Jueves, 15 Nov,2018

General / FEB 19 2012 / Hace 6 Años

Renuncia de profesores cuestiona nuevamente la educación

Alejar al maestro de su actividad para llenar formatos inútiles convierte la calidad en una quimera inalcanzable.
Renuncia de profesores  cuestiona nuevamente la educación

“Que la educación está en crisis en nuestro país es algo que no duda nadie. Es cierto que también afecta a otros países. Que esta crisis abarca desde los inicios de la educación hasta el cierre del ciclo superior, tampoco se puede dudar. Mientras los padres y los educadores se desangran en una estéril disputa sobre las responsabilidades, casi nadie apunta hacia arriba. Hasta el momento el debate —más bien la exigencia de responsabilidades— se centra en culpabilizar a la escuela o en culpabilizar a la familia”.

El párrafo anterior, no lo expresa un colombiano, lo dijo el profesor Joaquín Mª Aguirre Romero al inicio del artículo:“Antes de que sea demasiado tarde”, publicado en 2006 en la Revista Espéculo, estudios literarios, de la Universidad Complutense de Madrid. Su propósito - además de presentar sus puntos de vista sobre la educación en España - fue el de comentar la obra “Repensar la educación” (2006), de la hispanista sueca Inger Enkvist, de la Universidad de Lund, experta en temas de educación.

En Colombia, el problema educativo volvió a manifestarse en diciembre pasado, cuando Camilo Jiménez renunció como profesor de la Universidad Javeriana, según él, porque sus alumnos no sabían escribir. Una decisión similar tomó otro profesor: Pedro Hernando González Sevillano, esta vez de la educación básica, quien hizo circular en internet una “carta abierta”, titulada “¿Por qué me retiro de la educación media colombiana? respuestas obligadas para un retiro anticipado”, en la que anuncia su retiro y expresa su inconformismo por la forma como el gobierno maneja la educación oficial.


No leer ni escribir bien, un gran problema
Ambos profesores, uno de la educación superior (universidad privada) y el otro del INEM Jorge Isaacs de Cali, expresan aparentemente de diferente manera, la crisis de la educación de nuestro país.

“Dejo la cátedra porque no me pude comunicar con los nativos digitales. No entiendo sus nuevos intereses, no encontré la manera de mostrarles lo que considero esencial en este hermoso oficio de la edición. Quizá la lectura sea ahora salir al mar de Internet a pescar fragmentos, citas y vínculos. Y en consecuencia, la escritura esté mudando a esas frases sueltas, grises, sin vida, siempre con errores. Por eso, los nuevos párrafos que se están escribiendo parecen zombis”. Así escribió en su carta de renuncia el profesor Jiménez.

Sigue diciendo “Ya veremos qué pasa dentro de unos pocos años, cuando estos veinteañeros de ahora tengan 30 y estén trabajando en editoriales, en portales y revistas. Por ahora, para mí, ha llegado el momento de retirarme. Al tiempo que sigo con mis cosas, voy a pensar en este asunto, a mirarlo con detenimiento. Pongo el punto final a esta carta de renuncia con un nudo en la garganta”.

Por su parte, el profesor del INEM, en su carta de retiro dice: “Las razones de esta difícil decisión (su retiro anticipado) están sustentadas en un principio ético irrenunciable: no comparto los cambios y el rumbo, a mi juicio negativos y equivocados, que le han impuesto a la educación oficial desde las altas esferas gubernamentales”.


Sólo educación de calidad transformará a Colombia

Continúa la carta expresando: “Llegué muy joven a esta entrañable institución con sueños, ilusiones y utopías realizables, muchas de ellas ya se han materializado producto de mi convencimiento de que es la educación de alta calidad la que puede transformar positivamente la historia y el destino de un país; ese es el pensamiento de quienes nos hicimos educadores por vocación y por convicción”.

El profesor González dice que el servicio educativo lo que está fomentando es un “apartheid social” de consecuencias catastróficas impredecibles y formula seis elementos cuestionables, cito 3 de ellas:

1- La transformación de la escuela en una factoría o fábrica de producción en serie. Hoy los rectores son “gerentes” y los estudiantes “usuarios o beneficiarios”. ¡Vaya desfachatez! La escuela y su función social e histórica no se pueden cambiar por un principio económico del neoliberalismo (capitalismo salvaje) que considera que la inversión social en educación es un gasto inútil.

2-En Colombia, el problema educativo volvió a manifestarse en diciembre pasado, cuando Camilo Jiménez renunció como profesor de la Universidad Javeriana, según él, porque sus alumnos no sabían escribir. Una decisión similar tomó otro profesor: Puede ser efectivo en los procesos industriales y administrativos de las empresas que transforman materias primas. Alejar al profesor de su actividad principal para llenar formatos inútiles y estresantes convierte la calidad académica en una quimera inalcanzable”.

3- La transformación de los departamentos académicos en “campos de formación”. Este adefesio administrativo, de ipso facto, convirtió a los profesores en “docentes salpicón” y los obligó a responsabilizarse de asignaturas que no hacen parte de su formación profesional. Para la teoría económica neoliberal la “racionalidad del gasto educativo” está en que cada profesor tenga el mismo número de horas-clase semanales que evite su traslado o su destitución, no importa la especialidad que lo acredite. ¿puede generar calidad académica este esperpento? El principio ético más elemental reza: nadie puede enseñar lo que no sabe (… pero cuesta menos, dice el neoliberalismo).


El conocimiento está en asueto en la escuela
El profesor González llegó al INEM con el título de Licenciado en Historia, Filosofía y Ciencias de la Educación, además de dedicase a intentar formar juventudes, se preocupó por continuar su formación académica. Él obtuvo las maestrías en Administración Educacional de la Universidad del Valle; en Historia Latinoamericana de la Universidad Internacional de Andalucía (España) y Doctorado en Investigación Educativa de la Universidad de Sevilla (España). Él se ha forjado en la llamas del saber, lo cual le da peso a las falencias de la educación colombiana que enumera.

Retornando a lo que decía el profesor de Romero. El título, Repensar la educación, es adecuado para evidenciar, teóricamente, lo que padecemos educadores y educandos. La investigadora Enkvist analiza una ideología que ha hecho mella en varios países y que ella llama pedagogismo, entendiéndolo como una combinación entre constructivismo y sociología de la educación. Sus defensores lo llaman “nueva pedagogía”.

La experta en educación nos dice que los pedagogistas exigen que la escuela se abra a la vida, por ejemplo, a través de excursiones, visitas y trabajos prácti­cos que sustituyen al estudio con libros de texto. Cualquier observador podría notar que la escuela se ha abierto ahora a la ‘vida’ en el sentido de abrirse a la calle. El resultado es un descenso simultáneo del nivel de conocimientos y del prestigio de la institución. La escuela se ha ‘cerrado’ cada vez más al esfuerzo prolongado, la exigencia, el entusiasmo por el estudio, la puntualidad y la pulcritud.

Enkvist también expresa que “estar matriculado ya no significa sólo estudiar; la escuela ha pasado a ser parte de lo ameno y divertido. Se podría hablar de una generación ‘desculturizada’. Los adultos estamos consintiendo que los jóvenes sean ‘devastados espiritualmente’, intelectualmente”. Los dicentes, en un alto porcentaje, transitan de la primaria a la secundaria sobreviviendo con sus propias carencias educativas y los que logran llegar a la educación superior colapsan, si es que no funciona la promoción automática.


Formación de docentes clave del éxito educativo
Denise Vaillant es doctora en Educación de la Universidad de Québec (Montreal –Canadá). Ella ha ocupado cargos administrativos relacionados con la educación en Uruguay, consultora de organismos internacionales y profesora de la cátedra de Políticas educativas en varias universidades latinoamericanas. En 2005 salió la primera edición de su libro: “Formación de docentes en América Latina”.

Entre otras cosas nos dice: “La teoría y la práctica de la educación indican que uno de los elementos que más incide en el proceso de aprendizaje tiene que ver con lo que creen, pueden y están dispuestos a hacer los docentes. Minimizar o tratar con ligereza este punto supone restringir y, de hecho, desviar la compresión del problema y la búsqueda responsable de soluciones”.

Ella ubica como uno de los elementos de la crisis, la mala formación de los docentes y al respecto señala: “Educar a los educadores es el gran reto de la educación. Una buena docencia requiere de buenos maestros, los que a su vez necesitan de una buena formación, de una eficiente gestión y de una justa remuneración”. Luego afirma que en América Latina, los docentes suelen estar mal preparados, mal administrados y mal remunerados, por lo cual es muy difícil que hagan un buen trabajo”.


La educación gratuita, sólo un elemento de la solución
En Colombia se han querido hacer cambios en la educación por parte de los gobiernos, pero no se ha pasado de la demagogia. Un ex presidente - con algunos de sus colaboradores huyendo de la justicia - y otros en la cárcel, manejó a la educación con un falso positivo: “la revolución educativa”.

El presidente Juan Manuel, que no es tan santo, plantea la educación gratuita en los niveles preescolar, primaria y bachillerato. La ministra de Educación, María Fernanda Campo, nos dice “La educación debe ser una prioridad en nuestro país, porque lo es todo, por eso el próximo año (refiriéndose al 2012) la escolaridad será totalmente gratuita para nuestros niños”.

La funcionaria manifiesta una gran verdad: la educación lo es todo para lograr que Colombia saque a los niños del microtráfico, la mendicidad, la violencia, la deserción escolar, pero con sólo educación gratuita no es suficiente. La aberrante desigualdad social, conlleva que haya profesores preocupados más por el problema del hambre de muchos de nuestros infantes que por el proceso de formación.

Con educación gratuita, nos olvidamos de lo fundamental, que está en la calidad, y de los problemas que expresan los que piensan sobre la educación. Pareciera que se hiciera realidad lo que dice Inger Enkvist: “desconociendo lo que desconoce, en una feliz ignorancia”.


Por: Diego Arias Serna
Doctor en Física, Universidad Complutense de Madrid
Profesor-investigador Universidad del Quindío
Presidente Fundación Semillero Científico (EAM)
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