Lunes, 23 Sep,2019
En profundidad / JUN 16 2019 / hace 3 meses

Me encontré en la vida con… Marino Restrepo M.

Es y será en lo sucesivo uno de los buenos y eximios símbolos de la región y de la justicia colombiana, un buen ciudadano noble en sus actos y en su conducta.

Me encontré en la vida con… Marino Restrepo M.

Marino Restrepo nació en Calarcá el 25 de septiembre y murió el 5 de mayo de 2019. Creció con 16 hermanos.

Marino Restrepo fue un distinguido magistrado y abogado de grandes condiciones personales, nacido en Calarcá el 25 de septiembre de 1929 y fallecido en Armenia el 5 de mayo de 2019, sus padres Jesús Antonio, abogado que prosperó con los negocios de café y Ana de Jesús; hijos hombres: Benjamín, Carlos, Arcadio, Aldemar abogado meritorio, Virgilio, Álvaro, Jaime, padre Jesús Antonio por años dedicado a la feligresía y Marino, mujeres: Cecilia, Martha, Aura, Clementina, Romelia, Sarita odontóloga y Mariela, en total 16 hermanos.

Cursó sus estudios básicos en Calarcá y todo el bachillerato en el colegio Rufino José Cuervo de Armenia que concluyó en 1951, entró al año siguiente a la Pontificia Universidad Javeriana, terminó materias con todos los honores en 1956 y se graduó como abogado en 1959. 

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Una carrera al servicio del Derecho y el país

En 1955 ocupó su primer cargo como Juez Promiscuo municipal de Génova y al año siguiente ocupó el mismo cargo en su ciudad natal, en 1959 fue trasladado como Juez segundo Penal del circuito en Armenia, un poco más tarde fue nombrado Fiscal del Juzgado Superior en 1962.

Contrajo matrimonio con la ilustre señora Eutimia ‘Tina’ de la Fuente, en abril de 1966, seis hijos y siete nietos: Martha Lucía, Jorge Enrique—meritorio abogado y conjuez del Tribunal— Francisco Javier, Luz Patricia, Ángela, María y Luz Aída.


Procurador Regional del Quindío

En 1966 fue designado primer Procurador Regional, gracias a sus méritos profesionales, su calidad de jurista valioso y su indeclinable formación moral, estuvo corto tiempo porque fue nombrado magistrado del Tribunal Administrativo del Quindío

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Tribunal Administrativo del Quindío

En un reportaje a LA CRÓNICA expresó: “El Tribunal Administrativo del Quindío, TAQ, nació a través del artículo 4 de la ley segunda de 1966. Una vez creado vino la elección del Consejo de Estado de los magistrados que debían atender y poner en funcionamiento la jurisdicción de lo contencioso administrativo, así fue como el 24 de octubre de 1966, nos reunimos los dos magistrados elegidos por el Consejo de Estado, nos posesionamos, nombramos la sala de gobierno y comunicamos tanto al señor presidente de dicho Consejo, como a los presidentes de los tribunales diversos del país que estábamos entrando ya en funcionamiento”1. El doctor Marino fue el presidente de este alto organismo regional y el Secretario General hasta su correspondiente pensión, Don Jaime Cortés Pérez, diligente y eficaz funcionario que vive rodeado de su bella familia, entre ellos su hija Beatriz Elena, ilustre abogada.

Según la historia del Tribunal su primera sede funcionó en la carrera 15 número 19-30, cuarto piso, más tarde se instaló en el edificio Intel —calle 20 con carrera 18— cuarto piso; con el tiempo se trasladó a su sede definitiva en el cuarto piso del Palacio de Justicia.

En estos inicios con la presidencia del doctor Marino, contó con la colaboración del primer gobernador AncÍzar López y de otros dirigentes como Horacio Ramírez Castrillón, Silvio Ceballos y Marconi Sánchez. 

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En la entrevista atrás mencionada, al preguntarle al magistrado Restrepo Murillo, cómo es la justicia de hoy comparada con la de hace 50 años, contestó lo siguiente que considero deben conocer mis lectores: “Hoy ha mejorado por la tecnología, porque el Estado se ha preocupado a través del Consejo Superior de la Judicatura que prestó un gran servicio a esta sala y hubo mucho mejoramiento, pero la que me tocó a mí fue muy despacio, lento por falta de recursos y hablando del Quindío, no había abogados preparados dedicados a la rama y entonces todos teníamos que aprender y parece que aprendimos y le hicimos frente a esta jurisdicción, logramos sacarla adelante siempre observando las facultades constitucionales y legales que nos señalaban para desempeñar con honradez, responsabilidad y honestidad las funciones del tribunal”2.

Fue una gestión maravillosa y eficaz en unión del doctor Benjamín López de la Pava, forjadores del actual Tribunal, orgullo del Quindío y de Colombia; de un trabajo arduo con máquinas de escribir under y papel carbón, se ha llegado a la actual institución, merced a la acumulación de saberes y experiencias, la presencia valiosa de magistrados de lujo, de un equipo de trabajo insuperable que ha contado con el apoyo del Estado para su modernización sistémica y su crecimiento, acorde con el avance de la jurisdicción, el derecho administrativo, la autorizada jurisprudencia del Consejo de Estado.

Una de mis experiencias vitales más destacadas, la viví durante once años como agente del ministerio Público ante este Tribunal; debo confesar que fue una época feliz y productiva que me permitió conocer el profesionalismo, la calidad de sus sentencias, la altísima moral en la conducta y la calidad humana insuperable de sus funcionarios. Conservo el valioso contacto con el alto Tribunal, en mi calidad de conjuez y asisto religiosamente a los actos de Navidad de mi vieja casa, que llevo en el corazón para siempre.


Un abogado de postín

En el largo ejercicio en la rama como juez y en el Tribunal donde trabajó 25 años, la impronta del doctor Marino era su amor por la legalidad, el cumplimiento estricto de sus deberes y su impecable presencia personal; hizo cinco intentos de llegar al Honorable Consejo de Estado sin éxito, a pesar de contar con la formación y la experiencia y de ser una de las mentes más lúcidas en el racionamiento jurídico de su época. 

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Condecoraciones

Recibió varias condecoraciones y reconocimientos, entre ellos, del Consejo de Estado por su carácter de primer magistrado del Tribunal del Quindío, de la gobernación, de la alcaldía de Armenia, de entidades cívicas, sociales y judiciales. En especial debo destacar el honroso reconocimiento que le hizo el Tribunal con motivo de la celebración de los cincuenta años.

La tesis de grado presentada para recibir el título —“Prueba pericial en materia civil”— fue publicada por la universidad Javeriana.


Ejercicio de la profesión

Incansable en su actividad cotidiana, una vez terminó su labor como magistrado abrió una oficina con su hijo Jorge Enrique, abogado de la Universidad Católica y brillante figura de las nuevas generaciones de litigantes, heredero de su inteligencia y de su buen vestir y elegancia. Restrepo Murillo atendía asuntos administrativos e incursionó en asuntos civiles, penales y laborales.

Marino Restrepo es una figura cimera del derecho regional y supo ejercer su profesión con absoluta honradez y decoro; en los estrados, la administración de buena y oportuna justicia, en la aplicación estricta de la ley, fue un maestro que añadió a su noble condición de padre de familia, una humildad que siempre revestía con la elegancia del traje y la corbata; hasta en sus últimos días caminaba tranquilo con el Tiempo en la mano, usuario de bus urbano del hogar a su oficina y viceversa.

Es y será en lo sucesivo uno de los buenos y eximios símbolos de la región y de la justicia colombiana, un buen ciudadano noble en sus actos y en su conducta, un puesto de primer orden en los altos tribunales y en la conciencia agradecida de sus conciudadanos. 

 

1. Historia Tribunal Administrativo del Quindío. Reportaje de John Jolmes Cardona Núñez. La Crónica del Quindío.
2. opus.cit.


Gabriel Echeverri González
Especial para LA CRÓNICA


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