Inicio / Al descubierto / JUN 15 2020 / 1 mes antes

La empresaria que reabrió su negocio mientras otros cerraban

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Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

La empresaria que reabrió su negocio mientras otros cerraban

Carolina Aristizábal Sánchez siempre ha sido comerciante.

Se trata de una compañía de belleza femenina en el norte de Armenia que vio oportunidades cuando muchos hablaban de crisis. 

“Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; más a ti no llegará”. Ese versículo 7 del salmo 91 de la Biblia cae de anillo al dedo para describir lo que hizo, en plena pandemia, una empresaria de la capital quindiana. 

Cuando apenas medio gateaba el comercio que sobrevivió al coronavirus y muchos negocios habían cerrado sus puertas para siempre, en una casona de 2 pisos en el norte de Armenia resurgió con sus servicios de estética femenina una empresa que abrió al público el pasado 1 de junio.  

Tomar la decisión de abrir un espacio físico en esta época, para muchos en el mundo empresarial es un suicidio comercial, pero Carolina Aristizábal Sánchez, la gestora y dueña de esta iniciativa, piensa lo contrario. 

“Hay personas a las que la crisis las golpea muy duro, las frena y les da miedo, pero pienso que es una oportunidad para buscar otras alternativas. Nosotros hemos trabajado mucho con nuestros productos en las redes sociales y en ofrecer servicios de belleza y peluquería de una forma diferente, en innovar, en tener por ejemplo diagnósticos de cabello para contarle a la gente cómo puede cuidarlo en la casa. Hemos tratado de estar siempre actualizados, de buscar buenos productos y analizar qué no tiene el mercado para poderlo ofrecer y volverlo un potencial para hacer crecer nuestro negocio”, reveló la empresaria de 40 años de edad. 

Su empresa es producto de fusionar 2 locales que, antes de la pandemia, prestaban los mencionados servicios de manera aislada. Lo que hizo allí Carolina, después de estar frenada en sus labores presenciales por más de 2 meses, fue juntar en un solo sitio todo lo que venía haciendo con sus 10 empleados y de esta manera redujo gastos en arriendos, en servicios públicos y en muchas otras cosas. 

A ella no le dio miedo reabrir su empresa en medio de esta contingencia porque parte de sus clientes eran los que frecuentaban sus antiguos locales. Además, durante la pandemia siempre estuvo activa en Instagram ofreciendo sus productos a domicilio y dando                                                                                              

consejos de belleza a sus seguidores 

Según ella, eso la llevó a posicionarse como marca y a generar recordación. De 6.000 seguidores que tenía antes de la epidemia pasó a 8.362 en esa red social. Para enganchar clientes durante la cuarentena ofreció por las redes sociales un bono de sus servicios en $200.000, que podría costar en tiempos normales hasta $350.000 y, según ella, tuvo una venta ‘pandémica’. “La verdad nos fue muy bien porque hemos tratado de combinar tecnología, conocimiento y buen servicio”.

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¿Quién dijo miedo? 

Mientras muchos optan por el individualismo a la hora de crear empresa, Carolina siempre ha confiado en el trabajo mancomunado porque le ha dado buenos resultados, según ella, gracias a su gran olfato. 

“Generamos alianzas estratégicas, que en el sector belleza es muy difícil encontrarlas por la competencia. Soy especialista en alisados, pero hay muchas niñas que son crespas y les gustaría cuidar sus crespos, como no soy experta en eso, entonces me alié con otras 2 empresas que sí lo son. Lo que queremos es que las clientas sientan que en un solo lugar podemos atender todas sus necesidades”, explicó. 

Además, ella ha salido de la burbuja local y ha visitado ferias en otras ciudades y países para estar siempre a la vanguardia, actualizada de todo lo nuevo en el mundo de la belleza femenina para ofrecerlo a sus clientes. “El próximo paso que vamos a dar es sacar nuestra marca propia”. 

A Carolina no le dio miedo reabrir su negocio a pesar de que las autoridades de salud solo le permitían tener el 35 % del aforo de sus clientes. Pese a la crisis, dice que ha aprendido a no pensar con el bolsillo de ella y es consciente de que muchos gremios como el de la salud, los vigilantes, los periodistas, los supermercados y otros no han parado de trabajar durante esta pandemia y a esos les ha apuntado con sus estrategias de mercadeo durante lo corrido de junio, que es el tiempo que lleva funcionando. 

Tiene claro que por muy mal que esté la humanidad, las mujeres que cuidan su apariencia física más que los hombres, no van dejar de gastar en mejorar su presentación personal para lucir mejor. 

Ve a color donde otros ven a blanco y negro 

Aunque la cercanía que solía tener con sus clientes ahora está restringida por los protocolos de distanciamiento social que ha traído la pandemia, se atrevió a reabrir sus puertas por este tiempo y decidió no aplazar esa decisión porque de ella dependen 10 personas que tienen familias y muchas necesidades que no dan espera. 

Carolina Aristizábal Sánchez siempre ha sido de esas que vende hasta una piedra en un desierto, pero en el mundo de la belleza apenas lleva 3 años. Llegó a él después de analizar lo que, a su juicio, otros del gremio tenían por mejorar y ella lo aplicó a su negocio con tanta fortaleza que hoy, en plena pandemia, ha demostrado que no existe tormenta, por fuerte que sea, que pare sus sueños y que donde otros ven un punto negro ella observa un enorme horizonte despejado para avanzar.

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