo mejor de mí tanto en lo profesional, en lo musical y en lo personal y siempre voy tras mis sueños, proponiéndome nuevas metas  y buscando ser mejor cada día en lo que hago. Me defino como una persona multifacética, soy instrumentista, compositor, cantante, arreglista y productor musical. Transmito  mis conocimientos con personas y amigos en reuniones o clases de música. Además, soy un ser sensible, cualidad que logro plasmar a través de las letras y la música  sobre las diferentes circunstancias de mi vida y acontecimientos que veo a mi alrededor.   

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¿Cómo nace su pasión por la música?
Por una situación muy afortunada, cuenta mi madre que en casa de mis abuelos había un tiple colgado y me acerqué a él y le toqué las cuerdas y de inmediato quedé atraído por el sonido; tanto así que pedí que me lo regalaran y ahí empezó todo. Luego mi papá le puso cuerdas de guitarra y él compró una guitarra para aprender también y con él estuve aprendiendo interpretación hasta los 7 años. Qué bueno que cada casa hoy tuviera un instrumento musical que fomentara la música para que los niños de hoy, que tanto lo necesitan, tengan una alternativa de entretenimiento sana que los edifique culturalmente y promueva en ellos valores y actitudes de un auténtico quindiano.  

¿Cuál ha sido su trayectoria artística?
La describo como un largo camino que empieza desde los 3 años con la guitarra en una forma empírica. A los 14 años realicé estudios más técnicos en la escuela de Comfenalco Quindío con la maestra Clara Teresa Restrepo y por esa misma época pasé a ser integrante del grupo de música latinoamericana Kindios, interpretando el bajo eléctrico, con ellos hice varias presentaciones en el Quindío y fuimos a la feria del libro en Bogotá. Desde mi parte espiritual también muy marcada, integré varios grupos en la Iglesia católica y también hicimos presencia con ellos en los encuentros ecuménicos donde en su momento alcanzamos algunos reconocimientos y premios. Ya en 1997 empecé mis estudios en el instituto de Bellas Artes de la universidad del Quindío, toqué piano y guitarra clásica. En 1998 me inscribí en un concurso nacional en obra inédita del ministerio de Cultura donde obtuve un primer lugar con una obra en guitarra clásica llamada ‘Nostalgia’. En el 2004 participé en el concurso de la región andina colombiana Facocora en Calarcá, donde gané un segundo lugar en la modalidad de obra inédita con una canción que se tituló ‘A mi tierrita quindiana’, que posteriormente fue muy difundida por Fundanza en sus presentaciones. 

¿Qué siguió después?
Por aquel entonces ya empezaba a dar mis primeros pasos en la producción y grabación musical con unos equipos muy básicos pero soñando a futuro con tener un equipo de grabación con mejor calidad de audio. Abandoné desde ese entonces los concursos musicales y me dediqué a explorar más el campo de la grabación y crecer más en este oficio tanto en la parte creativa como técnica, viviendo nuevas experiencias musicales de aprendizaje como son la guitarra eléctrica, el bajo y el piano, desviándome hacia otros géneros musicales, sin nunca haber dejado de lado la composición. 

¿Cómo decidió participar en el Turpial Cafetero?
Este año volví a reencontrarme con la música colombiana participando en el Concurso Nacional de Música Andina Colombiana El Turpial Cafetero, donde obtuve el primer puesto en la modalidad obra inédita con mi canción ‘Riquezas que empobrecen el alma’, a la par con mi crecimiento musical, pues aún continúo desarrollado otras actividades, haciendo acompañamiento o marco musical a algunos artistas de la región como Juan Raigoso y el maestro Fernando Quiceno, entre otros y haciendo también mis propias presentaciones musicales.  

¿Qué le significó esta participación?
Ha sido un reencuentro con la música colombiana y con los concursos, viendo en El Turpial Cafetero la oportunidad como autor y compositor de expresar el sentir, no solo mío sino también de los quindianos y de todo un país frente al tema de la megaminería en Colombia. Como concurso es una oportunidad muy bonita que va dirigida a los niños y jóvenes de nuestro país para mostrar su talento, la identidad de sus pueblos y para hacer nuevos amigos. 

Háblenos de ‘Riquezas que empobrecen el alma’.
La canción nace como una acción de protesta frente al tema de la megaminería en Salento que nos ocupa por estos días. En su significado y contenido se podría decir que ella contiene el pensamiento y sentir de las personas a quienes nos duele nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, nuestros paisajes, nuestra biodiversidad. Esta canción también toca el tema de la corrupción, quizás como contenido raíz del que se desprenden las diferentes problemáticas locales y nacionales.  

¿Qué enseñanza le dejó esta competición?
En este tipo de concursos, y es el argumento de muchos colegas, no lo vemos como competencia sino como una oportunidad de compartir y aportar desde nuestras experiencias y con nuestras letras, canciones que dejen un mensaje de esperanza, de positivismo, de crítica constructiva y resiliencia. 

¿A quiénes agradece sus logros?
Ha sido un  largo camino en el cual me he encontrado con muchas personas que me han aportado en diferentes áreas de mi vida. Sé que me quedarán muchas sin nombrar no menos importantes, pero quiero empezar por mis padres a quien les debo el gran apoyo desde mis inicios y más que en lo económico, les agradezco su compañía, su tiempo, sus vivencias de amor y fe en Dios que me han ayudado a fortalecer los proyectos que he emprendido. Agradezco también a mi demás familia, maestros y amigos, entre ellos, Clara Teresa Restrepo, Ancízar Castrillón Santa, Juan Carlos Guío, Alberto Gaitán, Raúl Guzmán Beltrán, Diego Marín Villarreal, Pablo Correa, monseñor Roberto López Londoño -Q.e.p.d.-, Niyireth Alarcón, Tobías Bastidas, Gloria Belén Camacho Bello, Carlos Mario Flores, Juan Raigoso, Arturo Arias, Natalia Arango, Daniel Restrepo, Manuel Augusto Cardona, Estephanía Castaño, Déiner Sergio Hurtado, Melida Hernández, Daniel Hernández, presbítero Mauricio Tabares, presbítero Jairo Ospina, Youtuber Viktor Stingray, Yesenia Agüillon, Lizeth Morales, Janns Rober Varón, Mauricio Gómez, Julián de la Torre, Juan Alzate Jaramillo, Magnolia Hernández, María Teresa Mendoza y Jenny Milena Yusti Delgado, organizadora de El Turpial Cafetero. Un agradecimiento muy especial a LA CRÓNICA por este espacio.


Lorena Zapata López
LA CRÓNICA


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