Inicio / Al descubierto / JUN 30 2020 / 1 mes antes

Le cogió el sabor a la vida enseñando a decorar pasteles

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Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

Le cogió el sabor a la vida enseñando a decorar pasteles

Julián Ángel ha impartido sus conocimientos en España, Tailandia, Indonesia, Francia y en países de América.

Su primera clase la dictó en Singapur y desde entonces recorre distintos países enseñando este arte con el que seduce a los comensales con sus provocadoras fotos. 

 

“Las flores pueden traer luz a nuestros días más oscuros, incluso si están hechas de azúcar”. En esa corta frase que está en la página de Facebook llamada Historias del Ciervo, el quindiano Julián Ángel fusiona sus conocimientos de publicidad, fotografía —porque viene acompañada de la imagen de unas hermosas y llamativas flores comestibles hechas por él—, las redes sociales, entre muchos otros saberes.

Él es comunicador social - periodista de la Universidad el Quindío, de 35 años de edad, pero cuando laboraba en Medellín, por cosas del destino, se inscribió en un curso de pastelería. En aquel momento no era más que un pasatiempo, pero más adelante vio en esa labor un arte y una ciencia que hoy provoca y encanta. Ángel es un experto decorador de pasteles, que curiosamente es más conocido en el exterior que en Colombia. Diversas escuelas internacionales de gastronomía lo contratan para dictar sus cursos, que gozan de gran acogida. En la actualidad, tuvo que mutar con sus conocimientos a la virtualidad y anuncia sus clases en sus redes sociales y en su blog personal https://www.elciervo.co/. Sobre sus experiencias y su trayectoria dialogó con LA CRÓNICA.

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¿Cómo una persona del área de la comunicación social y periodismo termina trabajando como un reconocido decorador de pasteles?

Me gradué como comunicador social de la Universidad del Quindío en 2006. Esa carrera me abrió las puertas al mundo y creo que me ayudó a desarrollar las habilidades innatas que traía con respecto al arte, diseño, la comunicación, la forma de entender a las personas y de transmitir mensajes por medio de la imagen, del video y de las palabras. Siempre tuve mucha sensibilidad para lo visual, para el diseño gráfico y desde que estaba en la universidad empecé a trabajar con publicidad, diseño de marcas y la multimedia. 

Después de que me gradué, durante unos 7 años, me enfoqué totalmente por el desarrollo de la imagen como diseñador gráfico y web, aprendí mucho de video, tecnologías, redes sociales y más o menos como en 2014 estaba viviendo en Bogotá y me fui para Medellín. Eso fue un cambio muy brusco porque ya tenía una vida construida y pasé de trabajar en una empresa de diseño a hacerlo desde una casa en la capital paisa. Me empezó a quedar demasiado tiempo libre y me vi obligado a cocinar.

¿Empezó a explorar la cocina y se sintió identificado con la decoración de pasteles?

No había tenido una inclinación por la pastelería. Lo empecé a hacer por diversión, un poco por hobby y me encantaba, la verdad me llenaba mucho el corazón. 

De la cocina, me gusta bastante el trabajo con las manos. Una de las cosas que no me amañaba de mi trabajo es que todo era demasiado digital, por medio del computador, del celular y estaba buscando algo que me permitiera volver a lo básico, al paso a paso, a trabajar la paciencia y empecé primero con la cocina de sal, a probar un poco, hasta que encontré lo de la pastelería y todo cambió bastante, porque es un área muy complicada, es un arte, pero también es una ciencia, muy exacta, aunque puedes ser demasiado creativo en algunas partes, debes ser muy metódico en otras y creo que ahí está reflejada mi personalidad.

¿Cómo aprendió la decoración de pasteles?

Empecé a hacer postres desde la casa, a ver videos en internet, a descargar libros, a seguir cuentas, a leer bastante, a apasionarme mucho con la repostería, me encantaba aprender cosas nuevas. Tomé unas clases de pastelería en Medellín, pero lo básico. Al comienzo fue un camino de bastantes frustraciones, de muchos tropiezos, las recetas no salían, las cremas se bajaban, las tortas se caían, no cuajaban y no me daba el color. Pero estas clases me ayudaron mucho para perfeccionar la técnica y cuando ya la tenía, me di cuenta de que cuando la manejas, por medio de la comida y de la repostería, puedes comunicar cualquier tipo de sentimiento: la felicidad, la tristeza, el amor, la pasión, la nostalgia. No quería dedicarme de lleno a la pastelería, sino a hacer algo más personal, algo que naciera desde el corazón y en ese momento decidí crear el blog que se llama Historias del Ciervo, donde empecé a compartir recetas de lo básico, de lo que había aprendido hasta ese momento.

¿Pero tuvo otro blog que lo inspiró?

Quizás el principal fue Call me cupcake, de una niña sueca que se llama Linda Lomelino y me encantó esa fotografía, es alguien capaz de transmitir muchas sensaciones e historias a través de la imagen y con el color y la textura de los postres y ahí fue cuando dije que todo lo que había aprendido en mi vida desde que estudié comunicación social, se resumía en tener un blog, porque podía explorar mucho el video, la imagen, la música, las palabras, la comunicación y las redes sociales.

¿En qué consisten las clases que dicta de pastelería?

Las clases de pastelería las empecé hace 2 años y medio y son enfocadas en la decoración y en el desarrollo creativo de un pastel. No son las tradicionales de cocina, de hornear, de preparaciones, sino que están enfocadas en lo visual, a cómo poder incorporar más elementos como el chocolate, los papeles comestibles, el azúcar, los colores y cómo poder transformarlos en un concepto y en una imagen, en cualquier figura o fuente de inspiración. Las clases son prácticas y tienen una duración entre 8 y 9 horas, en las que cada alumno hace su propio proyecto y yo lo apoyo desde el comienzo para que haga su pastel. Primero que todo se elige uno y todos trabajamos sobre ese mismo diseño, pero cada persona debe ser responsable de su trabajo.

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¿Por qué llamar una página digital de decoración de pasteles con el nombre de ciervo?

Ese nombre va más allá de la cocina, quería que fuera algo más diferente y un poco más profundo. Usualmente todas las reposterías o lo que tiene que ver con lo azucarado tienen nombres muy similares como dulces sonrisas, dulces pasteles y esas son identidades que hablan muy directamente de lo que es su producto. Historias del Ciervo va hacia lo fantástico, me gustan mucho los ciervos, creo que representan la amabilidad, la nobleza, el conocimiento de la naturaleza, quería que fuera algo muy inspirado en las flores, en los bosques, pero también en algo que me ha llamado mucho la atención, que son los cuentos mitológicos y de hadas, la fantasía, lo que nos desconecta un poco de la realidad y eso era lo que quería transmitir con mi blog.



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