Viernes, 21 Feb,2020
Salud / ENE 14 2020 / hace 1 mes

La incontinencia no debe ser vista como un tema normal que llega con la edad

Autor : Lorena Zapata López

La incontinencia no debe ser vista como un tema normal que llega con la edad

La condición se puede presentar en todas las edades.

Los tratamientos, en su mayoría, son cubiertos por el sistema de seguridad social.

La incontinencia urinaria es cualquier pérdida o escape involuntario de orina. Supone un problema higiénico, social y psíquico, puesto que influye en la actividad cotidiana del paciente y reduce su calidad de vida. Se produce cuando la presión dentro de la vejiga es superior a la presión en la uretra. Sobre este tema habló para LA CRÓNICA, El médico urólogo, Maurico Plata, actual jefe del departamento de urología de la fundación Santa Fe de Bogotá y de la facultad de medicina de la universidad de Los Andes.

Este síndrome clínico afecta a todos los grupos etáreos, desde la población pediátrica hasta la geriátrica, y a hombres o mujeres en mayor o menor grado. “El tipo de incontinencia es diferente en cada uno, es probable que en los niños se encuentre más incontinencia de urgencia, un fenómeno conocido como enuresis, que es la micción involuntaria en la noche, que ocurre con mucha frecuencia por maduración de su tracto urinario, en la que influyen factores hereditarios, ansiedad, alteraciones psicológicas, inmadurez cerebral, profundidad del sueño, patología funcional y orgánica”.

Aclaró que es muy frecuente que en la mujer después de un parto se dé escape de orina por los esfuerzos y que en los hombres jóvenes es muy poco frecuente. “Sin embargo, en las personas mayores empieza a aparecer incontinencia de urgencia. Este trastorno varía mucho dependiendo de la edad”.


Tipos de incontinencia

Incontinencia urinaria de esfuerzo.
La pérdida de orina se produce al realizar cualquier movimiento o actividad física como reír, toser, estornudar, realizar deporte, cargar objetos pesados o simplemente ponerse en pie, los escapes van desde unas gotas hasta un chorro. El origen de esta incontinencia se encuentra en la uretra. El esfuerzo físico, aunque sea leve, provoca un aumento de la presión en el abdomen y en la vejiga, pero no se transmite a la uretra, lo que desencadena la incontinencia.

Incontinencia urinaria de urgencia.
Consiste en la pérdida involuntaria de orina asociada a una necesidad imperiosa y repentina de ir al baño, que la persona no puede posponer. Por lo tanto, existe una conciencia previa. El origen de esta incontinencia se encuentra en el detrusor.

Incontinencia mixta.
Aplica para las personas que tienen incontinencia de esfuerzo y de urgencia. La pérdida de orina se produce por un hiperactividad del músculo detrusor y un trastorno en los mecanismos esfinterianos.

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No es normal padecer incontinencia

La estigmatización es un tema importante. “Muchas veces asumimos algo normal porque es usual que le ocurra a la gente, y se le transmite a las generaciones futuras como si hiciera parte de lo cotidiano. La gente cree que no existen opciones de tratamiento efectivas y que solo un bisturí soluciona el problema. La buena noticia es que en Colombia la gran mayoría de tratamientos de incontinencia están cubiertos por la seguridad social, lo cual es un gran plus para los pacientes que deben entender que no es una condición normal a ninguna edad”.


¿En qué momento recurrir al médico especialista?

Según el experto, saber cuándo consultar es fácil porque es el mismo síntoma el que provoca la consulta. “No hay que tener antecedentes de otra cosa, sino la misma aparición de la incontinencia es la alarma. Hay que ver qué cambia la evacuación del tracto urinario. Una persona que va 6 veces al baño en el día normalmente, y de repente empezó a ir 15 veces o a sentir afán, o empezó una actividad deportiva y de repente, cuando lo hace, se le sale la orina”.


Factores de riesgo

Dependen de la edad y el género. Lo más frecuente es que las mujeres hacen incontinencia urinaria de esfuerzo asociada a los cambios hormonales y al contenido de colágeno de los tejidos. Eso va íntimamente ligado también al número y la vía de los partos. “Sabemos por estudios clínicos que las mujeres que no han tenido hijos tienen menor riesgo de padecer incontinencia y prolapso de órganos pélvicos -vejigas caídas-. Asimismo, las mujeres que tuvieron partos por cesárea tienen menor riesgo que las de vía vaginal. Las conductas aprendidas, como aguantar las ganas de orinar, son otro factor de riesgo”.


Las principales causas

  • Problemas o daños neurológicos.
  • Alteración del esfínter externo y de los músculos del suelo pélvico.
  • Fallo del esfínter interno ante una relajación inapropiada o lesión orgánica.
  • Cambios fisiológicos.

Prevención

Existen algunas medidas que pueden ayudar a retrasar la aparición de la incontinencia de orina, así como a prevenirla.

  • Seguir una dieta equilibrada.
  • Evitar el sobrepeso y la obesidad, de esta forma se reducirá la presión intraabdominal.
  • Reducir el consumo de bebidas como el café, los refrescos y bebidas carbonatadas, el alcohol y los cítricos, entre otros.
  • Evitar las comidas picantes.
  • Aumentar el consumo de fibra para evitar el estreñimiento.
  • Reducir el consumo de productos y medicamentos diuréticos, así tendrá menos ganas de orinar.
  • Evitar beber entre cuatro y dos horas antes de irse a dormir.
  • No empujar al orinar.
  • No ingerir bebidas antes de realizar ejercicio físico.
  • En mujeres embarazadas, evaluación preparto y rehabilitación postparto. Educación y esquema de sicoprofilaxis.


Tratamientos

Para combatir este problema se pueden administrar fármacos, aplicar cirugía o medios paliativos que les permitan continuar con sus actividades cotidianas y mejorar su calidad de vida. Se trata diferente si es una incontinencia de esfuerzo o de urgencia.

Para la incontinencia de urgencia existe un tratamiento inicial basado en terapias comportamentales, mejorar el hábito para orinar, en estimulación de piso pélvico orientado por una rehabilitadora. “Si eso no funciona, se pasa a una segunda línea de terapia que consiste en medicamentos para evitar que la vejiga se contraiga mal. Si los fármacos fallan -a 1 de cada 4 personas no le funciona-, se pone algo a la vejiga que la paralice y la toxina butolímica o un marcapaso es otra buena opción”.

Para la incontinencia de esfuerzo se busca mejorar el soporte que tiene la uretra para que la orina no se salga. “Para ello hay cirugía abdominal donde se sube la vejiga -un método muy clásico-, pero supone hospitalización, tener un cateter o una sonda, el postoperatorio genera dolor y una serie de implicaciones y tasas de éxito que el paciente debe conocer”.

El experto explicó otro método que es poner una cinta de incontinencia. “Es un procedimiento de mínima invasión que ha sido estudiado ampliamente en el mundo, pero que en 3 de cada 100 mujeres puede producir problemas porque el organismo lo rechace”.

Como última opción, habló de un procedimiento que no considera tan efectivo como al cinta, pero que no genera mayor problema. “La aplicación de una sustancia en la uretra, se llama el agente abultante, es un inyección para que cierre la uretra y no se salga la orina”.

El doctor Plata hizo énfasis en que estos métodos hay que plentearselos al paciente y ellos deberán tomar la decisión con base en el riesgo que considere, dependiendo de sus expectativas y sus prioridades, y si vale la pena someterse midiendo el beneficio frente al riesgo. “Desde luego, esta toma de decisión es compartida y el especialista debe asesorar muy bien al paciente”.

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Ejercicios de Kegel

Estos ejercicios consisten en la realización de una serie de contracciones y relajaciones que se repiten a lo largo del día de forma constante.

Reciben este nombre en memoria del doctor Arnold Kegel, quien los desarrolló para sus pacientes en la década de 1940 como método para control de la incontinencia urinaria. Son ejercicios de contracción del músculo pubocoxígeo que sirven para fortalecer los músculos pélvicos.

Estos ejercicios ayudan a fortalecer los músculos situados alrededor de la uretra y del suelo pélvico, cuando estos músculos están debilitados hay más probabilidades de que aparezca la incontinencia urinaria”.

El experto afirmó que los pacientes deben seguir las instrucciones de apretar y soltar el piso pélvico de manera adecuada, siendo guiados hasta que el médico tenga la certeza de que está haciendo la contracción adecuada. Orientar al paciente una rehabilitación formal del piso pélvico, involucra a una fisioterapeuta que pone unos sensores a nivel vaginal o rectal, monitoreados por pantalla, que lo que hacen es medir de manera objetiva -visual o auditiva- si la persona contrae correctamente los músculos que se debe.

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