Martes, 20 Ago,2019
Turismo / NOV 02 2016 / hace 2 años

Montenegro es la Casa Cadavid

Los recorridos turísticos del Quindío —o de cualquier lugar del mundo— están llenos de sorpresas, gracias al aporte de los habitantes y sus iniciativas de vida —llámense el patrimonio cultural construido o gestado—. No hacen parte de la fama o del obligatorio referente de un destino. Más bien son los hitos de la cultura, la arquitectura, la historia y hasta del civismo de cada localidad.

Montenegro  es la Casa Cadavid

La casa Cadavid es para Montenegro su símbolo constructivo, es la materialización invariable del pasado próspero.

Mencionaremos los más interesantes de cada municipio:

Armenia: Casa Museo Musical o Centro de Documentación Musical.

Calarcá: Museo Gráfico y Audiovisual.

Génova: Casa Villa Gloria.

Montenegro: Casa Cadavid.

Salento: Puente de la Explanación o del Amparo.

Circasia: Cementerio Libre.

Quimbaya: Pequeña Granja de Mamá Lulú.

Filandia: Centro de Interpretación del Bejuco al Canasto.

Buenavista: Cerro de las Tres Cruces.

Pijao: La iniciativa turística Cittá Slow.

La Tebaida: El corredor gastronómico.

Córdoba: Galería Flor del Café.

Dos de ellos corresponden a casas de la colonización, Génova y Montenegro. Cuando se destacan ellas, es porque su presencia ha cumplido una función esencial en la vida de sus pobladores, así como Bogotá es la Casa del Florero, Valle del Cauca es la hacienda El Paraíso y Santa Marta es la Casa de la Aduana.

Esta nominación simbólica es tan importante como las que podemos extender para otros municipios del Quindío: Calarcá es la Casa de las Téllez. Armenia es el Castillo de Getsemaní. Filandia es la sede del colegio de la Santísima Trinidad. Salento es la Casa de la Escalera de Tijera.

Circasia es la Casa Museo Cipriano Echeverri. Pijao es la casa ubicada en el costado izquierdo de la avenida de entrada. Córdoba es la casa de la carrera 10 con calle 13 esquina. Buenavista es el balcón de la Casa Olivares.

Quimbaya es la casa de tres pisos de la zona de la estación. La Tebaida es la casa de la calle 13 con carrera 9 esquina.

Algunas construcciones mencionadas ya desaparecieron. Hacen parte de una nueva categoría que podemos llamar el Patrimonio Inmaterial Arquitectónico, porque son memoria y fueron historia. Son las casas que —junto con las que perseveran en la existencia física— ocupan hoy un lugar importante en la promoción del turismo.

 

Tradición arquitectónica
La casa Cadavid es para Montenegro su símbolo constructivo, es la materialización invariable del pasado próspero. Es tan inmensa como los sueños que la levantaron. Es el testimonio único del parque principal del ‘Asiento de la Cultura Cafetera’.

Se yergue desde antes que se remodelara el parque hermoso en 1990 y el sitio de encuentro llamado ‘El Totumo’ se constituyera en su frente, tal vez a admirarla en su esbeltez. Es la única que se ha rebelado contra la destrucción masiva del bahareque porque sabe, además, que sin su figura, Montenegro sucumbiría al turismo.

Todos sus espacios son hermosos, desde el grabado singular de su andén interior en la primera planta del café actual —que tiene forma de capullo con dos hojas—, pasando por su fachada ornamentada de cemento, las puertas de reja de metal con detalles arqueados, portón principal monumental, riqueza geométrica de sus aleros y cielo-rasos diversos. Sus colores han cambiado porque los tonos se armonizan con las nuevas tendencias aunque se recuerda el azul celeste que tenía en la última década del siglo XX.

Al frente de su estructura, en el parque principal, se han levantado otros referentes para el turismo cultural: ‘El Totumo’, punto de encuentro de los adultos mayores o de los noctámbulos. El ‘Cacique Cuturrumbí’, escultura del maestro García, que evoca el pasado prehispánico, aunque su nombre original es Tacurumbí. La estatua del Libertador, instalada junto con otras en los parques del Quindío durante la gobernación de Sierra Ochoa. El espacio recordado del parque, cuando desde 1916 ha sido el mayor sitio de reunión, sin olvidar el gran jardín —el más bello de Colombia en municipio alguno— que se levantó en su contorno.

La Casa Cadavid está contigua a otro monumento arquitectónico, el templo San José. Como todas las viviendas famosas, sobre ella se ha reseñado, se ha escrito con profusión y la fotografía de su fachada es obligada. Desde su construcción en la década de los 30 del siglo XX, su imagen permanece incólume en el registro visual. De ella anotó Néstor Tobón Botero (en su obra Arquitectura de la colonización antioqueña, tomo 3 El Quindío, 1987) que “expresa la manera concreta cómo los maestros constructores asimilaron y dieron su propia interpretación de la arquitectura ecléctica”.

Su primer dueño fue la familia San en 1936, cuando la esposa dispone la construcción. En 1950 pasa a manos de la familia Betancourt. El apellido Cadavid entra a formar parte de su nombre por una integrante de la descendencia que la ocupó. En una finca hotel, ‘La Chagrita’, de la vereda Cantores, otra empresaria de la línea familiar ha reproducido los motivos de sus cielo-rasos, en una estancia que se engalana para recibir a los visitantes. Como lo dice una publicación sobre el municipio (Nueva visión de Montenegro, 2007), el edificio (Casa) Cadavid pasará a pertenecer algún día a la muy limitada relación de inmuebles patrimoniales de la Nación, ya no como símbolo del turismo, sino como ícono de la historia”.

 

Por Roberto Restrepo Ramírez 
y Néstor Eduardo Hernández Morales


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