Inicio / Al descubierto / MAY 31 2020 / 1 mes antes

María José, un milagro nacido en plena pandemia

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Autor : Héctor Javier Barrera Palacio

María José, un milagro nacido en plena pandemia

Ángela María Figueroa no cabe de la dicha con el nacimiento de su adoración: María José Carvajal Figueroa.

Llegó al mundo el pasado 13 de marzo, 7 días antes de la cuarentena.

El nacimiento de una nueva vida en plena pandemia resulta ser como una luz, como un bálsamo refrescante y esperanzador para su familia en medio de tanta oscuridad, desolación, muerte y zozobra que ha dejado a su paso ese enemigo invisible que por estos días atormenta a la humanidad de mil maneras. 

A las 2:30 de la madrugada del pasado 13 de marzo, cuando el virus era una realidad en el territorio colombiano y faltaban apenas 7 días para empezar la cuarentena nacional, nació por un parto inducido María José Carvajal Figueroa. La criatura, cuyo nombre es una combinación de los padres del Niño Jesús, pesó 4.040 gramos. 

“Te rodea el amor, eres correspondida. Se resuelven conflictos. El amor de Dios y de los ángeles están contigo”. Eso es lo que significa esa cifra del peso de la pequeña, interpretada desde la numerología angelical. Casualmente esas palabras coinciden con lo que durante más de 2 meses ha vivido la pequeña: un amor incondicional que le han brindado sus padres y otros seres queridos. 

El abastecimiento para María José y para quienes la engendraron, que era una de las mayores preocupaciones, ha llegado como la pequeña: caído del cielo porque como dice un refrán popular: cada hijo viene con el pan debajo del brazo.  

A pesar de no contar con un empleo formal, Dios les ha puesto en el camino, a los padres de la infante, seres que les han brindado la mano y les han hecho el milagro para salir avante de esta tormenta que, como la vida: ha tenido subidas y bajadas. Pero María José hace parte de las altas, de esas noticias que emocionan. 

Lo más importante fue que esta creación divina llegó al planeta sana, pese al peligro que tenía de contagiarse del virus junto con su madre. Lo relevante, después de todo, fue que ambas superaron aquellos malos presagios que auguraban problemas en el parto por haber dado a luz a Jacobo Carvajal Figueroa 15 meses atrás. Por todo eso, se puede afirmar que María José es un milagro de vida para sus padres: la caleña Ángela María Figueroa Méndez, de 30 años de edad, y el gemelo quindiano José Miguel Carvajal Ruiz, quien goza de 34 abriles. 

Como María José, también 405 bebés abrieron sus ojos al milagro de la vida en el Hospital San Juan de Dios de Armenia entre el pasado 20 de marzo, cuando empezó la cuarentena, y el 14 de mayo. 

Llena de temores por el virus, Ángela María tuvo que romper la cuarentena el día que apenas empezaba para desplazarse a un centro médico para que le hicieran su primer control. Era riesgoso, pero lo tenía que hacer. “Resulta que no nos atendieron porque estaban cancelando todas las citas. Me dio mucha rabia porque me estaba arriesgando al ir hasta allá”. 

Sin embargo, sus preocupaciones las ha descargado en Dios, a quien le ha implorado protección para su familia, sabiduría para que los científicos encuentren pronto una vacuna contra la COVID-19 y, por supuesto, un empleo digno para su esposo. 

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Sueños que no tienen precio 

José Miguel, quien es licenciado en educación física y deportes de la Universidad del Quindío, fue profe de un colegio hasta diciembre y ha ejercido esa profesión de educar durante 3 años y 6 meses. En el pasado quedaron aquellos días en los que Ángela María ejercía como recepcionista en los hoteles y también cuando vendía deliciosos postres y otras comidas para subsistir. Por ahora, lo único que a ellos les interesa es no perderse los primeros pasos y balbuceos de María José tratando de decir papaaaá o mmmamá. Eso para ellos no tiene precio y como dice la Biblia: “Todo lo demás se os dará por añadidura”. 

Los abuelos paternos y maternos de María José solo la han podido apreciar, por ahora, por medios digitales y no ven la hora de que pase la cuarentena para poder cargar, abrazar y besar a esa nueva y hermosa criatura. 

La llegada al mundo de ese nuevo ser se convirtió en el motor de la vida de sus padres porque los anhelos de ambos están muy claros: “La vamos a educar junto con Jacobo, les queremos dar todo nuestro amor, nuestro cariño, les queremos inculcar buenos valores y buena educación”. 

Cuando por algún motivo los días se ponen grises, Ángela María carga a María José en sus brazos, la levanta y le da un beso en sus suaves y tiernas mejillas. Lo hace con un sentimiento tan profundo que no quisiera despegarse de su bebé, esa que lo único que le ha traído a ella y a José Miguel es felicidad.



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