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Medidas que afectan economía de Armenia, “se amplifican por estructura económica débil”

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Autor : Karol Moreno García

Medidas que afectan economía de Armenia, “se amplifican por estructura económica débil”

De aproximadamente 34.350 negocios que tiene la ciudad, solo el 36 % son formales.

Pobreza podría llegar al 27.9 % debido a la pérdida permanente de puestos de trabajo.

Juan Carlos Vásquez Sora, magíster en economía, en diálogo con LA CRÓNICA explicó que Armenia tiene una estructura económica débil, por lo que todas las medidas que puedan afectarla tienen un impacto amplificado. 

Dijo que la razón de la debilidad en el tejido empresarial tiene varias explicaciones. Lo primero es la ruptura del tejido social a raíz del terremoto. “Sin un tejido social fuerte a una ciudad le queda imposible configurar un tejido empresarial fuerte”. 

Advirtió que además la política pública de la ciudad no ha hecho lo suficiente para consolidar la demanda de los hogares, porque el crecimiento y desarrollo económico incluyente no ha sido la prioridad de las administraciones locales en los últimos 20 años. 

“Como resultado de lo anterior, y según datos del Observatorio Económico y Social de Armenia, de un total aproximado de 34.350 negocios, que incluyen micronegocios y Mipymes, alrededor del 36 % son formales mientras que el 64 % son informales”.

Explicó que esa alta informalidad empresarial tiene características específicas, como que los micronegocios presentan un bajo desarrollo tecnológico —solo el 13 % utiliza un dispositivo electrónico y únicamente el 11 % tiene presencia en redes—, presentan una baja penetración bancaria —13 % de los capitales apalancados en el sistema financiero formal— y muestran una baja gestión gerencial —el 60 % no lleva registros contables—. 

Vásquez Sora anotó que lo anterior explica la razón por la que el teletrabajo es una opción limitada y muchas empresas de Armenia no puedan acceder a las ayudas del gobierno nacional.

Precisó que esta alta informalidad empresarial se transmite al mercado laboral con un índice del 56 %, una economía de iniciativas unipersonales con el 49 % de sus ocupados trabajando como cuenta propia y en el cruce de cifras, 42.5 % trabaja como cuenta propia informal. “En el ámbito empresarial, así como en el laboral, los formales tienen ingresos más altos que los informales". 

“El salario promedio de un ocupado formal en Armenia es de $1.550.500 al mes, mientras que un informal gana en promedio $693.500 al mes, según cifras del observatorio. Al ser el grueso de los ocupados informales, los bajos ingresos no permiten consolidar la demanda, y sin esto las empresas carecen de una base estable para que sus iniciativas empresariales puedan evolucionar”.

El experto advirtió que un choque económico de las proporciones como el que está induciendo la COVID-19 golpea más duro a los tejidos empresariales débiles, hasta el punto de romperlos. 

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“El legado de la cuarentena deja para el mes de abril pérdida de puestos de trabajo —29.504— y una la jornada laboral que no se trabajó al 100 %, de hecho, en abril los ocupados de Armenia dejaron de laborar el 43.1 % del tiempo normal”.

Según cifras del observatorio económico, la pérdida de puestos de trabajo ocasionó que las personas dejaran de recibir en total $30.750.000.000 en abril y que las personas que laboraron una jornada proporcionalmente menor a la que venían trabajando, también sufrieron pérdidas en sus ingresos, que alcanzó $45.600.000.000. 

“Sumando los ingresos dejados de percibir por la pérdida de puestos de trabajo y por una menor jornada laboral trabajada, la pérdida para los ocupados de Armenia ascendió a $76.350.000.000 solo en abril, un promedio de $2.545.000.000 diarios”.

Según el observatorio, para mayo la pérdida de puestos de trabajo fue de 48.142 personas y la jornada laboral perdida fue de 21 %. La primera sumó $49.115.000.000 y la segunda $16.860.000.000, para un total de $65.975.000.000 —un promedio de $2.128.000.000 diarios—.

Los datos de junio indican que la pérdida de puestos de trabajo ascendió a 51.736 y la jornada laboral perdida fue de 19.1 %, lo que trajo como resultado la pérdida de $54.860.000.000 para el primer componente y de $15.885.000.000 para el segundo. En total se perdieron $70.745.000.000 —un promedio de $2.358.000.000 diarios—.

“Las pérdidas de puestos de trabajo suceden porque los flujos de caja de los negocios experimentaron caídas en el volumen de ventas del 100 % durante la cuarentena de 2 meses y del 50 % en la reactivación, para los que pudieron abrir en junio. Otros negocios aún siguen esperando. De esta manera los ingresos totales no alcanzan a compensar los costos fijos y variables de la operación”, precisó Vásquez Sora.

Dijo que por estas razones es que para muchos resulta más ‘económico’ cerrar que estar operando, y los empleados se quedaron sin trabajo. Sumado al cierre durante la cuarentena en donde no hubo ingresos. “El reinicio para algunos sectores fue lento y la inversión económica en los protocolos de bioseguridad fue considerable”.

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Precisó que con la demanda disminuida, es imposible mantener todos los puestos de trabajo. “Otro factor que pesa es que el horario está restringido y al haber aforo de clientes, la carga operativa se reduce y no se justifica tener el mismo número de empleados. Inclusive los que quedan, lo hacen trabajando menos horas de lo normal”.
 

Aumento de la pobreza

Juan Carlos Vásquez Sora advirtió que dadas las condiciones actuales, la pobreza en Armenia podría aumentar y aproximarse a un índice del 30 %.

“Si la estabilidad económica se altera, las familias no pueden correr el riesgo de comprometer su patrimonio familiar por liquidación o embargo ante la imposibilidad de incumplir préstamos bancarios adquiridos con el fin de comprar vivienda, bienes durables, electrodomésticos o iniciar un programa de estudio académico o emprender un nuevo negocio. Por tanto, ante la inestabilidad, lo mejor es aplazar las decisiones de iniciar un nuevo proyecto, lo que reduce la demanda. Y esta es la parte menos grave de la situación de los hogares. El problema se vuelve más complejo en aquellos hogares que se encuentran en el límite de la pobreza y la indigencia”.

Añadió: “La caída de los ingresos de los ocupados de Armenia con el paso del tiempo y las malas decisiones se van consolidando y promedia ya el 51.2 %, lo que puede hacer pensar que ese es el porcentaje que afecta el ingreso per cápita de las familias arriba del límite de la pobreza. Si el ingreso límite de la línea de pobreza es $257.433 per cápita al mes, las familias cuyo ingreso per cápita llegue a $389.239 al mes estarían en riesgo de pasar de la clase media a la pobreza —11.515 de un total de 96.103 hogares que tiene Armenia—. Esto quiere decir que de tomar malas decisiones en la reactivación económica que ocasione la pérdida permanente de puestos de trabajo, la pobreza en la ‘Ciudad Milagro’ pasaría de 17.7 % a 29.7 %”.



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