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Economía / JUL 22 2019 / hace 4 meses

Manejo sanitario de las colmenas, otro factor que lleva a la mortandad de abejas

Manejo sanitario de las colmenas, otro factor que lleva a la mortandad de abejas

A muchos apicultores de la región les hace falta conocimiento para reconocer enfermedades de las colmenas, que terminan en la mortandad de las mismas.

La investigadora quindiana Lina León indicó que cuando los polinizadores están enfermos y llega el plaguicida, la afectación es mucho mayor.

Lina Marcela León Gallón, investigadora y directora técnica del laboratorio de plaguicidas y salud de la universidad del Quindío, precisó que la mortandad de las abejas no se debe solo al uso indiscriminado de plaguicidas, sino que hay otros factores externos como el manejo sanitario de las colmenas

“Hay una necesidad muy grande de educar a los apicultores en el tema de sanidad. Venimos trabajando con los productores de miel de la región hace más o menos un año y medio. Hemos evidenciado que les falta conocimiento para identificar enfermedades en sus colmenas”.  

León Gallón explicó que el problema general que ocurre en el país y en el mundo se ve reflejado en la mortandad de las abejas que se vienen presentando hace unos 4 años y cuya principal causa se debe al uso indiscriminado de plaguicidas. 

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“Pero nosotros sabemos que es solamente uno de los factores que influye en la muerte de las abejas, otro es el manejo sanitario de las colmenas, de los apiarios y esto ya es un factor externo que es propiamente del apicultor que no sabe identificar cuándo una colmena está debilitada porque se le atribuye a la falta de alimentación, mas no a que la colmena esté enferma”.

La investigadora quindiana precisó que las abejas, al estar expuestas al medio ambiente, se enferman como cualquier ser vivo. “Están expuestas a virus y bacterias por lo que se enferman y debilitan. Cuando llega un plaguicida y ellas ya están débiles, obviamente la afectación va a ser mucho mayor”. 

En medio de la investigación, se han adelantado encuestas en las que se evidencia que la mortandad  ha disminuido un poco, pero que en los tiempos antes de la cosecha de aguacate y café, los números de muertes aumentan

“Desde el ministerio de Agricultura, el Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, y la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia, Andi, se han venido adelantando algunas charlas, tratando de sensibilizar al agricultor y apicultor para que trabajen de la mano y creo que ha ayudado un poco a que disminuya. Lo que necesitamos realmente es trabajar más en conjunto todas las entidades que son dolientes de esto y desde la academia para que no se sigan muriendo nuestras abejas”. 

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Paula Melegatti, investigadora de la universidad Nacional de Río Cuarto en Argentina y doctora en ciencia, tecnología e innovación agropecuaria, indicó que a nivel mundial, hace nueve años se despertó la preocupación por las grandes pérdidas de abejas en Estados Unidos, Bélgica, Alemania, España, entre otros, lo que generó que la comunidad científica se abocara a estudiar qué estaba pasando, bajo un fenómeno que se llamó síndrome de despoblamiento de las colmenas

“Esto reveló que no se puede atribuir la muerte a un solo factor, ya sea sanitario, nutricional, plaguicida, sino que es la interacción de muchas cosas. La exposición a los plaguicidas trae como consecuencia la falta de flores, menor nutrición y también el avance de la frontera agrícola tiene que ver con los desmontes, la pérdida de biodiversidad lo que afecta la nutrición y la mala sanidad viene como consecuencia, entonces después el apicultor tiene que recurrir a productos químicos para el control de las enfermedades”.  


Plaguicidas, en la matriz de la miel 

En su visita al Quindío, Melegatti habló con LA CRÓNICA sobre la investigación que adelanta del efecto de los plaguicidas en el desarrollo poblacional de las colmenas, donde la mayoría evaluados fueron encontrados en la matriz de la miel

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“La mayoría de estos agroquímicos que se revelan en la miel después no tienen un efecto agudo sobre las abejas, como uno imagina. Tienen un efecto subletal o crónico que pasa desapercibido, pero tienen una relación estrecha con la salud de las abejas, porque los plaguicidas las afectan de tal modo subclínico que disponen a las demás enfermedades de origen biológico que padecen los polinizadores desde antes”. 

Por otro lado, Melegatti indicó que los plaguicidas de uso agrícola, en especial los herbicidas, deterioran el ambiente en cuanto a la pérdida de diversidad de flores que aportan néctar o polen a la colmena, con lo cual la abeja no está expuesta solo directamente a un plaguicida, sino que indirectamente le coartan la posibilidad de tener una dieta equilibrada, generando problemas sanitarios. 

La investigadora argentina precisó que puede haber varias vías para llevar residuos de agroquímicos a la colmena. “Por contacto cuando la abeja pase por un cultivo o un lugar que está siendo pulverizado; puede ser ingerido a través del néctar. Algunos de estos agroquímicos son utilizados como semilla y se mantienen cuando la planta emerge, crece y termina en el néctar, esto se da desde que el producto está dentro de la planta y cuando la abeja liba, después lo lleva a la colmena”. 

Señaló que las abejas tienen un rango de vuelo cercano a los tres kilómetros desde el apiario —conjunto de colmenas— donde está en contacto con el aire, las flores, la tierra, toma agua y ahí lleva, ya sea en su buche melario o en sus patas a través del polen o en el cuerpo, las moléculas de cualquier tóxico ambiental, inclusive radiaciones. “Ya hay estudios que evidencian el efecto de la acumulación de estos agroquímicos sobre la cría de abejas, que también es otra consecuencia indirecta de la exposición a los plaguicidas y según su afinidad van a quedar residuos en miel que son los hidrofílicos o en la cera los gripofílicos”. 

Melegatti resaltó que muchos de los plaguicidas que han estudiado también son de uso apícola, que por un mal manejo hecho por los productores, dejan residuos —que se miden en partes por millón— tanto en miel como en cera.
 


Hace 9 años se despertó la preocupación por las grandes pérdidas de abejas en Estados Unidos, Bélgica, Alemania, España, entre otros.


“Todo lo que comemos tiene residuos agroquímicos”

Paula Melegatti determinó que el estudio que adelanta la ha llevado a aprender sobre los agroquímicos en un nivel que trasciende a las abejas porque está completamente relacionado con la salud de las personas y los ecosistemas. Indicó que no hay estudios que atribuyan efectos en la salud de los seres humanos por el consumo de miel, pero es una sumatoria de residuos que las personas van incorporando y que generalmente se van depositando en el tejido graso. 

“Cuando uno come una fruta y fue fumigada, carne animal en la que usaron antibióticos, los peces de mar que tienen metales pesados, toda nuestra alimentación, más allá de conservantes, aditivos, colorantes, que es otro capítulo de la alimentación, después tenemos las consecuencias”. 

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Anotó que en salud pública, numerosos estudios hechos por investigadores de la universidad en la que trabaja, han determinado en poblaciones enteras el efecto de los agroquímicos sobre el ADN, más allá de los síntomas que pueden ser abortos espontáneos, infertilidad, problemas respiratorios, cutáneos o cáncer. “La evidencia científica a nivel mundial es amplia. Más que estudiar, deberíamos prevenir porque sabemos que no es bueno para la salud”. 

Melegatti manifestó que las abejas y los polinizadores son importantes porque de ellos depende la polinización y el 70% de lo que consumimos. La salud humana debería alarmar, sobre todo en estos países donde el agronegocio tiene una injerencia tan grande desde lo político, lo económico y lo social. 

Resaltó que desde 2015 aparecieron productos orgánicos que han sido probados para ver su funcionamiento en ecosistemas diferentes y la tarea como formadores o transmisores de esta información con los productores es incentivar a que lo adopten como una tecnología saludable para ellos como aplicadores, para sus abeja como productoras y para el consumidor de miel

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Proyecto de protección a los polinizadores se radicará de nuevo

El proyecto de ley por medio del cual se crean mecanismos para la defensa de los polinizadores, fomento de cría de abejas y desarrollo de la apicultura en Colombia, que fue propuesto por el representante quindiano a la Cámara, Luciano Grisales, se hundió en el Congreso

“Nos dejó un sinsabor no lograr la aprobación de la ley de polinizadores, por eso lo radicaremos nuevamente”,  señaló Grisales. 

Cabe recordar que esta propuesta contaba con 23 artículos en los cuales se declaraba de interés nacional la conservación de los polinizadores, la cría de abejas y el fomento de la apicultura y establecía políticas públicas que garantizaran un ambiente sano para los polinizadores, la protección de la flora apícola y consolidaba al sector como un componente estratégico, para la seguridad y soberanía alimentaria del país y la conservación del ecosistema. 


Redacción
LA CRÓNICA

 

 


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