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La corrupción: El monstruo de mil cabezas que devora a Colombia

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La corrupción: El monstruo de mil cabezas que devora a Colombia

No se puede estrechar la mano para recibir dinero corrupto, porque afecta la comunidad e impide que servicios sociales como educación y salud no se presten adecuadamente.

Los cleptócratas son los gobernantes que despojan los recursos de un país, La sanción social a quienes roban el erario público, puede tener un efecto mayor que castigos, que son más una burla, como  la casa por cárcel y penas reducidas.

“El secretario general de la ONU, António Guterres, señaló el 5 de diciembre que la corrupción cuesta al menos 2,6 billones de dólares —5% del PIB global—. La evasión fiscal, el lavado de dinero y otros flujos ilícitos desvían recursos muy necesarios para el desarrollo sostenible y, de acuerdo con el Banco Mundial, los negocios y los individuos pagan más de un billón de dólares en sobornos al año, dijo el jefe de la ONU en un mensaje con motivo del Día Internacional contra la Corrupción conmemorado cada año el 9 de diciembre. 

“La corrupción roba a las sociedades escuelas, hospitales y otros servicios vitales, aleja la inversión extranjera y priva a las naciones de sus recursos naturales”, socava el Estado de derecho y es cómplice en delitos como el tráfico ilícito de personas, drogas y armas”. “La corrupción engendra más corrupción y alienta una cultura corrosiva de impunidad”, dijo Guterres.

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Varios pensadores señalan la corrupción 

Los pensadores, no solo en el pasado, han puesto su mira en la corrupción, actualmente, cuando el latrocinio del erario público, en Colombia y el mundo, se ha convertido en un monstruo de mil cabezas que afecta la educación, salud, justicia, democracia y en general la prosperidad de la población. Por esto abundan los artículos en los medios, y por supuesto los libros. 

Destacan algunos textos como El clan de los doce apóstoles de la periodista y escritora Olga Behar, editada desde 2011, señala la conexión de mafias, política y justicia. Corrupción de José María Tortosa, es un libro publicado por Icaria editorial en 2013. Aunque su autor es español, y como él mismo lo dice, le preocupa la realidad española, considera que para entender la corrupción de un país hay que intentar comprender el funcionamiento del sistema mundial del que forma parte, y ese es su propósito.


Latinoamérica en la red del mal

El gran libro de la corrupción en Colombia escrito por Luis Jorge Garay Salamanca y Eduardo Salcedo-Albarán expresa que la red de corrupción en Latinoamérica fue avanzando hacia un tipo de sistema cleptocrático corporativo materializado a través de un esquema de corrupción entre la política y la economía corporativa. Es pertinente decir que el diccionario Oxford define a los “cleptócratas” como los gobernantes que usan su poder para robar los recursos de un país

En el capítulo I, los autores explican la génesis de la ilegalidad, desde la captura del Estado por la corrupción, la cooptación y el fenómeno de la macro-corrupción. Expresan: “La ilegalidad como práctica social está íntimamente relacionada con un determinado des-ordenamieto político, económico, social y cultural en la propia sociedad, resultado de una estructura nocivamente concentrada del poder económico, político y social y consecuente con la reproducción de comportamientos no democráticos y ‘oportunistas’ en procesos políticos y económicos”.

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Agrega: “Este des-ordenamiento sucede principalmente ante una precaria legitimidad de la política para transmitir pertenencia ideológica sobre el modelo de sociedad deseable, y por una insuficiente representatividad democrática del Estado para velar por la preeminencia de lo público sobre intereses individuales de grupos poderosos”.  Parte de las raíces de la ilegalidad es explicada por los autores por la instauración del rentismo como modelo de vínculos sociales. 

Así lo expresan: “Rentismo que va más allá de la aceptación tradicional sobre la “búsqueda de rentas”, consistente en la reproducción de prácticas sociales impuestas de facto por grupos poderosos en usufructo de su posición privilegiada en la estructura política y económica para la satisfacción egoísta y excluyente de sus intereses, a costa de los del resto de la población y sin una retribución a la sociedad que guarde proporción a los beneficios capturados para provecho propio”.


El libre mercado no es posible con grupos poderosos

La conexión entre rentismo y mercado lo señalan los autores, resaltando la imposibilidad del libre mercado cuando en la sociedad hay grupos poderosos que controlan el flujo de los negocios. “(…), cuando el mercado es regulado no por la eficiencia sino por métodos ilegales y opacos para favorecer indebidamente intereses egoístas de grupos poderosos, no se consolida las bases de un régimen de mercado competitivo”.  

Garay y Salcedo-Albarán, a lo largo del libro escriben sobre las redes ilícitas y los criminales, así como la captura de reconfiguración cooptada del Estado desde lo local a lo nacional, la influencia del narcoparamilitarismo en la administración de municipios, departamentos, asimismo la macrocriminalidad, captura y cooptación del Estado. Es un libro para ser estudiado, pues refleja los alcances de la corrupción. 

Olga Behar, con destreza, describe cómo fue tomando fuerza el paramilitarismo y la conexión con sectores del Estado, desde alcaldías, jueces, fiscales, así como empresarios, comerciantes, miembros del Ejército y la Policía. El clan de los doce apóstoles, a quien perteneció Santiago, hermano del expresidente Álvaro Uribe, sabían que contaban con el apoyo de amigos en la Fiscalía y magistrados que no dejarían prosperar cualquier investigación.

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Asimismo, Tortosa, pone su dedo en la llaga en otro elemento de la corrupción: Las campañas electorales. Señala que éstas se han hecho muy caras por la irrupción de la televisión y demás elementos del marketing político

En Colombia es bien conocido que varias alcaldías, gobernaciones, “Padres de la Patria”, han llegado a esas instancias del poder con el apoyo económico de mafias, narcotráfico o empresarios de la construcción que prestan servicio al Estado, y hacen de las campañas políticas un jugoso negocio. 

Un caso, manifiesto de la conexión de la justicia y los emporios económicos lo refleja el caso del fiscal general de la nación y el grupo Aval, cuyo principal accionista es Luis Carlos Sarmiento. No puede ser que Néstor Humberto Martínez, después de ser abogado de ese emporio empresarial sea nombrado fiscal general, sabiéndose que desde esa posición en algún momento tenía que investigar a su antiguo empleador. Ese solo hecho es suficiente para que él como hombre honesto que dice que es, no hubiese aceptado ni siquiera su postulación ante tan alto cargo. Bueno, que vamos a hacer, Dios los hace y ellos hacen contubernios.


¿Hay cerebros corruptos?

La neurociencia apenas se está iniciando en los estudios que indiquen conexiones entre el comportamiento del cerebro y los actos corruptos. Los resultados de las investigaciones pueden generar polémicas. El estudio del University College de Londres publicado en Nature Neuroscience en el año 2016 encuentra que el cerebro humano es capaz de aceptar y adaptarse a la deshonestidad. Los científicos estudiaron que el corrupto empieza cometiendo delitos de baja magnitud y los van aumentando. Esos pasos crecientes del acto delictivo lo asociaron con el miedo.

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El estudio indicó que ese temor inicial del corrupto va desapareciendo poco a poco con sus actos deshonestos, perdiendo al final la vergüenza. Previamente, otras investigaciones asociaron la respuesta de la amígdala cerebral con los estímulos negativos, en particular, se demostró que estudiantes que tomaban un medicamento inhibidor de la función de esta parte del cerebro, eran más propensos a copiar que quienes no estaban medicados, lo cual indujo a los investigadores a pensar  que la actividad de la amígdala cerebral estaba asociada con la deshonestidad. 

En otra investigación se midió la conductancia de la piel, que está vinculada con la variación emocional cuando se ofrece un soborno, y el comportamiento de la persona cuando es observado. Uno de los resultados del experimento señaló que tanto el sobornado como el corrupto limitaban su proceder deshonesto si sabían que eran observados. En 2014, la revista científica Frontiers in Behavioral Neuroscience publicó esta indagación. 

La primera ha suscitado polémica por dos factores: la población objeto de estudio no es muy amplia, menos de 100 personas, y porque la investigación puede ser usada para justificar el acto corrupto al relacionarlo con partes del cerebro, lo cual podría justificar ese proceder. 


Diego Arias Serna
Profesor-investigador universidad del Quindío

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