Martes, 17 Sep,2019
La Salida / AGO 22 2019 / hace 3 semanas

“Loco no es el que viaja, loco es el que tiene un mundo y no lo conoce”

Después de un viaje de 100 días por 8 países del continente, Daniel Guarín decidió escribir su historia en el libro Tren al sur.

“Loco no es el que viaja, loco es el que tiene un mundo y no lo conoce”

Daniel Guarín decidió narrar su experiencia de viajar por Suramérica sin mucho presupuesto.

El quindiano Daniel Guarín decidió narrar su bitácora de viaje por 8 países del continente americano en un libro llamado Tren al sur, crónicas de un viaje por Suramérica. La historia cuenta sobre sus 100 días fuera de casa y cada una de las experiencias que vivió, además de la exclusión que debió lidiar en varios lugares por ser colombiano.

¿Qué narra en su libro Tren al sur?
Tren al sur es un experimento narrativo en el que cuento 100 días de viaje por Suramérica, haciendo autostop o como muchos lo conocen, mochileando. Son historias que suceden en ocho países: Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay, en los cuales aparecen personajes bastante particulares, hay historias y momentos que se dan debido al viaje, teniendo en cuenta que fue bastante precario, salen historias muy bonitas y bastante interesantes sobre las culturas de los países y los choques culturales que uno vive por ser colombiano.

¿A qué se refiere con el choque cultural por ser colombiano?
Para nadie es un secreto que la nacionalidad colombiana, aunque para nosotros es un orgullo, es bastante triste saber que tenemos una imagen desfavorable en Latinoamérica y en el mundo entero debido a los estereotipos que se han generado a través de Hollywood y de los chismes. Hubo muchos momentos en mi viaje donde me sentía excluido por ser colombiano, en la frontera con Bolivia por ejemplo, en medio de una fila larga de personas, me hicieron a un lado junto a otros cuatro colombianos cuando vieron que mi pasaporte decía República de Colombia y la respuesta que me dieron fue que tenían que requisar muy bien nuestras maletas. En Perú, estaba viajando con mi tío y llegamos a una tienda que estaba en medio de la nada y nos atendieron dos señoras muy adultas y después de preguntarnos por el viaje nos dijeron que de dónde éramos y al decir que de Colombia se asustaron, se hicieron atrás y nos dijeron que si llevábamos armas en las maletas. Situaciones como esas me generan mucha angustia y me parece importante narrar en un libro la Colombia que nosotros conocemos, poder ser embajadores culturales.

¿Cuándo empezó su viaje?
Empecé en noviembre del año 2014, antes de terminar mi noveno semestre en lenguas modernas en la Uniquindío y duró hasta marzo de 2015; tengo que decir que mis profesores y compañeros me ayudaron mucho para poder realizar este viaje, ya que quería hacerlo antes de terminar la universidad, tenía miedo no poder lograrlo después por mis obligaciones laborales; logré hacer muchos de mis exámenes por internet mientras estaba viajando.

¿Cuál fue el recorrido que hizo?
Mi viaje empezó en Armenia e hice un recorrido corto por Colombia, llegué a Ipiales para cruzar la frontera con Ecuador, de ahí llegué a Ibarra, después a Quito para llegar hasta la costa y poder conocer la Ruta del Sol, después fui a Montañita, Guayaquil, donde me encontré con mi tío, de ahí bajamos juntos a Máncora y llegamos a Lima, Perú.  También estuvimos en Cusco y Puno para cruzar la frontera con Bolivia, en Bolivia fuimos a La Paz, Cochabamba y desde ahí buscamos la frontera con Argentina para llegar a Buenos Aires. Luego fuimos a Uruguay, me devolví a Buenos Aires, luego a Montevideo para subir a las cataratas del Iguazú; crucé para Brasil, luego a Paraguay, donde atravesé todo el desierto del Gran Chaco para volver a Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, luego a La Paz nuevamente, de ahí llegué a Perú por Arequipa, Lima y Bogotá.

¿Qué país le gustó más o le dejó una enseñanza más grande?
Creo que cada país tiene su belleza y su razón de ser, por ejemplo, de Ecuador me gustó que fue la primera frontera que crucé, como ese primer check point, aunque ya había salido del país, cruzar una frontera caminando es una experiencia muy bonita. Algo que me marcó de Perú, fue que llevaba siendo vegetariano por 8 años y allá me ofrecieron un perro caliente y me lo comí porque tenía un hambre impresionante, no podía decir que no; eso para mí fue un punto crítico del viaje, que además marcó un antes y un después en mi vida. Bolivia me encantó, porque es un país que conserva con mucho orgullo su cultura precolombina. Argentina siempre fue mi sueño, porque es literatura, deporte, gastronomía, arte, música, para mí la cultura argentina es impresionante, Buenos Aires narra las historias que leía desde pequeño, podría decir que era la ciudad que más quería conocer. De Uruguay me encantaron las playas, en Brasil fue un choque cultural y lingüístico pero hermoso, y luego Paraguay se me asemeja mucho a Colombia, los precios, los paisajes, la gente, en general todos me gustaron mucho.

¿Cómo catalogaría esta experiencia en general?
Única y educativa, porque profesionalmente como lingüista y profesor de español es muy importante conocer todas estas variaciones lingüísticas de nuestro idioma, las entonaciones, formaciones sintácticas de la lengua y demás. Fue una experiencia única y enriquecedora.

¿Tenía pensado publicar un libro?
Nunca lo pensé, estaba escribiendo estas crónicas más por un motivo personal y para no aburrirme tanto mientras esperaba que alguien me llevara; empecé a escribir qué me había parecido bonito en un día, lo que me había costado una comida y cosas así; también para compartirlo con mi familia y que estuvieran al tanto del viaje. En una hoja me sentaba a escribir cosas pequeñas y en las noches me encargaba de hacer todo un relato de lo que me había pasado como un ejercicio y un experimento de aprender a contar. Más tarde se me ocurrió la idea de empezar a contar por redes sociales algunas de las crónicas y vi que la gente estaba muy interesada, a la expectativa y muchas personas me pedían más detalles sobre la historia y me iba dando cuenta de que entre más días pasaban, los lectores se interesaba mucho más, incluso algunos de ellos empezaron a mandarme plata cuando contaba sobre mis días nefastos en Argentina, donde estaba comiendo basura. En ese proceso iba perfeccionando mis habilidades para escribir.

¿Cuál capítulo de su libro es el que más recuerda?
El de Argentina, primero porque fue mi meta y mi sueño, pero también mi dolor de cabeza más grande, fue como un encontrón de emociones entre el dolor y la angustia y la alegría de conocer.

¿Volvería a hacer este viaje?
Volvería a viajar pero no de esta manera, aunque sí recomiendo a las personas a dejar el miedo, hay que explorar este mundo, dejar atrás los temores, loco no es el que viaja, loco es el que tiene un mundo y no lo conoce.

¿Dónde pueden encontrar las personas su ejemplar?
Se está vendiendo actualmente en el Pasaje de los libreros, local 10 y también me pueden buscar en mis redes sociales y yo les puedo explicar cómo comprar, aparezco como Daniel Guarín en Facebook.

Carolina Marín
LA CRÓNICA

 


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