Miércoles, 18 Sep,2019
Región / NOV 26 2018 / hace 9 meses

Industrias culturales: debate entre el valor simbólico y monetario

Autor : Lily Dayana Restrepo

El Quindío avanza con pasos tímidos hacia el nuevo modelo económico que plantea el gobierno nacional. 

Industrias culturales: debate entre el valor simbólico y monetario

La música, el teatro y la danza son las áreas culturales que más gestión empresarial han mostrado en el Quindío.

Para la Unesco, las industrias culturales y creativas son “aquellos sectores de actividad organizada que tienen como objeto principal la producción o la reproducción, promoción, difusión y/o la comercialización de bienes, servicios y actividades de contenido cultural, artístico o patrimonial”. Un modelo económico que plantea la transformación de las ideas en un producto tangible y comercial

Las industrias que se derivan de dicho tipo de economía sugieren a los artistas un panorama en el que algunos incursionan tímidamente y otros temen llegar por varios factores, uno de ellos la conversión de lo simbólico e invaluable, a algo, que con un precio podría perder el sentido histórico y de acervo cultural.
 

Conversión al dinero

“La economía naranja propone al artista poder vivir de su ingenio, el cual hasta el momento ha sido excluido de los beneficios económicos del desarrollo. Sin embargo, el gran riesgo está en la mercantilización, reducir todo a la importancia que tiene el dinero. Y las artes y la cultura han sido la riqueza de los pueblos, lo que nos da sentido de pertenencia e identidad con el territorio”, subrayó Ana Lucelly Velásquez, jefe de patrimonio y artes de la gobernación del Quindío. 

Explicó que dentro de todo este campo hay tanto defensores como contradictores.
 

“Como bien, la economía habla de productos, es necesario tener en cuenta que la cultura produce intangibles, que habría que considerar una mercancía, que en este caso, sería la idea”. 


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Aclaró que lo que se ve es que la economía naranja está moviendo grandes sumas de dinero en el mundo, pero también se está concentrando en algunos productores y dueños de empresas internacionales, como canales de televisión, a través de los cuales se están vendiendo series de narcos, que a final de cuentas no sabemos si son la riqueza de los pueblos. 

“Quienes más temor tenemos somos los que trabajamos con el patrimonio cultural. Porque está bien que yo sea una artista y haga un montaje y lo venda, pero cuando se trata del patrimonio cultural, que valoramos por el sentido que le da a nuestra vida, eso se vuelve peligroso y es lo que le está pasando al Paisaje Cultural Cafetero, PCC”, señaló Velázquez.

Agregó que el turismo, como uno de los renglones de la economía naranja, se fortalece, pero se va volviendo un cascarón vacío, “empezamos a ver una ‘disneyficación’ de lo que es nuestro patrimonio cultural, donde los que son verdaderos protagonistas del PCC están invisibilizados, como los recolectores y pequeños caficultores, las casas de bahareque, que se están cayendo en los municipios. Estamos valorando la apariencia, pero no la técnica y todo lo que hay detrás”.
 

Social vs comercial 

Continuando con el debate sobre el verdadero valor que tiene un producto al volverse comercial, Néstor Vargas, realizador quindiano, indicó que su experiencia ha sido un poco diferente, ya que el tipo de productos audiovisuales que ha realizado, han sido más del corte social, sin tener miras en la industria del entretenimiento

Por ello, el financiamiento de dichas producciones siempre se ha encontrado en la parte gubernamental. “Mi experiencia con la economía naranja no ha sido muy fuerte por el tipo de cine que manejo”, expresó.

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Sin embargo, destacó que analizando las dinámicas externas, nota que los realizadores actualmente le están dando más importancia a la monetización de su trabajo, especialmente en las redes sociales, como un medio para comercializar. 

“Veo el panorama muy prometedor, porque actualmente los muchachos se especializan y tecnifican en el área audiovisual, algo que es muy bueno para el sector”, comentó.

Aseveró que “ahora bien, la actitud de los artistas, sobre este tipo de economía, tiene que ser de tipo mental, darle apertura, porque nos hemos esforzado por ser buenos artistas y no buenos empresarios. Y pienso que ha sido un error porque si se quiere crecer y generar empleo, hay que estar de la mano con la economía y finalmente sacar esa idea de que aquella obra que se monetiza pierde su valor simbólico, no, de ninguna manera, el arte vale y la cultura también”.
 

Pensamiento de los artistas

Precisamente sobre la percepción de los artistas y la nueva visión que debe tener, Isabel Cristina Alzate Botero, licenciada en tecnología educativa, vigía del patrimonio nacional y gestora cultural, sostuvo que hay brechas que se identifican en el sector artístico en general, en su mayoría, las personas que están participando allí requieren de una base académica argumentativa, por lo cual se fomenta la formación de artistas. 

Los artistas deben adquirir conocimientos empresariales y fortalecer el trabajo en equipo. Saber articular todas las competencias para que no nos hagan daño y finalmente que se dinamice toda la cadena productiva. “Las cosas sí se pueden desarrollar cuando hay voluntad, proyectos, capital humano y financiero. Algo muy importante es que nos la creamos, las barreras mentales hacen muchos obstáculos, pero el Quindío tiene bastante talento”.
 


La danza, un arte con proyección internacional. 
 

Panorama positivo

Desde la Cámara de Comercio de Armenia y del Quindío, Ccaq, informaron respecto al tema, que más que hablar de industrias culturales, se debe apropiar el concepto de economía naranja, ya que este contiene un universo de sectores y oportunidades empresariales, en el cual el departamento tiene ventajas comparativas y competitivas frente a otras regiones del país y del mundo y además se pueden presentar oportunidades de crecimiento de otros sectores que hacen parte de este universo.

Con base en lo anterior, el departamento tiene un importante panorama para apalancar el desarrollo económico a partir del conocimiento, de la ‘innovación’ y la cultura, ya que hay unos sectores que han desarrollado un alto grado de crecimiento en la región, como el turismo, la gastronomía, el Software de contenidos, la industria del entretenimiento, el diseño audiovisual, las artes gráficas, el teatro, la danza y el patrimonio cultural a partir del Paisaje Cultural Cafetero. “En algunos de los anteriores sectores, ya somos referentes a nivel nacional y en los otros, el crecimiento y posicionamiento ha sido continuo”, destacaron.

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Pero de la misma manera, las actividades culturales, los eventos, congresos, ferias y actividades lúdicas, en los últimos años se han venido desarrollando y en el último tiempo, con la creación del buró de convenciones, se ha logrado potencializar y atraer estas actividades, tanto de orden nacional como internacional.

Por lo tanto, el panorama de la economía naranja puede aportar alternativas para apalancar el desarrollo económico, la generación de conocimiento, las oportunidades de empleo en el Quindío, pero con el gran compromiso, que de que las instituciones públicas y privadas, la academia, los gremios y la comunidad en general se articulen e integren, trabajando y pensado en el territorio.
 

Explicaron que esta economía está basada en el conocimiento, la innovación y el desarrollo de sectores especializados y en una gran medida, fundamentada en el sector terciario, que es el de servicios, en el cual el departamento se ha venido fortaleciendo y se debe continuar potencializando.


Lo anterior porque se tienen grandes oportunidades de crecimiento, de creación de nuevas empresas y de atracción de inversión fundamentadas en este sector de la economía. En la cámara de comercio se está trabajando desde varios frentes con respecto al tema, “estamos determinando las empresas y/o sectores que podrían hacer parte de la economía naranja, para después lograr identificar cuáles podrían tener oportunidad e interés de desarrollo y crecimiento”, destacaron.

Explicaron que con dicha identificación se estructurarán estrategias y herramientas para acompañar a los empresarios interesados y lograr la inserción e impulso de ellos en la economía naranja. Teniendo claro que de la misma manera debemos esperar cuál va a ser realmente la política, los programas, las estrategias y los recursos que el gobierno nacional destinará en el plan de desarrollo nacional que en la actualidad se está construyendo por la presidencia de la República.
 

Proyectos en el Quindío

Respecto al talento local y los trabajos adelantados en el departamento, el secretario de Cultura del Quindío, James González Mata, explicó que desde hace varios años la gobernación saca una convocatoria que se llama emprendimiento, para que las industrias culturales participen. “En el Quindío sí hay pero son muy pocas las que tienen proyectos culturales que sean sostenibles”, expuso.

Añadió que en la región, la mayoría de las empresas presentan proyectos al ministerio de Cultura, a la gobernación y a la alcaldía, “proyectos por algunos meses, por lo que son pocas las instituciones que generan empleos y que duran mucho. Así que estamos muy escasos de industrias culturales. Sí las hay, pero no de gran impacto”.

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Dijo que cree que hace falta que las empresas dejen de depender del Estado. “Falta tener visión a nivel nacional e internacional, reconocer su trabajo. Gestión y articulación con empresas”. De igual forma, comentó que el presupuesto ojalá fuera mayor desde el gobierno central. Adicional a esto, dijo que otra brecha para alcanzar el objetivo es la falta de capacitación y conocimiento en la materia, que aunque se han promovido, muchos artistas no cuentan con la preparación necesaria para completar los procesos. Describió que proyectos e instituciones como La Loca Compañía, Teatro Azul, Fundanza, Versión Libre Teatro, Teatro Escondido, Danzar, La Magia de Danzar y Corpodanza son ejemplos de que sí es posible tener proyección empresarial. 

Destacó que la música, el teatro y la danza, llevan la ventaja en el tema de industrias culturales en el Quindío.

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Desde la cámara de comercio infirieron al respecto que se han recibido ideas y propuestas sobre el tema, las cuales se están analizando y repensando. Asimismo, hay empresarios de algunos sectores, gestores culturales y administraciones municipales que están diseñando propuestas sobre este tema. De la misma manera, con su equipo de trabajo, la Ccaq está diseñando y formulando iniciativas y proyectos de gran envergadura, con base en los sectores que hacen parte de la economía naranja.


El teatro impulsa la economía desde sus proyectos.
 

Empleos

En 2017, el sector generó 247.849 empleos, cifra que supera en un 23% a los generados en el mismo periodo por el sector de explotación en el campo minero-energético, que generó 191.157 empleos en 2017. “En 2022, Colombia tendrá un sector creativo innovador, diversificado, fuerte en sus capacidades y sostenible”, aseveró Mincultura.
 

Economía naranja

Sobre el concepto, Isabel Cristina Alzate Botero señaló que la economía naranja es una frase derivada del tema de industrias culturales y creativas, que se originaron de un proceso de desarrollo económico emergido en 1940. En 1994 nació un proyecto que se llama el Creative Nation, un programa australiano en conjunto con tres países, uno de ellos Colombia y trabaja en torno al desarrollo de las industrias culturales y creativas en el mundo.

En 2010, desde el Banco Interamericano de Desarrollo, BID, se empezaron a manejar unos datos analizados por la Unesco y entregados por el Dane, los cuales reflejaron que las industrias culturales y creativas contribuyen al desarrollo económico de las regiones con una analogía monetaria del agua, la luz y el gas juntos. Esto sucede, porque a partir de una idea se dinamiza la cadena de valor en una región hasta el punto de llegar a convertirse en un producto o un servicio. El término, luego de este análisis se convirtió en economía naranja: economía porque genera recursos y naranja porque es un color que hace alusión a la creatividad.


Lily Dayana Restrepo
LA CRÓNICA


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