Jueves, 12 Dic,2019
Región / NOV 12 2019 / hace 4 semanas

Quindío, con dos grupos de víboras venenosas; 16 emergencias en 2019

Quindío, con dos grupos de víboras venenosas; 16 emergencias en 2019

Existen dos tipos de ofidios: víboras verdaderas y falsas.

En lo que va corrido del año, en el departamento se han reportado 16 accidentes ofídicos. 

En lo que va del año, las serpientes han ocasionado 16 accidentes ofídicos en el Quindío. Así lo dio a conocer José Jesús Arias Guzmán, médico veterinario referente del programa de prevención y control de enfermedades transmitidas por vectores de la secretaría de Salud. 

Explicó que el último caso se reportó en Circasia. “En los reportados contra personas ninguno ha sido fatal, solo se registró la muerte de un gato en La Tebaida —según el referente, para animales no hay antídoto—. 

El funcionario habló sobre cuáles son las especies que habitan en el Quindío, tanto venenosas como no, amenazas, recomendaciones y antídoto. 

Explicó que al estar ubicados en la zona Andina del país, por sus condiciones de altitud, clima y demás, hay documentado cuáles son las especies más frecuentes. Hay dos grandes grupos de ofidios que son los que generan los accidentes en el país. 

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Se dividen en víboras verdaderas, que pertenecen a los Bothrops y otras a los crótalos y estos son comunes en esta zona. “Si nos centramos en el Quindío, encontraremos que no todas se encuentran acá. Dentro de los Bothrops hay de todos los tamaños y son venenosos. En el departamento se tenía inventariada las de pequeño tamaño, pero hace pocos días se encontró una que mide dos metros de largo y 15 centímetros de diámetro”.

Dentro de estas especies de gran tamaño se puede encontrar, la Cuatro narices, Cabeci candado, Verrugoso y Mapaná —nombres comunes—. Pero estas dos últimas no son propias de la región. La Cabeci candado se encuentra en algunos municipios, especialmente los del sur, donde se han reportado accidentes. 

Aclaró que es importante reconocer que estos animales muerden, “agreden con sus colmillos. ¿Por qué?, generalmente porque se sienten amenazados”. 

Fernando Vargas Salinas, profesor asociado al programa de biología de la universidad del Quindío, experto en ofidios, apuntó que en el Quindío la gran mayoría de serpientes no se consideran de alto peligro. Algunas son de hecho inofensivas. Aunque lo mejor es que sin conocimiento previo no se les manipule. 


La Bothrops de Salento

Arias Guzmán señaló que las que están en Colombia agreden mediante mordedura, “serpientes que expulsen veneno sin morder, no tenemos en Colombia. Pertenecen a las llamadas escupidoras como las Cobra, que con solo lanzar el veneno afectan”. 

Sobre las agresiones, indicó que son evidentes, generalmente en extremidades. 

Respecto a la Bothrops en Salento, indicó: “Lo que se ha podido investigar es que se haya criado aquí y obtenido el diámetro que se ha evidenciado. Porque de la que se tenía referencia como la más grande acá era la Cabeci candado”. 

De este mismo tema, el doctor Luis Felipe Carmona, médico veterinario máster en desarrollo sostenible y silvestre, quien trabaja con animales exóticos desde hace más 30 años, precisó: “Con el hallazgo que hubo en Salento se determinó que esa que no es de esta zona, por el tamaño y obesidad, se podía pensar que la tenían en cautiverio y la soltaron”.  

El médico expresó que aunque son pocos los casos, algunas personas tienen de manera domésticas estos 

tros de largo y el diámetro es como el de un dedo meñique”. 

Por ser de menor tamaño, las agresiones no pueden ser tan grandes, ya que no pueden abrir tanto la boca, por lo que los ataques se dan generalmente entre los pliegues de la mano y pies. Por lo general son los niños los más propensos a ser agredidos, o los adultos que intentan manipularlas. 

La Rabo de ají se encuentra mayormente en la zona rural,  pero se le ha visto en la urbana. La han reportado en todo el departamento. Entre los casos documentados está uno de 2018 en Circasia, cuando un celador de bodega vio el animal y como lo vio pequeño intentó tomarlo con la mano y la serpiente lo mordió.

El referente del programa de prevención señaló que es frecuente que cuando están haciendo movimientos de tierra, van a comenzar a hacer ajustes de urbanización, que se remueve suelo, se reporte la presencia de serpientes. 

También hay corales falsas, que se parecen mucho a las venenosas, pero  no portan veneno. Hay características que las distinguen, pero en un momento de accidente es probable que la víctima no las repare. 


Dos tipos de suero

Ante la ocurrencia de un accidente con ofidio, recomendó inmediatamente acudir a un centro de salud, informando detalles del animal —en muchas oportunidades logran llevar el ejemplar—. “No destrozarlo porque esto va a evitar la identificación y el uso adecuado de antídoto”, dijo Arias Guzmán. 

Dentro de los dos grandes grupos de serpientes y para cada uno de estos venenos existen dos sueros antiofídicos. El Instituto Nacional de Salud los produce. Un suero que se llama polivalente, antiviperido, utilizado para neutralizar el veneno de los que están dentro de la familia Bothrops. También producen el anticoral, para neutraliza el de la Rabo de ají. Es muy importante saber el tipo de animal que causó la mordedura, porque no sirve uno para neutralizar el veneno del otro.

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En los hospitales del departamento debe existir en los servicios de urgencia los dos sueros. “Ellos tienen la obligación de disponer de estos, lo deben comprar. La secretaría de Salud tiene disponibles unas dosis y están en los Crue. Están para usarse en casos especiales en la eventualidad que se agoten los demás”, comentó el veterinario. 

Si no se aplica ese suero, cualquiera de los venenos inyectados por Bothrops o coral conducen a la muerte.  Respecto a las manifestaciones por la mordedura, en el caso de la Rabo de ají, los síntomas no son tanto físicos, sino más neurológicos, en cuestión de dos horas está manifestando estos signos que son irreversibles. En el caso de las otras son de los dos tipos, con daños en el sistema nervioso.

Incautaciones, entregas y hallazgos

Desde la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, explicaron que allí reciben especímenes que son incautados, rescatados o entregados voluntariamente. “La Rabo de ají y la Bothrops tienen rango de distribución en el Quindío y son las peligrosas. Las demás no revisten riesgo, por lo que no requieren de suero antiofídico”, expresaron desde la entidad. 


Domesticación ilegal

El médico veterinario Luis Felipe Carmona se refirió al tema de serpientes venenosas en el Quindío, informando que existen varias especies de estas en los diferentes pisos térmicos, entre las más venenosas, las ya mencionadas Rabo de ají y Bothrops, pero también hay granadilla, como las más comunes. “En términos generales la gente tiene como mascotas otro tipo de serpiente que no es venenosa como las boas”, mencionó. 

Aclaró que su tenencia es ilegal. Hay leyes emanadas del ministerio de Ambiente, para castigar a quienes se encuentren comercializándolas. Muy pocas personas tienen las venenosas como mascotas. “De las nuestras hay una Boa constrictor, pitón amarilla, muy bonita, y una boa albina, que se venden en el país de manera ilegal”.

Agregó que hay otra serie de animales que traen de contrabando y los tienen en cautiverio. “El gran problema es que es ilegal tenerla. Una boa puede llegar a medir cinco metros y tener un diámetro de 20 centímetros. En ese caso es que las liberal en pastizales o las entregan, porque no dimensionan el tamaño que pueden tener”. Puntualizó que no existe una afición grande por tenerlas en cautiverio. 

Carmona relató que trabajó 6 años para la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ, y en ese tiempo recibió unas cinco serpientes venenosas, entre ellas una cascabel “de un charlatán”, una Talla X, que la trajo alguien como algo exótico y la entregó y varias Rabo de ají, “las cuales las personas piensan que ‘pican’ con la cola. Es de las más letales”. 

Sobre los accidentes ofídicos, explicó que el inconveniente es que en los centros de salud y hospitales no hay personas especializadas para atenderlos. Conoció el caso del gato de La Tebaida porque se lo trasladaron, “no había nada que hacer”, expresó. 

Aclaró que sí sirve para los animales el mismo antídoto que se usa en humanos. Lo importante del suero es identificar la serpiente. “Las dosis dependen del sitio de la mordedura, los primeros auxilios que se le haya hecho al paciente. La serpiente granadilla no es mortal, pero causa reacciones muy fuertes, conocidas como anafilácticas”. 


Competencia de la secretaría de Salud

Respecto a la competencia en salud de la dependencia gubernamental, el funcionario expresó: “Nosotros desde el sector salud tenemos varias competencias, la primera es contarle a las personas que en el territorio nuestro existen estas especies. También contar que cuando veamos una, no nos debemos acercar a ellas, cogerlas o molestarlas. Que muerden tanto venenosas como no y no es necesario exponerse a una mordedura para saber si lo eran. Tampoco matarlas, eso es un acto desastroso”.

Explicó que ellas hacen parte de la cadena ecológica y son importantes en el control de plagas, “cumplen una labor muy importante. A pesar de que sean venenosas no son una amenaza”. 

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¿Qué medidas son? Mantener la higiene de la vivienda, evitar tener palos, tablas, cocos viejos, artículos que en muchas ocasiones las personas acumulan en los patios de sus casas y esto va a ocasionar que el lugar sea propicio para una serie de animales como alacranes, arañas, roedores y serpientes. La higiene de la vivienda es fundamental. 


Mitos de las serpientes

Respecto a los mitos, referente de la secretaría de Salud expuso que el color no importa. Popularmente la gente piensa que cuando una serpiente es muy vistosa, es peligrosa, pero esto no es verdad. “El tono no es tan orientador. Una venenosa y una que no lo sea pueden ser casi iguales. Lo que sí orienta es la forma de la cabeza, pero son detalles muy específicos”, precisó.

Todos los cuerpos de las que no son venenosas, van perdiendo diámetro de manera gradual hasta que su cola termina en punta. En cambio, las que son venenosas, tienen un extrangulamiento de su cuerpo brusco que muestra un cambio repentino en la disminución del diámetro. 


Lily Dayana Restrepo
LA CRÓNICA

 

 


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