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En profundidad / SEP 22 2019 / hace 4 semanas

Humboldt: explorador, científico y crítico del colonialismo

Montañas, glaciares, ríos y corrientes marinas, llevan su nombre. Asimismo, calles, ciudades y colegios de varios países. 

Humboldt: explorador, científico y crítico del colonialismo

Tenemos muchos reflejos de la falta de compromiso ambiental. No solo la naturaleza es destruida sino, también, grupos humanos. El homenaje a Humboldt debe hacer hincapié en que fue el iniciador de la ecología.

El 14 de septiembre de 1769 nació en Berlín, el insigne alemán que divulgó en Europa la riqueza natural y minera de Latinoamérica. Se trata de Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander Freiherr Von Humboldt, más conocido como Alejandro de Humboldt, quien después de una formación en diversas áreas del conocimiento, se decantó como naturalista, geógrafo, explorador y, también, en la minería. El 6 de mayo de 1859 murió en su ciudad natal. Al cumplirse 250 años de su natalicio, muchos países le rinden homenaje, por lo que la revista científica Science le dedicó un artículo en este mes. 

La relación de Humboldt con nuestro continente es tan importante que algunos estudiosos lo catalogan como un segundo Cristóbal Colón, porque con él América volvió a descubrirse. Ese hecho lo indica el “fenómeno de masas” que se reflejó cuando el explorador regresó a Europa después de cinco años de su periplo por el nuevo mundo. Llegó a París en 1804 y allí fue aclamado por 10 mil personas, número muy alto, si se tiene en cuanta que por esa fecha la capital de Francia tenía unos 500 mil habitantes. Hay que resaltar que en medio de esa multitud estaba Simón Bolívar. 

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Su formación inicial en filosofía, sociología, medicina y letras, le permitieron tener una visión holística de la indagación que hizo por estas tierras. Luego se graduó en minería y realizó exploraciones geológicas en Prusia y al ser hijo de la Ilustración, con todo ese bagaje cultural, le facilitó convertirse en un importante naturalista, geógrafo e historiador, además le facilitó documentar su expedición en excelentes libros. 

No viajó a América solo, con él vino el naturalista francés Aimé Jacques Alexandre Bonpland (1773-1858). Viajaron a pie desde Marsella a Barcelona y en 1799, ya en España, Carlos IV permitió que llegasen sin problemas a las colonias. Desde ese año y hasta 1804 estuvieron en Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, México y Cuba. Como lo expresó German Arciniegas en su texto: “Las misiones científicas”, en ese viaje “recolectaron un herbario de 60 mil plantas. Hicieron toda suerte de observaciones geográficas. Tomaron muestras minerales”. 

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Agregó: “Pero, sobre todo, entraron en contacto con una muchedumbre de sabios criollos, de hombres de estudio que harto necesitaban de la presencia de unos sabios semejantes. Nunca antes se conoció en la colonia estímulo comparable a este”. Obviamente que entre ellos estaban Francisco José de Caldas y José Celestino Mutis. 


Bonpland fue detenido por un dictador 

El contacto inicial con el trópico lo animó a internarse por el Orinoco y luego de su paso por Venezuela, siguió a la Nueva Granda, continuando al Ecuador y terminando en Perú. Para él fue un viaje muy interesante que le sirvió de inspiración para escribir su primer documento: “Viajes a las regiones equinocciales del Nuevo Continente”. Se publicó en París en cinco volúmenes. Luego fue a México, donde permaneció un año, dando como fruto otro libro sobre esa nación: “El ensayo político sobre la Nueva España”, también publicada en francés, y como señaló Arciniegas: “Aún puede citarse como una de las más compresivas y documentadas que se hayan escrita sobre México”. 

Su compañero de viaje, Bonpland, se fue a Buenos Aires y equivocadamente se internó en el Paraguay, donde quedó retenido por el dictador Francia —José Gaspar Rodríguez de Francia Velasco— ni las gestiones de personas influyentes lograron que lo dejaran en libertad. Finalmente murió el 10 de mayo de 1858, en Santa Ana, actualmente un pueblo de Argentina. 

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Un aspecto importante de la expedición de Humboldt, fue el no estar condicionado por patrocinadores. Parte de su herencia la invirtió en el viaje, dándole independencia económica y permitiéndole absoluta libertad sobre la ruta que siguió, los planes que formuló y sus objetivos. Exploró zonas donde todavía no había huella humana y utilizó instrumentos avanzados de medición que había en Europa, lo que le permitió tomar datos nuevos sobre el del nuevo mundo. 

No solo exploró, observó y midió la naturaleza, sino que además fue un gran divulgador de la ciencia. Así lo dio a conocer Sandra Rebok, en su artículo: “La expedición americana de Alexander Von Humboldt y su contribución a la ciencia del siglo XIX”, que —según ella— es otra aportación significativa de Humboldt. Fue igualmente el precursor en la popularización de las ciencias, ya en la primera mitad del siglo XIX.

Anotó así mismo: “En el fenómeno de la popularización se distinguen tres etapas (Daum, 1998: 269): la publicación de Tableaux de la nature, por primera vez en 1808 —con su primera edición castellana en 1876—, las famosas conferencias sobre su idea del cosmos que impartió en Berlín durante el invierno 1827-1828, y, finalmente, la publicación de su Opus magnum, el Cosmos, editado en su versión original en alemán entre 1845 y 1862, cuya traducción al español vio la luz a partir de 1851”. 

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Seguidor de Emmanuel Kant

Humboldt recibió la influencia del filósofo Emmanuel Kant, lo que se reflejó en sus ensayos: “Geografía Física” e “Historia general de la naturaleza del firmamento”. No contento con toda la formación señalada, estudió el pasado colonial lo que se refleja en los textos: “Sitios de las Cordilleras y monumentos de los pueblos indígenas -1878- ”. 

Con su obsesión por medir todo lo que estudió acerca de la naturaleza, dejó impresa una característica de su ciencia determinada por la medición y la sensibilidad subjetiva, contribuyendo al giro que se dio al pasar de la Ilustración al Romanticismo, como lo enseña Miguel Ángel Puig-Samper, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España, en su artículo: “La medida de América: de la observación métrica ilustrada española al empirismo razonado humboldtiano”.

Mencionar a Humboldt, obliga tener en cuenta a Francisco José de Caldas (1768- 1816). Ellos se encontraron en Ecuador, en la ciudad de Ibarra en 1801, después de su paso por Santa Fe de Bogotá y visitar a José Celestino Mutis, lo que permitió que el español y el alemán dialogasen sobre botánica. Aunque la formación de Caldas era muy buena, no se puede comparar con la del sabio berlines, por eso el científico payanés solicita a Humboldt que le permita incorporarse a su exploración, petición que le fue negada. ¿Cuáles fueron sus razones y por qué más bien invita a Carlos Montúfar? es un asunto no muy esclarecido. 

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Hizo intercambio epistolar con Bolívar

Además de preocuparse por el futuro del nuevo mundo, también se interesó por su descubrimiento. Prueba de ello lo reseñó igualmente Arciniegas, al hacer alusión de otro texto del explorador: “Examen crítico de la historia y la geografía del Nuevo Continente” (París 1814 – 1834). Allí hace una revisión a fondo del problema de Colón y de Vespucio, así como la clave para resolver un viejo debate histórico, anunciando el documento fundamental que sirve para desvirtuar la leyenda negra esparcida contra Vespucio desde tiempos de fray Bartolomé de las Casas: el librito de los canónigos de Saint-Dié, en donde se ve cómo fueron ellos los del invento del nombre “América”. 

Retomando las relaciones de Bolívar con Humboldt, hay que decir que, al inicio de la República en 1819, el sabio alemán le envía una misiva, que como nos recuerda Arciniegas, en ella hace alusión de haber estado juntos en París y Roma en compañía de Gay-Lussac, químico y físico francés, conocido por su contribución a las leyes de los gases, y que ascendieron juntos al volcán Vesubio, ubicado cerca a Nápoles, Italia. Bolívar le contestó expresándole que el nombre del sabio alemán estaba grabado en el corazón de los americanos. 

Con este breve homenaje hay que terminar afirmando, que fue considerado como uno de los grandes exploradores y científicos del siglo XIX y que fue quien abrió el camino para la llegada de Charles Darwin (1809 – 1882) a América. Humboldt también tiene la ‘patente’ de la creación de la ecología. Con razón su nombre lo llevan muchos puntos geográficos: montañas, glaciares, ríos, corrientes marinas. Asimismo, calles, ciudades, colegios de varios países. 


Por Diego Arias Serna
Profesor-investigador universidad del Quindío
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