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La pequeña y esquiva dacnis turquesa, la sobreviviente de los bosques

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Autor : Carlos López

La pequeña y esquiva dacnis turquesa, la sobreviviente de los bosques

Una especie que puede ser el símbolo de Armenia.

La dacnis turquesa  —Dacnis hartlaubi— bien podría ser el ave más representativa del Quindío. Es una especie propia de los bosques andinos colombianos —habita entre los 1.100 y los 2.200 metros sobre el nivel del mar—, pero lamentablemente se encuentra en una categoría alta de amenaza de extinción por culpa de la desaparición de su hábitat. 

En el corazón de este departamento es donde más se han reportado avistamientos de poblaciones, incluso de bandadas que se desplazan por entre los árboles de los relictos y zonas de conservación como las que hay en el campus de la Universidad del Quindío, el Jardín Botánico de Calarcá, la zona boscosa junto al Sena Agropecuario o el parque De la Vida, en Armenia. 

Según Albert Ospina Duque, profesor del área de Ornitología del programa de biología de la Uniquindío y quien se considera un abanderado de esta especie, la dacnis es un ave sobre la cual todavía hay un mundo por descubrir, lo cual, paradójicamente, influye para que la amenaza sea mayor, puesto que la carencia de datos científicos sobre sus hábitos y costumbres hace que las decisiones sobre su conservación no se tomen a tiempo. 

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Aunque desde el interior de la universidad se lideran diversas iniciativas, tales como investigar la interacción de ella con algunos tipos de plantas, todos los datos o registros que se tengan de la especie enriquecerán los esfuerzos en pro de su protección, por lo que los observadores aficionados juegan un papel muy importante. 

“Las particularidades que los observadores empiezan a detallar en sus salidas de campo nos dan muchos indicios para conservarla. Esa información no se puede quedar en las libretas, deben hacerla visible, a través de redes sociales o hacerla llegar al programa de biología”, asegura Ospina Duque. 
 

Un mal padre hermoso y esquivo 

Avistar a una dacnis turquesa en un entorno natural no es una tarea fácil, en parte porque solo mide 11 centímetros de longitud y porque sus poblaciones están bastantes disminuidas.  

Como muchos animales, presenta un dimorfismo sexual muy marcado, los machos se caracterizan porque la coronilla, la nuca, parte del abdomen, los hombros y el pecho son de ese azul turquesa, mientras que la espalda, la garganta y una máscara que le rodea los ojos son de un color negro intenso, un contraste cromático hermoso que la hace sobresalir en medio del espesor del bosque. Cuando se avista un macho se suele distinguir de otras especies similares como el mielerito azul porque la dacnis tiene un iris de un amarillo fuerte casi rojo.  

En contraste, las hembras son de color café opaco por la espalda, de color grisáceo por debajo y un blanco amarillento, entre el pecho y el abdomen. Parece que la naturaleza la diseñó para pasar desapercibida y camuflarse entre los bosques andinos. 

Según el investigador Ospina Duque, se cree que la dacnis no suele tener hábitos familiares. Luego del apareamiento sobre la hembra recae la responsabilidad de alimentar y proteger los polluelos.  

“La hipótesis científica es que quizás hay una segregación entre el macho y la hembra, posiblemente, parece que ella se mueve más entre diferentes gradientes altitudinales, pero estos son de los tantos vacíos que hay con esta especie. Se conoce muy poco sobre su reproducción, en la universidad tuvimos la fortuna de encontrar una hembra alimentando un polluelo, la estuvimos siguiendo por cerca de un mes y medio, pero perdimos el rastro. Hemos visto que la que está todo el tiempo con el polluelo es la hembra, el macho no incide en ese cuidado parental”. 

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En las primeras descripciones de la especie —Guía de aves de Colombia de 1985— se dice que habita bosques secundarios, más bien prístinos. No obstante, en estudios más recientes se ha descubierto que es una sobreviviente capaz de adaptarse a ecosistemas perturbados. 

“En el Quindío se hizo un registro, hace cerca de 10 años, que se puede ver en zonas muy degradadas, cerca de construcciones urbanas, en rastrojos, lo cual nos pone en una perspectiva diferente”. 

Se tienen registros de que la especie se alimenta de frutos de árboles como el yarumo, el riñón y el ficus, por lo cual se cree que es una gran dispersora de semillas, es decir aporta para el recambio generacional de los bosques, aunque su dieta es complementada con pequeños invertebrados.  

Para un observador de aves ver una dacnis turquesa genera gran satisfacción, porque es como descubrir una joya en medio del bosque. 


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