Inicio / Economía / JUL 30 2020 / 2 semanas antes

Quienes tengan créditos con la banca podrán renegociar acuerdos de pago

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Autor : Karol Moreno García

Quienes tengan créditos con la banca  podrán renegociar acuerdos de pago

Los ciudadanos pueden acogerse a los beneficios del Pad y hacer acuerdos según su capacidad económica. El programa contempla 3 grandes segmentos: Deudores sin afectación, deudores cuyo ingreso haya disminuido y deudores que tengan impacto significativo en sus ingresos.

El 1 de agosto entra en vigencia el Programa de Acompañamiento a Deudores, que permitirá tener mayor periodo de gracia o establecer cuotas más bajas, de acuerdo con el nuevo panorama de ingresos. Acceso a recursos para reactivación económica, limitado.

Debido a la actual situación económica por la que atraviesa la ciudadanía, donde se ha visto la reducción de salarios y la pérdida de puestos de trabajo, el gobierno nacional, a lo largo de la emergencia que inició en marzo, ha hecho múltiples anuncios tanto de recursos para créditos que permitan la reactivación, como alivios para quienes ya tenían una deuda desde antes de la pandemia. 

Sobre los recursos puestos a disposición de la banca para salvaguardar empleos y mantener las empresas a flote, LA CRÓNICA ha recibido diferentes quejas por parte de los empresarios locales, quienes manifiestan que a pesar de ser generadores de puestos de trabajo y de cumplir con los requisitos, no han podido hacer efectivos los desembolsos. 

Con los periodos de gracia fueron muchos los que se beneficiaron y otros han manifestado que no se cumplió con lo prometido. Ahora se viene un nuevo plazo para que los deudores puedan planificar el cumplimiento de sus créditos, de acuerdo con sus ingresos actuales.   
 

Segunda ola de alivios para créditos

La Superintendencia Financiera anunció la operación del Programa de Acompañamiento a Deudores, Pad, medida que empezará a regir este sábado 1 de agosto y a la que podrá acogerse la ciudadanía hasta el 31 de diciembre. 

Esta estrategia busca que quienes hoy tienen un crédito puedan acomodar el pago de acuerdo con su actual situación económica.

Jorge Castaño Gutiérrez, superintendente Financiero, explicó, en entrevista con El Tiempo, que si por ejemplo una persona tenía ingresos por $1.000.000 y pagaba $300.000 de cuota, pero hoy no puede seguir pagando esa suma porque tiene menos ingresos y otros gastos que debe seguir atendiendo, puede acogerse al Pad. 

“Esta es una segunda ola de medidas de carácter estructural, que le permite a las entidades financieras y a los deudores poder definir en cada caso particular una nueva condición de capacidad de pago”. 

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La superintendencia advierte que el programa puede variar dependiendo de las condiciones de cada persona, por ello se han clasificado 3 grandes segmentos. 

1. Deudores con afectación que no es material. “Son quienes pueden seguir pagando sus obligaciones y pueden venir en la misma  dinámica de antes”.

2. Deudores cuyo ingreso haya disminuido. “Tiene una afectación y puede seguir pagando, pero en unas condiciones diferentes. A ese deudor, a través del Pad, se le pueden redefinir las condiciones del crédito, es decir, si antes pagaba una cuota de $500.000, ahora puede pagar una de $300.000 o algo que resulte ajustado a este nuevo ingreso sin que cambie nada en los términos de las condiciones inicialmente pactadas, la tasa de interés no se puede aumentar, pero sí disminuir. Puede extender algún tipo de periodo de gracia. A ese deudor no se le va a cambiar la calificación en términos de riesgo”. 

3. Deudores con ingresos impactados significativamente. “No tienen hoy claridad sobre cómo generar ese nuevo ingreso, están en un sector económico sobre el que hoy no hay reactivación o la reactivación no se da en los términos que se quisiera. Ese deudor no puede redefinir las condiciones del crédito porque su capacidad cayó a cero o cercana, por eso se pueden otorgar nuevos periodos de gracia a partir del 1 de agosto hasta el 31 de diciembre de 2020”. 

El superintendente Castaño Gutiérrez explicó que la duración de esos nuevos periodos de gracia va a depender del sector en el cual se encuentre ubicado el deudor que perdió transitoriamente su capacidad de pago, pero que en algún momento la va a recuperar. 

“El periodo de gracia puede ir más allá de diciembre de 2020. Hay que darle viabilidad financiera a esos sectores. Cuando haya capacidad de pago podrá redefinir las condiciones, de acuerdo con su nueva realidad económica”. 
 

Créditos no fueron efectivos para muchas empresas 

Luz Amparo Valencia, representante legal de una empresa productora de alimentos perecederos en Armenia, narró la situación económica que ha tenido que atravesar a causa de la pandemia y cómo, pese a los recursos disponibles para crédito que buscaban salvar empleos, siempre encontró respuestas negativas. 

“Cuando empezó la situación, como muchas empresas, pensamos que no iba a ser cuestión de días  y nos proyectamos para mucho más tiempo. Cuando empezaron los anuncios del presidente de la República diciendo que había líneas de crédito para las pequeñas empresas, nos dirigimos al banco donde tenemos las cuentas, llenamos toda la información que nos solicitaban. Nuestra intención con ese crédito era alivianar las cargas y no prescindir de ningún colaborador en la empresa”. 

Con recursos propios pagaron la nómina en marzo y en abril. Como no obtenían respuesta y el dinero se agotaba, se acercaron de nuevo al banco y manifestaron que estaban a punto de tener un despido masivo porque no estaban dadas las condiciones para continuar con la operación de la compañía. 

“La respuesta del banco era que la plata estaba destinada para las empresas que ya tenían créditos autorizados antes de la pandemia, que tuvieran garantías de pago —yo sentía que era imposible que alguna empresa tuviera garantías en medio de una crisis—. Desde el banco también decían que los recursos no habían alcanzado a llegar al Quindío, que se habían quedado en las grandes ciudades y para el departamento no había recursos suficientes como para alivianar nuestra carga”. 

Indicó que fueron a otros 2 bancos, pero la respuesta en términos generales fue la misma. “Los compañeros, al ver la situación en la que estábamos, decidieron renunciar de manera masiva”. 

Previo a la llegada del virus, eran 25 empleados y ahora solo quedan 3. “Nosotros dependíamos en un 99 % del sector turístico, éramos proveedores de hoteles, fincahoteles, clubes y restaurantes. Hasta el 19  de marzo veníamos con un crecimiento importante, de hecho habíamos hecho unas inversiones, sin imaginarnos lo que iba a suceder. El sector de nosotros será el último en reactivarse. Hoy le vendemos a una línea hospitalaria, pero no es suficiente”. 

La empresa está ubicada en la carrera 19 con calle 15 y en el sector hubo una inundación que se sumó a las pérdidas dejadas por la pandemia. 

“Nos inundamos 45 centímetros con aguas residuales y tuvimos pérdidas de equipos de frío y mucha parte de la documentación contable. Al ver la situación tan crítica en la que estábamos, la compañía empezó un proceso de disolución y, para ese momento, menos íbamos a llegar a recibir algún auxilio del gobierno”. 

La empresaria advirtió que la situación que ellos viven es el reflejo de muchas otras compañías. “Nosotros somos el resultante de los clientes que tenemos como restaurantes, hoteles y clubes que dicen: si no permiten la apertura ya nos tenemos que declarar en quiebra, incluso muchos ya cerraron sus puertas”. 

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“Estamos quebrados, pero con los ahorros que teníamos tratamos de sobrevivir. Es muy triste acabar una empresa que ya lleva 10 años por esta situación. Sin embargo, en nuestros cálculos, si de aquí a septiembre la curva no mejora, tendríamos que cerrar porque nuestros costos fijos son demasiado altos y antes procesábamos una tonelada diaria, ahora solo son 300 kilos cada 8 días y desmontar los equipos es demasiado caro”, agregó. 

Diana Patricia López Echeverri, directora ejecutiva de Fenalco Quindío, expuso que los recursos dispuestos a nivel nacional, a través de las líneas de crédito, ya se han agotado, por lo que activaron desde el gremio, con apoyo del Fondo Nacional de Garantías, INNpulsa y el banco Caja Social, una nueva línea dirigida exclusivamente a independientes, micro y pequeños empresarios. 

“No ha sido fácil. Para poder acceder a los créditos tenemos que mirar que haya capacidad de pago y que no haya reportes ante las centrales de riesgo. Ya se han entregado $1.200.000.000 con créditos promedio de $18.000.000”. 

Cabe decir que de estos recursos no ha habido desembolsos para Quindío. Según la información entregada, los créditos han beneficiado a Bogotá, Antioquia, Santander, Valle del Cauca, Caldas, Huila, Cesar, Norte de Santander, Nariño, Atlántico y Risaralda. “Uno de los mayores obstáculos que hemos encontrado es la exigencia de ley de que los solicitantes se encuentren al día en los aportes a la seguridad social”.
 

Primeros periodos de gracia, próximos a vencerse

El primer ciclo de medidas de alivio a créditos fueron la circular 7 y la circular 14 de la Superintendencia Financiera, que buscaba un espacio en donde los deudores del sistema financiero pudieran definir unos periodos de gracia bajo características específicas que impedían el reporte a centrales de riesgo, aumento de tasas de interés o cobrar intereses por mora. 

Desde la superintendencia indicaron que cerca del 42 % del total de la cartera —cerca de $220 billones—, en donde más de 11.500.000 deudores del sistema financiero, en todas las modalidades de créditos —comerciales, microcréditos, tarjetas de crédito, vehículos, hipotecarios— tuvieron la posibilidad de mover en el tiempo esos pagos. 

“Si la circular no hubiese existido, tendríamos cerca de $220 billones en cartera que empieza a deteriorarse, tendríamos 11.500.000 deudores que estarían preocupados, no solo porque su calificación crediticia empieza a moverse, sino porque se cierran las puertas del crédito. Todo se complica”. 

El superintendente Jorge Castaño Gutiérrez explicó que no todos los periodos de gracia se vencen en un mismo momento. “Hay 2 elementos: primero, la duración promedio, sobre todo en los sectores más afectados como los hogares y las micro, pequeñas y medianas empresas, que tienen la mayor proporción de los periodos de gracia que se han venido dando, y segundo, los periodos de gracia tienen una duración de 3 meses y medio o de 4 meses y medio aproximadamente. Se van a ir venciendo sobre el mes de agosto y septiembre”. 

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Ciudadanos no han visto reflejados los alivios

En redes sociales preguntamos a los ciudadanos si durante esa primera ola de alivios a quienes debían créditos, donde se daban periodos de gracia de 3 a 4 meses y medio, pudieron verse beneficiados. Estas fueron las respuestas.

En Facebook: 88 % No y 12 % Sí 

En Instagram: 79 % No y 21 % Sí

En Twitter: 70.6 % No y 29.4 % 

César Mejía: “Siguieron cobrando igual, solo dejaron de lado un mes y al otro sube el costo y paga doble. La pregunta sería, ¿si son reales esos beneficios?

Óscar Flórez: “En tarjetas de crédito, sí...”. 


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