En profundidad / MAR 22 2020 / 2 months before

Me encontré en la vida con... Roberto Quintero Villa

Autor : Gabriel Echeverry González

Me encontré en la vida con... Roberto Quintero Villa

Roberto Quintero Villa, en su grado como médico general en 1942.

Miembro de una familia que ha dado honor y lustre al Quindío, Roberto Quintero Villa fue uno de los faros que alumbraron con sus luces, comportamiento e inteligencia, la buena marcha social de Montenegro, gratamente cosida a nuestra infancia y en nuestro corazón para siempre.

Baluarte egregio de la región, nacido en Montenegro el 29 de junio de 1916 y fallecido el 21 de febrero de 2016, sus padres Roberto Quintero Arcila, oriundo de Santa Rosa de Cabal, afamado boticario, dueño de la histórica droguería americana en la plaza Bolívar y reconocido coleccionista de piezas arqueológicas, y Julia Villa, natural de Salamina, de esta unión nacieron ocho hijos: Alonso, abogado; Néstor, farmaceuta; José, Gustavo, fotógrafo y hombre cívico; Camila; Evelio, odontólogo y coleccionista; Guillermo; Alberto y Roberto.

Cursó sus estudios primarios en la escuela Santander de Montenegro, primero y segundo en el Instituto Montenegro; en 1936 se graduó con todos los honores en el Instituto Universitario de Manizales; estudió Medicina en la Universidad de Antioquia, donde se graduó en 1942.

En 1943 viajó a la República Argentina a estudiar especialización en pediatría en la Universidad de Buenos Aires y regresó directamente a la bella Villa Quindío en 1946, al hospital San Vicente de Paúl, a ayudar con la botica familiar, a la docencia en los colegios locales, al civismo que ejerció toda su existencia. Fue médico oficial en Pijao y durante unos meses en Santa Rosa, donde hizo parte activa del comité procolegio oficial. Fue presidente de la Junta de Beneficencia del Hospital de Montenegro.

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Médico y ciudadano preclaro

Durante casi toda su existencia ejerció la profesión y atendió como un samaritano a todos los pobladores, con o sin dinero; era el más alto bastión de la ética que aplicaba en todos sus actos de la vida cotidiana; atendía solícito a los pacientes y si era menester hacerlo de día o de noche, en el pueblo o en alguna finca, Quintero Villa no tenía ningún impedimento para hacerlo en cualquier vehículo o a caballo si era necesario.


Un concepto respetable

El ilustre escritor y periodista Juan José García Posada, con afectos familiares en Montenegro, en un sobrio texto denominado Maestro de excelencia, con motivo de su centenario, se refirió con conocimiento al ilustre montenegrino: “Todas las empresas orientadas al bienestar de la población han sido posibles gracias a la participación entusiasta y proyectiva de los montenegrinos (…) Y esa respuesta, que ha sido parte de la tradición de una centuria, se ha hecho realidad porque está en el espíritu y el ánimo de la gente y porque ha habido siempre, en el fomento y el respaldo a todas las iniciativas de progreso, el liderazgo y el magisterio de Roberto Quintero Villa (…) Era el conductor, el guía, el padre intelectual del pueblo, que enseñaba comportamiento y liderazgo” 1.

Así mismo, con motivo del centenario, el ilustre poeta y escritor César Carvajal Henao escribió con inmenso orgullo: “Cuando se habla de montenegrinidad, este valor de identidad espiritual y social que día a día se va perdiendo entre nosotros, y con gran tristeza, se evocará como por un grato reflejo el nombre de Roberto Quintero Villa, viendo la necesidad de acudir a su legado para nutrirnos con su valioso ejemplo (…)”2.


Educador social

A las diferentes actividades profesionales y cívicas que realizaba todos los días, debe añadirse su enorme vocación de educador, que ejerció por años, en las cátedras de fisiología humana y de anatomía en los colegios Goretti de señoritas y el Instituto Montenegro, pero además constantemente estaba pendiente de los detalles de su ciudad, el aseo, la limpieza de las calles y era estricto en las normas de urbanidad de sus conciudadanos; como era el mejor ejemplo de pulcritud y buenas maneras, era exigente en su presentación personal y de los demás; un símbolo ético de Montenegro en su existencia centenaria. Estuvo muy vinculado a la fundación y construcción del colegio de señoritas Goretti, magnífica institución que ha educado varias generaciones; una de sus actividades benefactoras fue su colaboración a estudiantes con becas de estudio, siguiendo el bello ejemplo de su señor padre.


Vida política

 Fue concejal y solo por una vez fue diputado en la asamblea de Caldas de 1960 a 1962, en el grupo liberal dirigido por Camilo Mejía Duque, lista encabezada por Armando Morales Benítez; su presencia en la duma departamental fue muy benéfica para su ciudad natal como la aprobación del bachillerato en el Instituto Montenegro y otras iniciativas para ayudar la ciudad de sus sueños. El propio Morales Benítez se refirió así del gran médico humanista: “Es que Roberto está atado de corazón, con las mejores apetencias afectivas, a su ámbito telúrico. Como médico, como símbolo de civismo, como político, como intelectual ha desarrollado una labor valiosísima sin atropellar a nadie, sin el golpe aleve, sin la zancadilla proditoria”3.


Líder cívico

Fundó con amigos la Sociedad de Mejoras Públicas en 1966 y fue el artífice de la creación del Club Andino en 1946; participó en todas las actividades sociales y comunitarias, como era poco viajero, estaba siempre pendiente de todos los detalles de la ciudad; lo recuerdo con su clásico vestido de paño, corbata impecable, oteando el bello parque de Montenegro de antes, donde los niños buscábamos afanosos los mangos, pendientes de la mirada educadora del alcalde cívico por excelencia, sin haber sido nunca alcalde la ciudad que amó hasta su muerte.

Recibió condecoraciones y reconocimientos por su labor tesonera, de su ciudad, del departamento y de las instituciones cívicas; el Instituto Montenegro le hizo un reconocimiento especial a su excelsa condición de exalumno meritorio, desde luego, el colegio Goretti destacó en varias oportunidades su presencia bienhechora.

Con Jorge Lino González Vergara, German González Lotero, César Carvajal Henao y Jorge Sierra, evocamos la trayectoria y la personalidad de uno de los grandes quindianos, el notable médico Roberto Quintero Villa; miembros del Centro Local de Historia, CLH, durante varias horas incursionamos en los hechos más relevantes de un siglo de realizaciones y de presencia benéfica de uno de los grandes valores humanos de la región.

Miembro de una familia que ha dado honor y lustre al Quindío, Roberto Quintero Villa fue uno de los faros que alumbraron con sus luces, comportamiento e inteligencia, la buena marcha social de Montenegro, gratamente cosida a nuestra infancia y en nuestro corazón para siempre.
 

1 García Posada, Juan José. Maestro de excelencia. En su centenario. Texto inédito.

2 Carvajal Henao, César. Centenario del natalicio de Roberto Quintero Villa. Texto inédito.

3 Morales Benítez, Ómar. Roberto Quintero Villa. 30 años de medicina. Texto inédito.



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