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“Le di mi vida a la radio y al Quindío”

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“Le di mi vida a la radio  y al Quindío”

James Padilla Motoa lleva más de 40 años dedicados a la locución, al periodismo deportivo y a seguir al Deportes Quindío.

James Padilla Motoa terminará esta semana su carrera en la radio, después de dedicar toda una vida al medio que lo encantó desde niño y lo trajo al Quindío; que le creó una pasión hacia el equipo milagroso y hacia la vida de servicio que, según él, debe ser la de todos los periodistas.

¿Cuándo decidió que quería dedicarse al periodismo deportivo?

Inicialmente yo no pensaba en esto, mi aspiración era la medicina,  sin embargo se dieron una serie de circunstancias que torcieron ese camino. En los primeros años de bachillerato se celebraba en mi colegio, el Nacional Académico de Cartago, un acto cultural a nivel departamental, en el que estarían grandes figuras del Valle del Cauca.

Mi rector organizó todo muy bien, pero a última hora se dio cuenta que no tenía maestro de ceremonia y me escogió a mí, un adolescente al que le gustaba hablar de muchas cosas. A pesar de mi timidez, acepté y lo hice muy bien, por lo que los directivos de la radio local que estaban presentes me invitaron a hacer parte de un programa deportivo. Yo me acogí a la propuesta con la ilusión de que la gente se diera cuenta de que yo existía.

¿Cómo llegó a Armenia?
La radio me trajo un día a Armenia, con una invitación que me formularon desde La Voz de Armenia para ser un locutor que se desempeñara en distintos frentes, como lo hacía gracias a mi formación empírica. Yo vine solo por un período de tres meses, pero resulta que los tres meses se convirtieron en estos 45 años, en los que no he podido escaparme del embrujo y el atractivo de esta ciudad y del aura mágica que tiene el Deportes Quindío, para mí. 

De esa carrera tan extensa, ¿cuál ha sido su mayor reto?
El reto de la radiodifusión es de todos los días, materializado en la necesidad de aportar a la sociedad, porque este es un oficio de servicio.

En lo que tiene que ver con mi rol de periodista deportivo, el reto más grande era tratar de conseguir honestamente una infraestructura deportiva para Armenia, el estadio era una cancha demarcada por alambre de púas, tribunas rústicas e instalaciones destartaladas que llamábamos estadio San José, no teníamos coliseo cubierto ni una pista adecuada para el atletismo.

Este reto lo cumplimos a satisfacción de la mano de colegas y el apoyo gubernamental, como el del gobernador Silvio Ceballos Restrepo, que consiguió la sede de los Juegos Nacionales de 1988, lo que trajo todas las mejoras.

¿Cuál es el momento que no olvida?
He tenido muchas satisfacciones, aunque no he conseguido el objetivo que me tracé en el comienzo de mi vida con el Deportes Quindío que es conseguir otro título profesional. No obstante, un momento mágico fue el 19 de diciembre de 1976, ese día el Quindío participaba en una fase final y jugaría con Millonarios, en el estadio San José. En ese momento, nosotros teníamos los más altos niveles de audiencia, de 100 personas que entraban al estadio, 83 nos oían.

Ese día iban a transmitir por primera vez para televisión, desde Armenia, y si Millonarios ganaba sería subcampeón de Colombia e iría a Copa Libertadores, por lo que vinieron todas las leyendas de la radio deportiva del país. Entonces yo quería hacer una demostración de mi poderío, y me senté dos horas antes del partido, porque el estadio ya estaba lleno, en la mitad del gramado, en el círculo central, sin audífonos, sin ningún retorno directo y comencé a coordinar la transmisión  sin audífonos, porque el eco del estadio me daba el retorno.

Ese fue el momento máximo de toda mi historia radial, además de que el Quindío hizo una presentación maravillosa y ganó dos goles por uno.

¿Qué destaca de entregarle la vida a este oficio y a un equipo?
Cuando yo llegué al Quindío tácitamente establecí un compromiso, ‘ustedes me dan su credibilidad, su audiencia, y yo les entrego mi vida’, un compromiso que he cumplido hasta el día de hoy y que la gente me ha cumplido, dándome su aprecio. Por eso me califico como un quindiano que nació en otra parte.

¿Qué siente al dejar la radio?
Siento la nostalgia lógica de quien debe abandonar algo que fue su vida, también de dejar una casa en la que viví durante 39 años y a la que le dejé esos 39 años de vida entera.

Pero más allá debo decir que la radio que yo conocí, la mujer voluptuosa que me cautivó y a la que le di mi vida, ahora es distinta, por lo que me voy tranquilo. O sea que de la iglesia de la ciudad no me voy a colgar, del puente de La Florida no me voy a tirar; me he preparado para disfrutar de otras cosas.

¿Cómo define el oficio de un narrador y comentarista deportivo?
Es un poeta envolviendo en versos un hecho deportivo, por eso los colombianos somos catalogados como los mejores del mundo. 

Por Camila Caicedo

 



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