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En profundidad / ABR 21 2019 / hace 3 meses

Me encontré en la vida con… Alberto Gutiérrez Jaramillo

Este inmenso amor a la educación lo llevó a crear la Orden Etelvina López, que sería otorgada cada año al mejor educador, al más consagrado en esta tarea y vocación. 

Me encontré en la vida con… Alberto Gutiérrez Jaramillo

Alberto Gutiérrez Jaramillo y su esposa Luz Villa Velásquez.

Valioso ingeniero, poeta y ciudadano sin tacha nacido en Armenia el 20 de junio de 1929 y muerto el 31 de octubre de 2005. Sus padres Darío Gutiérrez, primer agente de Colseguros en Caldas y Armenia; y Eladia Jaramillo. Oriundos de Pácora, hermanos: Augusto, Grecia, Gloria —fallecida joven—, Rodrigo, Alonso y Lucía.

Cursó sus estudios básicos y de bachillerato en el colegio San José de los hermanos Maristas promoción de 1947, entre sus compañeros debo mencionar a Héctor Agudelo, Jaime Quintero, Jaime Palacio Jaramillo, Óscar Villegas, figuras conocidas de la ciudad de Armenia en diferentes actividades. Es dable mencionar que cursó algunos años de bachillerato interno en el seminario conciliar de Manizales, como lo afirma un sesudo estudio del personaje, escrito por el maestro César Hoyos Salazar y que consulté para esta crónica [1].

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Ingresó a la facultad de Ingeniería Civil de la universidad del Cauca donde descolló por sus méritos y su inteligencia que lo hizo acreedor de dos becas de estudio para cursar toda la carrera, que Alberto destinó para estudiantes del colegio San José, uno de ellos fue Jaime Guzmán. Señaló César Hoyos Salazar: “Su vida en la universidad y la activa convivencia en Popayán con compañeros provenientes de otros lugares del país, no solo lo formaron como sobresaliente ingeniero civil, sino que le permitieron acrecentar sus conocimientos en literatura, filosofía e historia. Es más, allá refinó su inconmensurable sensibilidad humanística heredada de su hogar y su innato fino sentido del humor”, como bien se conoce, fue notoria la influencia de su tío el exalcalde y médico, Santiago Gutiérrez Ángel.
 

Secretario de Obras Públicas

Graduado con todos los honores regresó a la ciudad de sus amores y el alcalde Juan Mejía Botero, quién desempeñó su cargo de julio a octubre de 1953, lo llamó a colaborar en la administración municipal. De octubre de 1953 fue alcalde Rogelio Sánchez Patiño, quien lo ratificó, una experiencia maravillosa para el nuevo ingeniero.

En 1954 contrajo matrimonio con la distinguida señora Luz Villa Velásquez, hija de Bernardo Villa Álvarez quién floreció como médico y poeta y Maruja Velásquez; hijos: Hernán Nicolás, brillante arquitecto ya fallecido, diseñador del CAB del sur y colaborador admirable en mi gerencia del ISS Quindío, tres hijos; Piedad, historiadora, trabaja como docente en Estados Unidos, un hijo; Olga Luz, diseñadora industrial; y María Victoria, comunicadora social que trabaja en el Icbf Quindío.

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En 1964 se vinculó al Instituto de Construcciones Escolares, Icce, en Nariño y en Bogotá, a través de programas financiados por la Alianza para el Progreso. Al terminar esta vinculación, el famoso gobernador de Nariño, Luis Avelino Pérez, lo contrató con el fin de terminar las escuelas. Regresó a su tierra en 1966.
 

Gerente del Banco del Comercio en 1967

Incursionó en la actividad bancaria por un año, ayudó a la ciudad con proyectos de desarrollo económico y apoyo a la naturaleza.
 

Alcalde de Armenia

En 1968 siendo presidente de la República el doctor Carlos Lleras Restrepo, el gobernador Ancízar López López lo nombró alcalde de la ‘Ciudad Milagro’; a partir de septiembre de ese añolo acompañó como secretario de Gobierno el eminente César Hoyos Salazar, un colaborador eximio y valioso para el buen éxito de su gestión. Es célebre la famosa anécdota que trae a cuento César en su estudio: cuando el gobernador López López le comentó que pensaba designarlo alcalde de Armenia, Alberto le respondió: “Gobernador si es una oferta, se la acepto irrevocablemente, y le propongo fijemos una multa de diez mil pesos para el que se mame”.

Una de sus tareas fundamentales fue comprar todas las casitas y ranchos de la carrera 18 para hacer el trazado de lo que es hoy La Secreta, uno de los más bellos atractivos turísticos de la ciudad. El propio secretario de Gobierno de la época, Hoyos Salazar, pidió al alcalde Carlos Mario Álvarez designar el lugar con el nombre de Alberto Gutiérrez Jaramillo, como homenaje a su mayor impulsor, sin suerte hasta ahora y a la espera de que el actual alcalde Óscar Castellanos, o el próximo, haga justicia.

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Su administración hizo el trazado de la carrera 19 hasta el coliseo del Café, adquirió terrenos para la Villa Olímpica Estadio Centenario, prestó en comodato todo el terreno para construir el Icbf y adquirió la fuente luminosa del parque Cafetero.

En una visita al Ministerio de Educación Nacional, MEN, encontró con sorpresa que faltaba por adjudicar la construcción de un Inem, logró que se construyera en Armenia y él mismo con su agudeza y visión, encontró el lote adecuado y consiguió que el gobierno nacional aprobara su construcción.

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Desde luego su proyecto educativo era más amplio y gracias a que el gerente del Icce era Samuel Eduardo Salazar Echeverri, ingeniero de la universidad del Cauca, compañero del ingeniero y amigo Ramón Jairo Gómez Jaramillo, logró su gran ayuda y además del Inem se construyeron el colegio Nacional Jesús María Ocampo, las escuelas Alejandro Suárez, Perpetuo Socorro, Gabriela Mistral y otras.

Este inmenso amor a la educación lo llevó a crear la Orden Etelvina López, que sería otorgada cada año al mejor educador, al más consagrado en esta tarea y vocación. Durante tres períodos representó al señor obispo de Armenia en el CSU de la Uniquindío

En su admirable administración municipal, entre muchísimos programas, quiero destacar la decisión de poner en marcha normas sobre estética urbana.

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Sociedad de Ingenieros del Quindío

Amó con alma y vida a la sociedad de ingenieros, fue su presidente en varios períodos y colaborador constante, negoció una casa en la carrera 13 número 18-31 y después fue artífice para la construcción del edificio que funciona actualmente, con diseño del gran arquitecto Hernán Nicolás, su brillante hijo. En su honor, la sala de juntas de la sociedad lleva su nombre como homenaje al gran ingeniero.
 

Condecoraciones

En 2002 la SMP le otorgó la medalla al Mérito Cívico. La Sociedad de Ingenieros exaltó su nombre con la condecoración Vida y Obra de un Ingeniero; el colegio San José le concedió la Orden Champagnat en 1989 que solo había sido concedida al doctor Ancízar López. Recibió reconocimientos de entidades y personas.
 

Poeta de paso

Una de las condiciones más bellas de su vida fue su gracia maravillosa, el don del humorismo fino, la picaresca de sus versos, de vastas lecturas pero sencillo y bonachón, cantaba, recitaba y utilizaba el gracejo y el verso oportuno que le dio fama como un contertulio sin igual, veamos una muestra en el poema a don Silvio:

En su banco don Silvio mantenía/despachando sus cédulas baratas,/cobrando cuotas y prestando platas,/ y rajando de todo el que veía./ Buscando una hipoteca cierto día/preguntaba en el banco una mulata/cuál era la gestión más inmediata/ que la entidad bancaria le exigía/” pues para hacerle el préstamo pedido, don Silvio debe hacerle la minuta”,/ y ante esta frase de infantil sentido,/ dijo la mulata que este cuento enruta:/ “no me hace la minuta mi marido,/¿y me la va hacer este hijueputa?”/; o un fragmento en Mis dos amores: “Una mujer en la vida/ me regaló amor eterno/ porque me entregaba a Dios/ en sus mimos y en sus besos… Otra mujer sin igual/ en mi vida compañera/me regaló sus caricias/ su alma y su vida plena/”.


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Alberto Gutiérrez Jaramillo fue un ciudadano intachable de notable participación cívica en la Junta de Fomento y Turismo, en la sociedad de amigos del arte, como profesor y padre entrañable; hecho a pulso labró una personalidad atrayente de ciudadano probo y bueno, su vida la dedicó a sus hijos y a la ‘Ciudad Milagro’; positivo, tranquilo y sereno, dedicó su existencia a crear y a servir; es imposible no exhibir una sonrisa cuando se menciona su nombre bienhechor, un ingeniero vestido de civismo y poesía. ¡Gloria a su nombre!

[1] Hoyos Salazar, César.2018. Alberto Gutiérrez Jaramillo. Como persona y como alcalde.


Gabriel Echeverri González
Especial para LA CRÓNICA


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