Jueves, 23 Ene,2020
En profundidad / DIC 08 2019 / hace 1 mes

Los avisos y adornos del transporte público

Los avisos y adornos del transporte público

Historias contadas del día a día.

Por favor no me pise. Este vehículo es para su servicio cotidiano, por favor cuídelo. Por favor colocarse el cinturón. Por favor timbrar. Por favor no tirar chicles en el piso.


 

Fueron cinco avisos de amable solicitud que encontré en un vehículo de transporte intermunicipal, en mi recorrido habitual, a comienzos de la semana. Estaban fijados en todos los lugares de su disposición interna. En el techo, en el vidrio delantero, cerca del piso, en el vidrio lateral.

En ese solo automotor dos avisos más, sin el por favor, conformaban la variada gama de escritos de aquella exposición semántica particular. Hacen pate esos mensajes de una lista determinada del gremio de conductores, que ellos colocan con regularidad, y que consiguen fácilmente a través de los proveedores que los contactan. Los más comunes son los que encontré allí: “En caso de mareo solicite una bolsa”. “Rompa cualquier vidrio en caso de una emergencia”. 

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No podían faltar los avisos curiosos, para completar nueve en total, en aquel mosaico transportado. Obedecen sus contenidos al ingenio de cada conductor, pero también al humor permanente. Sus textos son más que ocurrentes. “Si va a dormir cambie de puesto”. “En caso de perder el tiquete, pague de nuevo el pasaje”. 

Cumplidas mis diligencias en el destino, tomé otro vehículo para regresar al municipio donde resido. En su interior, encontré cinco avisos. Esta vez, la tendencia religiosa era la constante de sus mensajes, mezclados con otros de frecuente visualización. Se encontraban en un solo lugar del colectivo: Favor arrojar las basuras en la canasta. Cristo te ama. Anuncie su parada con tiempo. En caso de mareo solicite una bolsa. Este vehículo está monitoreado satelitalmente por Dios. 

Las expresiones populares, que también reflejan una parafernalia del transporte, matizan con colores, adornos y símbolos una extensa variedad de coreografías en los vehículos de rutas urbanas e intermunicipales. Sobresalen lo devocional, lo político, lo familiar, lo deportivo y lo humorístico. No pueden faltar las imágenes o estampas del santoral católico, donde impera la figura de la virgen del Carmen. También se cuelgan los juguetes infantiles, los zapatitos y las arandelas variadas que se consiguen en el mercado. Van igualmente los estandartes deportivos y en algunas ocasiones las fotos familiares. Todo esto, junto con los avisos de ocasión, hacen agradable el viaje que se emprende por las rutas del paisaje multifacético de Colombia. 

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La comunicación visual, que hace de cada vehículo de transporte en su parte externa una manifestación de los que somos, es la cara amable del gremio de los conductores de este país, que también refleja la idiosincrasia de la nación colombiana. Se destacan dos tópicos de aquella presentación, los que se han incorporado a dos modalidades del transporte. Son la chiva o bus escalera y el bus de rutas internacionales. En la carrocería de madera de la chiva se pintan variados motivos pictóricos, mientras que en los grandes buses de alguna empresa de transporte nacional, que se conecta con Ecuador y Perú, los rostros de hombres, mujeres y niños, especialmente indígenas, van dispuestos en fotografías de gran formato en sus costados.

La manera de comunicarse en el círculo del transporte también refleja la disposición humorística y creativa de tantos autores anónimos que quisieron plasmar su mordacidad, sus emociones y sus chascarrillos. El cronista Alfonso Valencia Zapata hizo una agradable compilación de menciones y de avisos variados, en su simpática publicación de dos entregas, tituladas “Los típicos letreros de las tiendas, fondas y sanitarios” y en las que se incluyeron anécdotas que él encontró en los vehículos del transporte urbano e intermunicipal en las décadas de los 60, 70 y 80 y publicadas en 1982 y 1988. La siguiente es la transcripción de algunos, que también estaban consignados en paredes de despachos de las flotas de transporte: 

En la oficina de una empresa de buses de Calarcá está este letrero: “Como cliente me interesa, como pato me perjudica”. 

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En una buseta en Armenia está este letrero: "No nos interesa, ni los quejidos ni los que joden”.

En la oficina de una empresa de transportes en Armenia se lee: “Tenga cuidado con los objetos, que a su lado puede haber un amigo de lo ajeno”.

Hace algunos años funcionó en Armenia una empresa de transportes que prestaba servicio a Ibagué. Tenía cuatro buses de escalera que llamaban Brisas, Brisando, Lloviendo y Tronando.

En un bus urbano de Armenia estaban fijadas las siguientes leyendas: “La llevo pero sola”. “No te enamores de mí que no puedo ser tuyo”. “Señor pasajero: Si hoy llega tarde, la culpa no es del conductor, madrugue”. “De su cultura depende la mía”.

En un bus veredal de Zarzal, Valle, fue fijada la siguiente: “No pasarse por delante de bus, ni por detrás de burro”.


Roberto Restrepo Ramírez
Especial para LA CRÓNICA

 

 


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