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En profundidad / NOV 03 2019 / hace 1 mes

Lecciones para reflexionar sobre el siglo XXI

Lecciones para reflexionar sobre el siglo XXI

¿Los docentes sí atrapan la atención de todos sus alumnos en la clase, y lo que se enseña sí es lo adecuado para un mundo cambiante?

“La tecnología no es mala. Si sabes lo que quieres hacer en la vida, tal vez te ayuda a obtenerla”: Harari.

Yuval Noah Harari, filósofo e historiador judío, ha puesto a pensar a gobernantes, empresarios, educadores y a quienes se interesen por el futuro de la humanidad. Con 43 años, ha escrito 3 libros que son fenómenos editoriales: Sapiens. De animales a dioses, Homo Deus. Breve historia del mañana y el último: 21 lecciones para el siglo XXI, texto que originó al título de este artículo. 

En el primero hace un relato de la historia de la humanidad, superando la cifra de 8 millones de ventas; en el segundo—en el que hace un planteamiento futurista del ser humano— se han vendido más de 4 millones de ejemplares; y en el tercero, publicado en 2018, hace un análisis del momento que está viviendo el mundo y plantea advertencias sobre los desafíos que enfrentamos: cambio climático, revolución tecnológica, educación, empleo, inteligencia artificial, IA, democracia, etc.

La contraportada de la publicación de la editorial debate, presenta una síntesis de sus textos: en De animales a dioses cuestionó nuestro pasado. En Homo Deus imaginó nuestro futuro. Y en 21 lecciones “ofrece una reflexión sobre el sentido de la vida hoy en día. El hilo conductor de este estimulante libro se centra en el desafío de mantener nuestro enfoque colectivo e individual frente al constante y desorientador cambio que estamos viviendo”. Dos de los temas de las 21 lecciones para el siglo XXI: empleo y educación, se tratan acá.  

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El trabajo se pierde al aumentar la edad 

La segunda lección la subtituló “Trabajo. Cuando te hagas mayor, puede que no tengas empleo”. afirma: “No tenemos idea alguna de cómo será el mercado laboral en 2050."

Por lo general, se está de acuerdo en que el aprendizaje automático cambiará casi todos los tipos de trabajo, (…). Sin embargo, hay opiniones contradictorias acerca de la naturaleza del cambio y de su inminencia. Algunos creen que apenas dentro de una o dos décadas miles de millones de personas se volverán innecesarias (…)”.

Agrega: “Otros creen que, incluso a largo plazo, la automatización seguirá generando nuevos empleos y mayor prosperidad para todos. Así pues, ¿nos hallamos a las puertas de un periodo convulso y terrible, o tales predicciones son solo de histeria lúdica infundada? Es difícil decirlo. 

También asevera que la IA podrá colaborar en la creación de empleos de otra manera. En lugar de que los humanos compitan con la IA, podrían concentrarse en su mantenimiento y en su uso. Por ejemplo, la sustitución de pilotos humanos por drones ha acabado con algunos empleos, pero ha creado muchos puestos en mantenimiento, control remoto, análisis de datos y ciberseguridad. Sin embargo, el problema de estos nuevos empleos es que probablemente exigirá un gran nivel de pericia y, por tanto, no resolverá el problema de los trabajadores no cualificados sin empleo.

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¿Qué tendríamos que enseñar?

Como la educación está ligada con el empleo, es pertinente conocer su planteamiento. Esto expresa en su 19 lección que subtituló “Educación. El cambio es la única constante”: “¿Qué hemos de enseñarle a ese niño o esa niña que le ayude a sobrevivir y a prosperar en el mundo de 2050 o del siglo XXII? ¿Qué tipo de habilidades necesitará para conseguir trabajo, comprender lo que ocurre a su alrededor y orientarse en el laberinto de la vida?”

Luego agrega: “(…) en el siglo XXI estamos inundados de una cantidad de información, y ni siquiera los censores intentan impedirla. En cambio, están atareados difundiendo desinformación o distrayéndonos con cosas sin importancia”. Continúa: “(…) lo último que un profesor tiene qué proporcionar a sus alumnos es más información. Ya tiene demasiado. En cambio, la gente necesita la capacidad de dar sentido a la información, de señalar la diferencia entre lo que es y no es importante y, por encima de todo, de combinar muchos bits de información en una imagen general del mundo”. 

Afirma que además de información, la mayoría de las escuelas se centran demasiado en proporcionar a los alumnos un conjunto de habilidades predeterminadas, como resolver ecuaciones diferenciales, usar lenguaje de programación en C++, identificar sustancias químicas en un tubo de ensayo o conversar chino. Pero dado que no tenemos ni idea de cómo será el mundo y el mercado laboral en 2050, no sabemos qué pericias concretas necesitará la gente.

Él se pregunta: ¿qué tendríamos que enseñar? Y responde: “Muchos pedagogos expertos indican que en las escuelas deberían dedicarse a enseñar las cuatro ces: pensamiento crítico, comunicación, colaboración y creatividad. De manera más amplia, tendría que restar importancia a las habilidades técnicas y hacer hincapié en las habilidades de uso general para la vida”.


Diego Arias Serna 

Profesor-investigador universidad del Quindío
[email protected]  / [email protected]
Especial para ​LA CRÓNICA


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